La crisis del agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara ha escalado hasta las aulas universitarias. Estudiantes del prestigioso Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) confrontaron directamente al gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, exigiendo respuestas claras y soluciones efectivas ante el suministro de agua contaminada que llega a los hogares.
El tenso encuentro se produjo el pasado jueves 8 de octubre, durante una visita del mandatario a la institución jesuita para una entrevista. Al finalizar el evento, un grupo de alumnos aprovechó la oportunidad para interpelar a Lemus sobre la alarmante situación que viven miles de familias tapatías, quienes denuncian que el líquido que sale de sus llaves es turbio, de coloración oscura y con un fétido olor a drenaje.
“¿Por qué tienes a la gente de Guadalajara tragando agua con mierda, bañándose con mierda? ¿Cuál es la solución? Dínoslo”, espetó uno de los jóvenes, según reportes de medios locales. Las preguntas no se detuvieron ahí; los estudiantes también expresaron su preocupación ante la posibilidad de una privatización del servicio de agua potable bajo la administración de Lemus y reprocharon la aparente lentitud y falta de contundencia en las respuestas oficiales ante la emergencia.
Además, los alumnos manifestaron su descontento por el uso de la fuerza pública, específicamente de policías antimotines, durante protestas ciudadanas relacionadas con la escasez y contaminación del agua, exigiendo garantías para el derecho a la manifestación pacífica.
Ante la presión estudiantil, Pablo Lemus prometió un acercamiento más formal. Ofreció regresar al ITESO la semana siguiente, acompañado por el director del Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) y otros funcionarios clave, para llevar a cabo una exposición pública detallada sobre las medidas que se están implementando y responder a todas las inquietudes de la comunidad universitaria.
“Me pongo de acuerdo para la próxima semana, aquí en el ITESO, y me traigo a mi director del SIAPA, me traigo a todos los funcionarios y hacemos una exposición pública”, declaró el gobernador, buscando calmar los ánimos y abrir un canal de diálogo formal.
Posteriormente, a través de su cuenta de X, Lemus reconoció haber escuchado los reclamos y reiteró su compromiso de trabajar en la resolución del problema de fondo. “Les dije que entiendo su molestia y que estamos trabajando para resolver el problema de fondo. También quedamos en abrir una mesa de diálogo con los funcionarios involucrados en el tema”, publicó.
Sin embargo, el gobernador también señaló que el diálogo se vio interrumpido por la llegada de otro grupo de estudiantes que, según su versión, comenzó a gritar, dificultando la comunicación. Lemus aprovechó para defender el derecho de los jóvenes a cuestionar a sus gobernantes, afirmando: “Le tengo mucho cariño al ITESO y respeto profundamente el derecho que tienen los jóvenes a cuestionar a sus autoridades. Sé que es nuestra obligación dar la cara, explicar y dialogar tantas veces como sea necesario”.
La confrontación estudiantil se da en el peor momento de la crisis hídrica que azota a Guadalajara y sus municipios conurbados. Los habitantes llevan semanas denunciando la pésima calidad del agua, que llega a sus hogares con colores alarmantes, desde el negro hasta el amarillento, y con un olor insoportable a aguas negras.
Como medida paliativa, el gobierno estatal anunció la suspensión del uso del antiguo sistema de Chapala, que conduce agua a la presa Las Pintas. Si bien esta decisión busca mejorar la calidad del agua que llega a la planta potabilizadora número uno en Miravalle, también resultará en una drástica reducción del suministro, estimada en un 30 por ciento. Esto obligará al gobierno a implementar un esquema de rotación del servicio, con cortes que podrían extenderse hasta dos o tres días a la semana.
En el horizonte de soluciones a largo plazo, Pablo Lemus ha presentado una iniciativa al Congreso de Jalisco para la construcción de un nuevo acueducto. Este proyecto ambicioso busca reemplazar el sistema actual de conducción de agua desde el lago de Chapala, con el objetivo de mejorar la calidad del líquido sin incrementar la extracción del vital recurso del lago. Esta propuesta forma parte de un paquete de obras hidráulicas que, según el mandatario, son cruciales para el futuro del abastecimiento en la metrópoli.
No obstante, la urgencia de la situación y la aparente falta de soluciones inmediatas y contundentes han generado un clima de profunda desconfianza entre la ciudadanía y los estudiantes, quienes exigen acciones concretas y no solo promesas de diálogo o proyectos a futuro. La presión sobre Lemus y su administración para resolver la crisis del agua es cada vez mayor, y la confrontación en el ITESO es solo un reflejo de la creciente indignación popular.
La gestión de la crisis hídrica se ha convertido en un verdadero talón de Aquiles para el gobierno de Jalisco. Las constantes quejas sobre la calidad del agua, sumadas a la reducción del suministro y la incertidumbre sobre las soluciones a largo plazo, ponen en jaque la credibilidad del gobernador. Los estudiantes del ITESO, al alzar la voz, representan la frustración de una sociedad que demanda transparencia, responsabilidad y, sobre todo, agua potable de calidad.
El desafío para Pablo Lemus es monumental. Debe no solo implementar las obras hidráulicas prometidas, sino también recuperar la confianza de los ciudadanos, demostrando con hechos que su administración está verdaderamente comprometida con la solución de esta problemática que afecta la salud y el bienestar de millones de jaliscienses. La pelota está ahora en su cancha, y la paciencia de la gente se agota.