La magistrada Mónica Aralí Soto Fregoso ha presentado formalmente su renuncia al cargo que ostenta en la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), marcando el fin de una significativa trayectoria de casi una década en el máximo órgano encargado de la justicia electoral en México.
En un escrito dirigido al Senado de la República, Soto Fregoso comunicó su decisión, estableciendo el próximo 31 de agosto como su último día de funciones. Esta dimisión se produce en un contexto de reconfiguración del Poder Judicial, particularmente tras las reformas que modificaron el calendario de permanencia de las magistraturas de la Sala Superior. Originalmente, el Senado había aprobado en mayo de 2026 una extensión del periodo para las magistraturas en funciones hasta 2028, por lo que la renuncia de Soto Fregoso representa una salida anticipada respecto a este nuevo plazo.
Un Ciclo Profesional que Concluye
Al explicar los motivos de su decisión, Mónica Soto señaló en su misiva que ha llegado el momento de “concluir un ciclo” dentro del Tribunal Electoral. La magistrada, cuya elección por parte del Senado data del 20 de octubre de 2016, recordó que su nombramiento inicial contemplaba una duración de nueve años, con fecha de conclusión prevista para el 31 de octubre de 2025. Sin embargo, las posteriores modificaciones constitucionales y legales alteraron la duración de los encargos, ampliando la permanencia de las magistraturas en funciones.
Soto Fregoso ha enfatizado que, a lo largo de casi diez años de servicio, ejerció su función jurisdiccional con un enfoque particular en la perspectiva de género y los derechos humanos. Asimismo, destacó su compromiso con la inclusión de personas y grupos en situación de vulnerabilidad, y la búsqueda constante de la igualdad plena y sustantiva para las mujeres como un eje central de su labor.
Transición en la Justicia Electoral
La renuncia de la magistrada se materializará el 31 de agosto de 2026, fecha en la que dejará formalmente sus funciones en el TEPJF. En su documento, Soto Fregoso solicita al Senado de la República que inicie los trámites necesarios para formalizar su separación del cargo. Este movimiento ocurre en un momento de significativa transformación para la justicia electoral mexicana.
La Sala Superior del TEPJF se encuentra actualmente integrada por seis magistraturas. Dos de ellas, Gilberto de Guzmán Bátiz García y Claudia Valle Aguilasocho, se incorporaron tras el proceso de elección judicial llevado a cabo en 2025. Soto Fregoso, junto con otros tres magistrados, ya formaba parte del órgano colegiado con anterioridad.
Trayectoria y Legado
Durante su gestión en la Sala Superior, Mónica Soto Fregoso participó activamente en la resolución de una amplia gama de asuntos electorales y constitucionales. Los registros oficiales del TEPJF indican que, incluso en 2026, continuaba desempeñándose como magistrada ponente en diversos expedientes, abordando temas cruciales como procesos electorales, el funcionamiento de los partidos políticos y la resolución de controversias electorales.
Un hito importante en su carrera fue su presidencia del Tribunal Electoral, cargo que ocupó durante los años 2024 y 2025. En esta capacidad, lideró al órgano máximo de justicia electoral durante el complejo proceso electoral federal de 2024, supervisando la revisión jurisdiccional de las múltiples controversias y impugnaciones que surgieron tras la jornada electoral.
En su mensaje de despedida, la magistrada expresó su gratitud al Senado por la confianza depositada en ella para asumir y desempeñar el cargo. Reiteró su compromiso de haber ejercido la responsabilidad encomendada siempre apegada a los principios constitucionales y a la función jurisdiccional que le fue conferida.
La salida de Soto Fregoso abre un nuevo capítulo en la conformación de la Sala Superior, en un momento donde la justicia electoral enfrenta desafíos constantes para garantizar la equidad y la legalidad en los procesos democráticos del país. Su renuncia, aunque anunciada como el fin de un ciclo, deja una huella en la institución, marcada por su enfoque en la perspectiva de género y los derechos humanos.
El Tribunal Electoral, como garante de la legalidad en los comicios, continuará su labor con la integración actual, mientras se definen los pasos a seguir para cubrir la vacante que dejará la magistrada. La comunidad jurídica y política estará atenta a las implicaciones de esta renuncia en el futuro inmediato del órgano electoral.
La decisión de Soto Fregoso subraya la naturaleza dinámica de las instituciones judiciales y la importancia de la renovación en los órganos de impartición de justicia. Su legado, sin duda, será analizado en el contexto de las reformas judiciales y los retos que enfrenta la democracia mexicana.
La renuncia se da en un marco de debate sobre la autonomía y el funcionamiento de las instituciones electorales, y su impacto será evaluado en los próximos meses, especialmente a medida que se acercan nuevos ciclos electorales y se consolidan las reformas judiciales en curso.