Keiko Fujimori asumió este martes la Presidencia de Perú, marcando el noveno cambio de mandatario en tan solo diez años y el regreso del fujimorismo al poder después de 26 años.

La investidura de Fujimori, quien se convierte en la primera mujer en ocupar la jefatura de Estado en Perú, se produce tras una ajustada victoria electoral en segunda vuelta, superando por menos de 50 mil votos al candidato izquierdista Roberto Sánchez. Su llegada al poder busca poner fin a una década de inestabilidad política, caracterizada por una espiral de destituciones presidenciales impulsadas desde el Congreso, muchas de ellas con el voto del propio fujimorismo.

El Regreso del Fujimorismo

La asunción de Keiko Fujimori representa el retorno de la dinastía Fujimori a la cúpula del poder peruano, casi tres décadas después de que su padre, Alberto Fujimori, renunciara a la presidencia por fax desde Japón en medio de un escándalo de corrupción que involucró a su asesor Vladimiro Montesinos. Desde entonces, la hija mayor y heredera política del exmandatario se propuso recuperar el poder y limpiar la imagen de su padre, quien fue condenado a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad y otros cargos de corrupción.

Fujimori ha perseverado en su objetivo presidencial a pesar de haber perdido tres elecciones consecutivas en segunda vuelta y de haber enfrentado un periodo de prisión preventiva entre 2018 y 2020, bajo acusaciones de lavado de dinero por presunta financiación irregular de sus campañas.

Un Contexto de Inestabilidad Crónica

Perú ha vivido una década de profunda crisis política, con un promedio de un cambio de presidente por año. Esta volatilidad ha erosionado la confianza en las instituciones y ha dificultado la implementación de políticas a largo plazo. La constante rotación en el poder ha sido alimentada, en gran medida, por las pugnas entre el Ejecutivo y el Legislativo, donde las mayorías parlamentarias han ejercido un poder considerable para destituir presidentes.

En este escenario, la posición de Keiko Fujimori en el Congreso es vista como un factor clave para su posible éxito. A diferencia de sus predecesores inmediatos, se anticipa que Fujimori contará con el respaldo parlamentario necesario para completar su mandato de cinco años, una circunstancia poco común en la reciente historia política del país.

Presencia Internacional en la Investidura

La ceremonia de investidura contó con la asistencia de una notable delegación internacional, incluyendo jefes de Estado y de Gobierno de varios países de América Latina y Europa. Entre los dignatarios presentes se encontraban el rey Felipe VI de España, y los presidentes Javier Milei de Argentina, Rodrigo Paz de Bolivia, José Antonio Kast de Chile, Daniel Noboa de Ecuador, Nasry Asfura de Honduras, José Raúl Mulino de Panamá, Santiago Peña de Paraguay y Yamandú Orsi de Uruguay.

Asimismo, asistieron el vicepresidente electo de Colombia, Juan Manuel Restrepo, y expresidentes latinoamericanos, algunos de los cuales tuvieron vínculos con Alberto Fujimori, como Eduardo Frei de Chile y Jamil Mahuad de Ecuador. También se hicieron presentes exmandatarias como Mireya Moscoso de Panamá y Jeanine Áñez de Bolivia, además de Mario Abdo Benítez de Panamá y Alberto Núñez Feijóo, presidente del Partido Popular de España.

Primeras Acciones y Nombramientos

El acto central de la investidura tuvo lugar en el Congreso de Perú, donde Keiko Fujimori recibió la banda presidencial y pronunció su primer discurso como jefa de Estado. En su alocución, se esperaba que delineara las primeras medidas de su gobierno y su visión para el país.

Para la tarde del mismo día, se preveía el nombramiento de su Consejo de Ministros. Los principales cargos ya habían sido anunciados previamente, con Luis Galarreta como primer ministro, el economista Elmer Cuba al frente del Ministerio de Economía y Finanzas, y el periodista Carlos Espá como canciller. Estos nombramientos sugieren una línea de continuidad en la gestión económica y una apuesta por figuras con experiencia política y mediática.