La desgarradora historia de Breeydi Anette Hernández Hernández, una joven madre de 24 años encontrada sin vida en su domicilio, ha conmocionado a Veracruz. Su madre, Obdulia Lorena Hernández García, ha alzado la voz con una denuncia pública y desesperada: las autoridades ministeriales pretenden catalogar el deceso de su hija como un suicidio, una versión que ella rechaza categóricamente y que considera un intento de encubrimiento.
“Me la mataron, señorita, eso es más que obvio, más que seguro. Las autoridades la quieren hacer pasar como suicidio”, declaró la afligida madre, cuya voz se quiebra al recordar a su hija. Breeydi Anette dejó en orfandad a dos pequeños, un niño de tres años y otro de siete, quienes ahora enfrentan la terrible realidad de no tener a su madre, una carga que recaerá sobre los hombros de su abuela.
SOSPECHAS APUNTAN AL EXNOVIO
La madre de Breeydi Anette ha señalado directamente al exnovio de la joven como el principal sospechoso. Según su testimonio, la relación estuvo marcada por una constante violencia física y psicológica. A pesar de que Breeydi Anette intentó poner fin a la relación y distanciarse, el sujeto persistió en su acoso y agresión.
“Unos días atrás ella tenía hasta sus ojos morados de que me la golpeó”, relató Obdulia Lorena, evidenciando la brutalidad de las agresiones. La joven, lamentablemente, no acudió a las autoridades por temor o por otras razones que aún se desconocen. Su madre cree que el exnovio es el responsable, argumentando que él ha desaparecido, ha cerrado sus redes sociales y no da la cara ante la tragedia.
La última comunicación de Breeydi Anette con su madre fue el viernes anterior a su hallazgo, cuando le expresó su alegría por su trabajo. Posteriormente, perdió contacto, aunque se sabe que habló con un amigo. Fue hasta el domingo cuando su cuerpo fue encontrado en su casa, con un cable alrededor del cuello, en circunstancias que su madre considera imposibles para un acto autoinfligido.
LA VERSIÓN OFICIAL VS. LA REALIDAD FAMILIAR
La Fiscalía General del Estado de Veracruz, según la madre, ha insinuado que se trató de un suicidio. Sin embargo, Obdulia Lorena insiste en que la forma en que encontraron a su hija, la posición del cable y otros detalles que le fueron comunicados por personas cercanas, descartan por completo esa posibilidad. “Dicen que ella se estranguló, encontraron un cable en su cuello. No voy a dar nombres pero me dijeron que la forma en que la encontraron, el cable, donde estaba, no era para que mi hija estuviera muerta, no fue suicidio”, afirmó con contundencia.
Vecinos de la colonia Fernando Gutiérrez Barrios en Boca del Río, donde ocurrieron los hechos, habrían escuchado gritos y ruidos provenientes del domicilio de Breeydi Anette. A pesar de ello, nadie intervino para ofrecer ayuda, un silencio que agrava la tragedia y la impotencia de la familia.
EL CONTEXTO DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN VERACRUZ
Este caso se suma a la alarmante estadística de violencia de género en Veracruz. En los primeros seis meses del año, el Observatorio Universitario de Violencias contra las Mujeres de la Universidad Veracruzana reportó 30 feminicidios en la entidad. Abril fue el mes más violento, con 9 casos registrados. Las cifras de los meses posteriores aún no se consolidan, pero la tendencia de violencia persiste.
El número de feminicidios en Veracruz durante el primer semestre de 2026 es idéntico al del mismo periodo de 2025, lo que evidencia una preocupante falta de avances en la erradicación de la violencia contra las mujeres. El año 2025 cerró con un total de 73 feminicidios, una cifra que refleja la magnitud del problema que enfrentan las mujeres en el estado.
UN LLAMADO URGENTE A LA JUSTICIA
La madre de Breeydi Anette hace un llamado desesperado a las autoridades, incluyendo a la gobernadora, para que se pongan en su lugar y brinden la justicia que su hija merece. Exige una investigación exhaustiva, que se revisen cámaras de seguridad, se escuche a los vecinos y no se descarte ningún detalle. Su petición es clara: que el caso sea investigado como feminicidio y que el responsable sea llevado ante la justicia.
Este caso pone de manifiesto las fallas en el sistema de justicia y la necesidad urgente de protocolos más efectivos para la investigación de muertes violentas de mujeres. La exigencia de la familia Hernández es un grito por la verdad y por el fin de la impunidad que a menudo rodea los crímenes de género en México.
La sociedad, en su conjunto, es llamada a ser más atenta y solidaria ante las señales de alerta, como los gritos de auxilio que, lamentablemente, a menudo son ignorados. La memoria de Breeydi Anette y la esperanza de justicia para sus hijos son el motor de esta lucha.