El Cártel de Los Lobos, una poderosa organización criminal originaria de Ecuador, ha sido identificado por agencias de seguridad de Estados Unidos como un socio estratégico del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Con una presunta fuerza de ocho mil integrantes y una presencia extendida en el territorio ecuatoriano, Los Lobos se han consolidado como uno de los actores criminales más relevantes en la región.
La organización, dedicada a una gama de actividades ilícitas que incluyen el narcotráfico, la extorsión, el secuestro y la minería ilegal de oro, recibió una designación oficial como organización terrorista extranjera por parte del Departamento de Estado estadounidense en septiembre de 2025. Esta medida subraya la preocupación de las autoridades norteamericanas por el alcance y la peligrosidad del grupo.
Orígenes y Evolución del Cártel
Los orígenes del Cártel de Los Lobos se rastrean hasta el interior de las prisiones de Ecuador, donde inicialmente operaba como una facción subordinada a Los Choneros, una organización criminal que durante años ejerció un dominio significativo en el país. La relación inicial se forjó en el entorno carcelario entre Wilmer Chavarría Barré, conocido como ‘Pipo’, y Jorge Luis Zambrano, alias ‘Rasquiña’, el líder histórico de Los Choneros. ‘Rasquiña’ habría permitido a ‘Pipo’ mantener el control de su propia estructura, que posteriormente adoptaría el nombre de Los Lobos.
La escisión definitiva de Los Lobos respecto a Los Choneros se materializó tras el asesinato de ‘Rasquiña’ en diciembre de 2020. Según informes de InSight Crime, Los Lobos lideraron una coalición de grupos disidentes denominada Nueva Generación, que incluía a Los Tiguerones y Los Chone Killers. El objetivo de esta alianza era confrontar a José Adolfo Macías Villamar, alias ‘Fito’, quien asumió el liderazgo de Los Choneros tras la muerte de ‘Rasquiña’.
Este conflicto interno desencadenó una ola de violencia sin precedentes, tanto dentro como fuera de los centros penitenciarios ecuatorianos. Un ejemplo palpable de esta escalada fue el atentado fallido contra ‘Fito’ en febrero de 2021, que provocó motines simultáneos en diversas cárceles del país, resultando en la trágica muerte de 79 personas.
Vínculos Internacionales y Operaciones
Las operaciones del Cártel de Los Lobos, según el Centro Nacional Antiterrorista de Estados Unidos (NCTC), se concentran geográficamente en la costa del Pacífico ecuatoriano, las zonas mineras y la capital, Quito. Sin embargo, su alcance trasciende las fronteras nacionales.
Autoridades estadounidenses han documentado vínculos de la organización con traficantes europeos, lo que sugiere una red de operaciones transnacional. Además, se ha señalado su conexión con facciones disidentes de las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Específicamente, se menciona que Los Lobos mantienen lazos con grupos disidentes de las FARC con base en Colombia que continúan involucrados en actividades ilícitas, a pesar del acuerdo de paz firmado con el Gobierno colombiano en 2016.
Liderazgo y Estructura Interna
El liderazgo del Cártel de Los Lobos ha sido objeto de seguimiento por parte de las autoridades. El NCTC identifica a Alexander Ariel Quesada San Martín, alias ‘Ariel’, como el presunto líder principal. Hasta 2022, se encontraba recluido en la prisión de Turi, cerca de Cuenca.
Otro figura clave es Wilmer Chavarría Barré, alias “Pipo”, uno de los fundadores del grupo. Tras circularse versiones sobre su supuesta muerte en un motín en 2021, se descubrió que fingió su deceso para facilitar su fuga. Finalmente, fue detenido en Málaga, España, en 2025.
Fabricio Colón Pico Suárez, conocido como ‘Capitán Pico’ o ‘El Salvaje’, es otro de los mandos importantes, habiendo liderado las operaciones de Los Lobos en la provincia de Pichincha antes de su detención en 2024. Otros operadores de alto rango mencionados por InSight Crime incluyen a Ángel Esteban Aguilar Morales, alias ‘Lobo Menor’, y Álvaro Montaño Valencia, alias ‘Palanqueta’.
La Alianza con el CJNG
La relación entre Los Lobos y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) se consolidó en el contexto de la disputa por el control de las rutas del narcotráfico que transitan por Ecuador hacia México y Centroamérica. Narcotraficantes ecuatorianos, como Leandro Norrero, habrían brindado apoyo y financiamiento a la organización Nueva Generación. Paralelamente, establecieron conexiones con el CJNG mexicano, que en ese momento buscaba desafiar el monopolio que el Cártel de Sinaloa ejercía sobre las rutas de tráfico de drogas.
Esta alianza estratégica entre Los Lobos y el CJNG representa un fortalecimiento de las redes criminales transnacionales, con implicaciones significativas para la seguridad regional y las operaciones antidrogas a nivel internacional. La designación de Los Lobos como organización terrorista por parte de EE.UU. subraya la gravedad de estas conexiones y la necesidad de una respuesta coordinada.