El Festival Internacional Cervantino (FIC) 2026, en su edición número 54, se ha visto engalanado por la presencia de Francia como país invitado de honor. Entre la vibrante oferta cultural, un espectáculo en particular ha capturado la atención y el corazón del público: la actuación de Olivier Normand, quien bajo el nombre artístico de Vaslav de Folleterre, ha llevado el arte del cabaret a nuevas dimensiones en las Catacumbas del Mesón de San Antonio.
Vaslav, un personaje nacido en 2018 en el icónico cabaret parisino Madame Arthur, es más que un simple acto de entretenimiento. Se trata de un viaje performativo y musical profundamente inspirado en la figura poética y transgresora de Jean Genet. Esta vez, el espectáculo se presentó por primera vez en español, adaptando su esencia a la audiencia mexicana y demostrando la universalidad de su mensaje.
Olivier Normand, un artista multifacético con experiencia en danza, canto y actuación, encontró en el cabaret un espacio de libertad creativa sin precedentes. "Puedo hacer lo que quiero", declara con entusiasmo, una filosofía que ha plasmado en cada detalle de su presentación. Su alter ego, Vaslav, se manifiesta con un gorro de marinero que anhela ser sirena, desafiando las convenciones y celebrando la fluidez de la identidad.
Con tacones de aguja y un elegante vestido negro, adornado con un collar de plata y oro, Vaslav encarna la máxima del cabaret: "mientras brille, combina". Esta audacia se extiende a su repertorio, que fusiona referencias culturales diversas. En su paso por Guanajuato, no dudó en incorporar guiños a la icónica villana de telenovela mexicana, Soraya Montenegro, y ofreció una conmovedora interpretación de "Paloma Negra" acompañada de un místico shruti box, logrando "una mezcla alegre, como unos ricos chilaquiles".
Para impregnarse de la cultura mexicana, Olivier Normand realizó una profunda inmersión. Escuchó atentamente a leyendas como Chavela Vargas y Lila Downs, y se sumergió en la obra de Octavio Paz. Este esfuerzo por comprender el alma de México le permitió tejer chistes y detalles que resonaron profundamente con el público local, demostrando un respeto y una conexión genuina.
Musicalmente, Vaslav es un camaleón. Su formación en canto barroco en los conservatorios de Montpellier se expande para abarcar desde la lírica de Monteverdi hasta la melancolía de Caetano Veloso, pasando por el rock grunge de Nirvana, la chanson francesa y hasta los ritmos de Bob Marley. Esta ecléctica mezcla musical es un reflejo de su visión artística, que no conoce fronteras.
Más allá del espectáculo y la música, Vaslav también se atreve a tocar fibras sensibles. El artista expresó su preocupación por el avance de la ultraderecha en Francia, bromeando incluso sobre una posible candidatura presidencial si la izquierda no logra unirse. Esta faceta política añade una capa de profundidad a su performance, conectando el arte con la realidad social y política.
El mayor anhelo de Normand es que el público salga de su espectáculo con una perspectiva renovada de la vida. "Me gustaría que se les abra el corazón, con fe en la capacidad de transformarse y en ver que las cosas no son cerradas, que los géneros no son duros, que el horizonte se va abriendo", confiesa. Su mensaje es claro: las identidades no son estáticas, sino fluidas y maleables.
Normand comparte su propia experiencia con las identidades, describiéndose como un hombre cisgénero y travesti de espectáculos, diferenciándose de las identidades trans y drag queen. "Nunca me sentí tan masculino que cuando me travestí", revela, encontrando en el cabaret "la alegría de poder ser otra, la libertad". Históricamente, el cabaret ha sido un refugio para diversas identidades, incluyendo a mujeres trans, en épocas donde la homosexualidad aún no estaba despenalizada.
Sin embargo, el artista no ignora las complejidades del presente. Si bien reconoce la actual "moda del cabaret en Francia", también advierte sobre el ascenso de la "derecha fascista" y el hostigamiento que sufren las personas en las calles. "Tengo miedo para el futuro", admite, "no sé lo que va a pasar". A pesar de estas preocupaciones, su deseo es que el público encuentre en el cabaret "lugares de expansión del ánima, del placer, de la comunicación, del intercambio", incluso en tiempos difíciles.
El Festival Internacional Cervantino 2026, que se extiende del 3 al 18 de octubre en Guanajuato y otros estados a través del Circuito Cervantino, cuenta con una robusta programación francesa. La colaboración entre la Embajada de Francia en México, el Instituto Francés para América Latina (IFAL) y el FIC ha dado lugar a iniciativas como La Maison de France, un espacio que celebra la cultura gala con gastronomía, fotografía y más.
La participación de Francia como país invitado de honor subraya la importancia del intercambio cultural y la diversidad artística. El FIC, a través de eventos como la presentación de Vaslav, reafirma su compromiso de ser una plataforma para la expresión artística que desafía límites y fomenta la reflexión sobre la identidad, la libertad y la condición humana.
En un contexto global donde las identidades y las expresiones artísticas a menudo se ven cuestionadas, el mensaje de Vaslav resuena con fuerza. Su capacidad para fusionar géneros, culturas y estilos musicales, mientras aborda temas sociales y políticos relevantes, lo consolida como una figura destacada en el panorama artístico contemporáneo. El Cervantino 2026 se enriquece con esta propuesta audaz y conmovedora.
La presentación de Vaslav en el FIC no es solo un espectáculo de cabaret; es una declaración de principios sobre la libertad de ser, de expresarse y de transformar. Es una invitación a cuestionar las normas establecidas y a abrazar la complejidad y la belleza de la diversidad humana, un mensaje que, sin duda, perdurará mucho después de que las luces del escenario se apaguen.