Luis Alfonso Ramos, quien se convirtió en el decimotercer eliminado de la cocina más famosa de México en la edición 'MasterChef 24/7', ha revelado las complejas circunstancias de salud que rodearon su participación.

En una entrevista exclusiva para El Financiero, Ramos confesó que ingresó al popular reality show culinario apenas un mes después de haberse sometido a una manga gástrica, un procedimiento quirúrgico de gran envergadura.

Esta decisión, según el propio concursante, le impidió tener el periodo de recuperación necesario, lo que, a su parecer, sí influyó en su rendimiento dentro de la competencia.

"Yo entré con un mes de operación de una manga gástrica, entonces realmente no tuve el reposo, no tuve el tiempo de recuperación que debí haber tenido", declaró Ramos, evidenciando la presión a la que se sometió.

La exigencia física y mental inherente a las pruebas de 'MasterChef 24/7', sumada a su condición postoperatoria, provocó que el participante experimentara fatiga y una notable falta de energía.

"Creo que a lo mejor eso sí influyó un poquito en mi rendimiento; luego me sentía muy cansado, con mucha flojera y pesadez", admitió, pintando un cuadro de las dificultades que enfrentó en silencio.

El sobrepeso era la principal motivación detrás de la decisión de Ramos de someterse a la cirugía bariátrica. "Si la gente cree que tengo sobrepeso, tenía muchísimo más, entonces de ahí nace la necesidad de quererme operar", explicó sobre su estado físico previo al reality.

Durante su estancia en el programa, Luis contó con el apoyo del equipo médico de la producción y se esforzó por adaptar su dieta a las necesidades posteriores a la intervención. Hacia el final de su participación, comenzó a suplementarse con vitaminas y a mejorar su alimentación, lo que le ayudó a recuperar parte de su vitalidad.

Además, ante el desgaste emocional, recurrió al equipo de psicólogos de la producción. "Ya los últimos días me estuve vitaminando mejor, comiendo mejor y todo, y creo que fue cuando empecé a sentirme un poquito mejor anímicamente, pero sí, la mente ya me estaba empezando a jugar un poquito en contra", confesó.

Su familia, aunque inicialmente pudo haber mostrado reservas, respetó su determinación. "Creo que mi mamá siempre me ha dejado hacer lo que quiero (...) no me arrepiento de nada, creo que todo pasó cuando tenía que pasar", afirmó, mostrando una actitud de aceptación ante los eventos.

La trayectoria de Luis Ramos en 'MasterChef 24/7' culminó en el puesto 11, justo fuera del codiciado Top 10. Su paso por la competencia estuvo marcado por una constante presencia en las galas de eliminación, acumulando un total de 12 mandiles negros, lo que le valió el apodo de 'rey' de estos delantales.

Esta recurrencia a la zona de peligro, lejos de desanimarlo, lo llevó a desarrollar una estrategia de juego enfocada en la seguridad y la minimización de errores. "Yo siempre dije: ‘Necesito solamente que alguien (...) se equivoque en algo, y yo no equivocarme tanto, asegurar un plato’, y creo que esa ideología sirvió 12 semanas", detalló.

Además de su desempeño en la cocina, Ramos se destacó por su personalidad y por su segmento 'Notibola', donde comentaba la convivencia entre los participantes. Esta faceta, sin embargo, también le generó críticas por parte de algunos espectadores, quienes interpretaron su actitud como una falta de compromiso.

"A veces la gente no puede aceptar que hay una persona como yo, que sí disfruta el 24/7, que se la pasa bien, y ya por eso creen que no cocino, o que no le echo ganas, o que me vale. Entonces creo que la gente no sabe dividir el 24/7 con la cocina", argumentó, defendiendo su derecho a disfrutar del proceso.

Ramos rechazó categóricamente que las polémicas o las diferencias con sus compañeros hubieran sido determinantes en su rendimiento. Para él, el desgaste físico y mental inherente a la competencia fue el factor preponderante en las últimas semanas.

El gusto de Luis por la cocina se remonta a sus años de preparatoria, donde descubrió el placer de preparar alimentos y observar la satisfacción de quienes los probaban. "Me gustaba preparar alimentos, la sensación de que alguien pruebe algo tuyo y diga: ‘Wow, qué rico’ o ‘¿qué le pusiste?’. Creo que ahí empezó", recordó.

Aunque su formación académica se orientó hacia la Administración de Empresas, la cocina siempre se mantuvo como una pasión latente. Con el tiempo, incursionó en la creación de contenido para redes sociales, centrándose en preparaciones caseras y tradicionales como tortillas y tamales, demostrando la profundidad de su conexión con el arte culinario.