La Mazda CX-5, un pilar fundamental en las ventas globales de la marca con más de cinco millones de unidades comercializadas desde su debut en 2012, se presenta en México con su tercera generación. Lejos de reinventarse, la firma japonesa ha optado por refinar y expandir su exitosa fórmula, manteniendo la esencia que la ha posicionado como una referente en el competitivo segmento de las SUVs compactas.

La evolución de la plataforma, más que una revolución, se traduce en un incremento notable en sus dimensiones exteriores. La CX-5 2026 ahora mide 11.5 centímetros más de longitud y 1.3 centímetros más de anchura. Estas cifras, aunque parezcan modestas, tienen un impacto directo y perceptible en la habitabilidad y la funcionalidad del vehículo.

Las puertas, por ejemplo, han sido ensanchadas en ocho centímetros, y su altura ha aumentado 2.5 centímetros, facilitando el acceso y la salida del habitáculo. En el interior, los pasajeros traseros agradecerán las mejoras en el espacio para las piernas, las rodillas y la cabeza, ofreciendo una sensación de mayor amplitud y confort, especialmente en viajes largos.

La capacidad de carga también se beneficia de estas modificaciones. La cajuela gana cinco centímetros de longitud y presenta una altura de carga más baja, lo que simplifica la tarea de introducir y retirar objetos voluminosos o pesados. Estas ganancias tangibles son evidentes desde el primer contacto con el vehículo, demostrando una atención al detalle que busca optimizar la experiencia del usuario.

Uno de los aspectos donde la Mazda CX-5 2026 da un salto cualitativo es en la calidad de los materiales empleados en el interior. El habitáculo transmite un nivel de refinamiento y sofisticación que supera a su predecesora, acercándose a segmentos superiores. Los acabados, texturas y ensambles proyectan una imagen de solidez y lujo discreto, elementos clave en la estrategia de posicionamiento de Mazda.

En cuanto a su comportamiento dinámico, la puesta a punto del chasis se mantiene como uno de sus puntos más fuertes. El equilibrio entre comodidad y precisión es sobresaliente, ofreciendo una conducción ágil y segura. La dirección, característica de la marca, destaca por su precisión y la buena retroalimentación que proporciona al conductor, permitiendo un control total en diversas condiciones de manejo.

Los frenos, por su parte, responden con solidez y eficacia, brindando confianza al conductor en situaciones de emergencia o al circular a altas velocidades. La suspensión absorbe las irregularidades del camino de manera eficiente, sin sacrificar la estabilidad ni el confort de los ocupantes.

Sin embargo, no todo es perfecto en la nueva CX-5. El principal punto de crítica, y la "cuenta pendiente" más visible, reside en su motorización. Mazda ha decidido mantener el conocido motor atmosférico SkyActiv-G de 2.5 litros, que eroga 177 caballos de fuerza y 177 lb-pie de torque.

Este propulsor, si bien cumple en condiciones de altitud moderada, presenta una merma significativa de potencia en zonas de gran altitud, como la Ciudad de México. En altitudes superiores a los 2,700 metros sobre el nivel del mar, la potencia disponible se reduce drásticamente, alcanzando apenas unos 129 hp. Esta limitación puede ser un factor decisivo para compradores que residen o circulan frecuentemente en estas condiciones.

En el apartado de equipamiento, la CX-5 2026 arranca con una dotación generosa desde su versión de entrada. Incluye una pantalla táctil de 12.9 pulgadas compatible con Apple CarPlay y Android Auto de forma inalámbrica, una cámara de reversa y un conjunto de asistencias de seguridad activa que vienen de serie, garantizando un alto nivel de protección y conectividad.

Las versiones superiores, como la Signature, elevan la experiencia con una pantalla aún más grande de 15.6 pulgadas, un techo panorámico que aporta luminosidad al habitáculo, una cámara de 360 grados para facilitar las maniobras de estacionamiento y asientos con función de ventilación, añadiendo un toque de lujo y confort adicional.

Mazda respalda su producto con una garantía de seis años o 125,000 kilómetros, lo que brinda tranquilidad a los compradores. El precio de entrada para la Mazda CX-5 2026 se sitúa en $599,900 pesos mexicanos, posicionándola como una opción competitiva dentro de su segmento, a pesar de las consideraciones sobre su motorización.