La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha lanzado una dura condena contra lo que califica como un acto de "represión" por parte de las autoridades capitalinas, luego de que un maestro resultara gravemente herido durante las protestas del pasado lunes en la Ciudad de México. Según informaron voceros del magisterio, el docente, identificado como miembro de la Sección 14 de Guerrero, habría perdido un ojo tras recibir el impacto de una bala de goma disparada durante los enfrentamientos.
El incidente, que ha encendido las alarmas sobre el manejo de las manifestaciones en la capital, se suma a una serie de tensiones entre la CNTE y el gobierno federal, quienes mantienen un diálogo pendiente sobre diversas demandas magisteriales. La organización sindical ha sido enfática al señalar que no se trata de actos aislados, sino de una respuesta violenta a su legítimo derecho a la protesta.
Luis Alberto López, integrante de la Sección 22 de Oaxaca y portavoz de la CNTE, detalló en una entrevista radiofónica que la confirmación de la grave lesión del maestro se dio la noche del lunes. "Anoche la Secretaría General de la Sección 14, la maestra Elvira Vélez, nos confirmó la lamentable noticia de que el compañero perdió el ojo", declaró López, subrayando la gravedad del suceso.
Pero la agresión no habría sido el único caso. López también señaló que otro miembro de la CNTE sufrió una lesión en la mejilla por el impacto de un proyectil similar. Estos dos casos son considerados por la organización como los más serios registrados durante las movilizaciones, lo que ha intensificado el reclamo de justicia.
La CNTE ha rechazado categóricamente las versiones oficiales que sugieren la presencia de "infiltrados" o "provocadores" entre sus filas, argumentando que cuentan con evidencia fotográfica y videográfica que demuestra el uso excesivo de la fuerza por parte de los elementos policiales. "Tenemos evidencia de las redes sociales, permite tener muchísima evidencia fotográfica, videográfica y sin duda alguna también hubo algunos comentarios de los compañeros que de los edificios que estaban a un costado salieron algunos disparos de bala de goma", afirmó el maestro López.
Los enfrentamientos ocurrieron en las inmediaciones del Zócalo capitalino, donde miles de maestros se congregaron para exponer sus demandas. La policía implementó un cerco para impedir el acceso a la plaza principal, lo que derivó en empujones y forcejeos. La situación se tornó más tensa cuando, según reportes, personas embozadas lanzaron cohetes y dañaron una grúa, mientras las fuerzas de seguridad respondían con gases y, presuntamente, balas de goma.
La CNTE sostiene que los proyectiles disparados, incluyendo cartuchos de gas y balas de goma, son "lesivos" y han causado daño directo a los manifestantes. Esta postura contrasta con las declaraciones de algunas autoridades, como la Jefa de Gobierno, quien ha puesto en duda la identidad de quienes generaron la violencia, sugiriendo que no todos eran maestros.
Ante este panorama, la CNTE ha confirmado su asistencia a la mesa de diálogo convocada por la Secretaría de Gobernación y la Secretaría de Educación Pública (SEP). Sin embargo, su participación estará marcada por la exigencia de esclarecer los hechos y sancionar a los responsables de la presunta represión. "Nosotros rechazamos estas declaraciones que da el Gobierno Federal, que da el Gobierno capitalino porque pues ya se dio el pasado lunes 25 de mayo cuando la Sección 22 arribó y cómo recibieron a nuestros compañeros estos gases que pues salen prácticamente disparados e impactan en los compañeros todas estas balas de goma, todos estos cartuchos del gas que pues sí son son lesivos, son muy lesivos", sentenció López.
Las demandas centrales del magisterio incluyen la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, mejoras significativas en materia educativa y ajustes salariales. La reciente escalada de tensión, sin embargo, pone en riesgo el avance de estas negociaciones, al menos en el corto plazo.
El incidente ocurre en un contexto particularmente sensible para la Ciudad de México, a pocos días del inicio del Mundial de Futbol 2026, para el cual se preparaba el FIFA Fan Festival en el Zócalo. La presencia de vallas, bloques de concreto y un fuerte despliegue policial, si bien justificado por las autoridades para mantener el orden y la seguridad del evento, fue percibido por los manifestantes como una barrera y una provocación.
La CNTE ha reiterado su compromiso con la vía pacífica y el diálogo, pero advierte que no tolerará actos de violencia o represión contra sus agremiados. La pérdida del ojo de uno de sus miembros se ha convertido en un símbolo de la lucha y un llamado de atención a las autoridades para que reconsideren sus métodos de control de manifestaciones.
La organización sindical espera que la mesa de diálogo sirva no solo para exponer sus demandas históricas, sino también para fijar una postura clara respecto a los hechos violentos y exigir que se garantice la integridad de los manifestantes en futuras movilizaciones. La comunidad educativa y la opinión pública observan con atención el desarrollo de este conflicto, esperando una respuesta contundente que evite la escalada de violencia y garantice la justicia para los afectados.
Este evento subraya la persistente tensión entre los movimientos sociales y las fuerzas de seguridad en México, y pone de manifiesto la necesidad de canales de comunicación efectivos y un respeto irrestricto a los derechos humanos, incluso en el marco de protestas y manifestaciones.
La CNTE ha prometido mantener la presión hasta obtener respuestas satisfactorias, tanto en sus demandas magisteriales como en la exigencia de justicia por las agresiones sufridas. La pérdida del ojo del maestro es un recordatorio sombrío de los costos humanos que pueden derivar de la confrontación entre el Estado y los movimientos sociales.
El magisterio confía en que la mesa de negociación sea un espacio para el entendimiento y no para la confrontación, pero advierte que la paciencia tiene un límite y que la respuesta de las autoridades ante este grave incidente será determinante para el futuro de las relaciones entre la CNTE y el gobierno.