El gobierno de Brasil, bajo el liderazgo del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, ha puesto la mira en el mercado interno de bonos de China, conocido como "bonos panda", con la ambiciosa meta de captar alrededor de 10 mil millones de yuanes, equivalentes a 1.48 mil millones de dólares. Esta operación, que se espera se concrete antes de finalizar el año, representaría un hito significativo al ser la primera emisión de este tipo realizada por un país latinoamericano. La iniciativa se enmarca dentro de una estrategia más amplia para diversificar las fuentes de financiamiento de Brasil y disminuir su dependencia del dólar estadounidense, al tiempo que se fortalecen los lazos financieros con Pekín.

Las autoridades brasileñas confían en que el debut del gobierno en el mercado de bonos panda sirva como un catalizador y punto de referencia para que las empresas brasileñas exploren y adopten esta nueva vía de financiamiento. Sectores exportadores con fuertes vínculos comerciales con China, como Vale SA, WEG SA, JBS NV y Embraer SA, podrían encontrar esta alternativa particularmente atractiva. Sin embargo, analistas advierten que una adopción masiva por parte del sector privado no será inmediata, dado que se trata de un mercado más específico.

Rafael Basso, gestor de carteras de crédito de AZ Quest, señala que el mercado de bonos panda es más adecuado para compañías con una presencia relevante en China y que buscan diversificar su base de inversionistas. Si bien China ha mostrado interés en abrir este mercado a emisores extranjeros para fortalecerlo, el proceso de incorporación de nuevas empresas avanza de manera gradual.

Esta estrategia de Lula da Silva busca estrechar la relación con China, la principal economía del grupo BRICS, y ampliar las alternativas de financiamiento para Brasil, sin abandonar por completo el uso del dólar. Funcionarios del Ministerio de Hacienda brasileño consideran que existe un margen considerable para incrementar la proporción de deuda vinculada a monedas extranjeras, que actualmente representa solo el 4 por ciento del total.

En el contexto de diversificación de divisas, Brasil ya ha dado pasos importantes. Este mismo año, el país colocó 5 mil millones de euros (5.7 mil millones de dólares) en bonos, marcando la mayor emisión internacional de deuda de su historia y la primera denominada en euros en más de una década. Esta operación subraya la voluntad de Brasil de explorar mercados y monedas alternativas para su financiamiento.

El acercamiento a inversionistas asiáticos y el mayor uso de monedas extranjeras, en combinación con las relaciones comerciales existentes, podrían significativamente ampliar las opciones de financiamiento para las empresas brasileñas. Un ejemplo de esta tendencia es Eldorado Brasil Celulose, productora de celulosa controlada por los hermanos Batista, que en 2023 realizó una operación de exportación liquidada en yuanes y reales, prescindiendo del dólar estadounidense. Esta transacción demostró los profundos vínculos comerciales de la empresa con China y facilitó la formalización de operaciones denominadas en yuanes.

Por su parte, China ha intensificado sus esfuerzos para desarrollar su mercado interno de deuda. El Banco Popular de China ha manifestado públicamente su bienvenida a los emisores brasileños, buscando atraer más participantes a su mercado de bonos. Las emisiones de bonos panda han experimentado un crecimiento notable, alcanzando un récord de 173 mil millones de yuanes en lo que va del año, lo que representa un incremento cercano al 70 por ciento en comparación con el mismo período de 2025. El monto total emitido ha superado el billón de yuanes, según datos de Bloomberg.

Aunque las filiales internacionales de empresas chinas siguen siendo los principales emisores, los prestatarios extranjeros han mostrado un interés creciente. El año pasado, se registraron un número récord de 36 operaciones por parte de emisores extranjeros, un salto considerable desde las seis registradas en 2015. Los emisores corporativos extranjeros han logrado colocar bonos panda con un cupón promedio del 1.97 por ciento este año, el nivel más bajo registrado. Esta tasa, sin embargo, ofrece un rendimiento superior al de los bonos corporativos chinos de máxima calificación a tres años, lo que mantiene el atractivo para inversionistas institucionales como los bancos comerciales.

No obstante, el camino hacia la consolidación de los bonos panda no está exento de desafíos. Los emisores que buscan debutar en este mercado deben navegar por trámites regulatorios complejos que pueden extenderse entre cinco y seis meses. Además, las emisiones suelen ser de tamaño reducido y con vencimientos relativamente cortos, y los inversionistas muestran una clara preferencia por emisores de alta calificación crediticia.

Lynn Song, economista jefe para la Gran China de ING Bank NV, destaca que sortear los requisitos regulatorios de China es un proceso intrincado y que el mercado de bonos panda, aunque en expansión, sigue siendo relativamente pequeño en comparación con otros mercados globales.

En 2024, la empresa de celulosa Suzano SA se convirtió en la primera compañía latinoamericana en emitir un bono panda. Dos años después, Suzano se mantiene como la única empresa de la región presente en este mercado. Marcos Assumpção, director financiero de Suzano, explicó que la emisión fue una estrategia para explorar un nuevo mercado y contribuir a su desarrollo, y no descartó la posibilidad de repetir la operación.

Assumpção detalló que Suzano convirtió los recursos obtenidos a dólares para alinearlos con sus ingresos, que también están denominados en esa moneda. A pesar de esta cobertura cambiaria, el costo total del financiamiento resultó ser inferior al que se habría obtenido con una emisión de plazo similar en el mercado estadounidense, lo que demuestra la competitividad potencial de los bonos panda.

El hecho de que Suzano continúe siendo el único emisor latinoamericano en este mercado subraya tanto las oportunidades como los obstáculos inherentes a la incursión en los bonos panda. La experiencia de Suzano sugiere que, a pesar de las complejidades regulatorias y el tamaño del mercado, la emisión puede ser una opción de financiamiento viable y potencialmente más económica para empresas con vínculos comerciales significativos con China.

La estrategia de Brasil de emitir bonos panda se alinea con una tendencia global de desdolarización y diversificación de monedas en el comercio y las finanzas internacionales. La iniciativa brasileña busca no solo atraer capital chino, sino también posicionar al país como un actor más relevante en los mercados financieros asiáticos, reduciendo su vulnerabilidad a las fluctuaciones de la economía estadounidense y fortaleciendo su autonomía financiera.