El joven mediocampista del Bayern Múnich, Jamal Musiala, ha vuelto a sufrir un preocupante desmayo en pleno partido, esta vez durante un encuentro amistoso contra Heidenheim. El incidente, ocurrido este martes 18 de agosto, se suma a un episodio similar sufrido apenas tres días antes frente al RB Leipzig, lo que ha generado gran inquietud entre aficionados y directivos del club bávaro.

Tras los sucesos, el propio jugador ha decidido romper el silencio para explicar la condición médica que podría estar detrás de estos episodios. Musiala reveló haber sido diagnosticado con crisis de ausencia temporales y breves, una disfunción neurológica que, según sus propias palabras, podría ser la causa de sus recientes desvanecimientos en el campo de juego.

El futbolista de 23 años, quien ingresó como suplente en el partido contra Heidenheim, comenzó a tambalearse y cayó al césped sin contacto alguno con otro jugador al minuto 66. El personal médico intervino de inmediato, y tras unos minutos de atención, Musiala logró incorporarse con ayuda para dirigirse a los vestuarios, visiblemente afectado.

En una publicación en sus redes sociales, Musiala compartió su sentir y aseguró que se encuentra recibiendo tratamiento médico para su condición. "En general, me siento muy bien y voy por buen camino. Lo que más me ayuda en este camino es seguir luchando por victorias y títulos con mi equipo y vuestro increíble apoyo", declaró, buscando transmitir un mensaje de fortaleza y agradecimiento a sus seguidores y al club.

¿Qué son las crisis de ausencia?

Las crisis de ausencia, como la diagnosticada a Jamal Musiala, son episodios convulsivos breves y repentinos caracterizados por una pérdida momentánea de la conciencia. Según el Centro Médico ABC, durante estos episodios, la persona pierde la noción de su entorno por unos segundos, para luego recuperar su estado normal de atención sin aparente desorientación.

Esta condición se clasifica como un tipo de epilepsia generalizada, originada por una actividad eléctrica anormal en el cerebro. Durante una crisis, las neuronas pueden activarse simultáneamente, emitiendo señales distintas a las habituales y, en ocasiones, presentando alteraciones en los neurotransmisores, según explican los especialistas.

Mayo Clinic señala que las crisis de ausencia son más comunes en niños, particularmente entre los 4 y 14 años, y afectan con mayor frecuencia a las mujeres. Se estima que alrededor del 25 por ciento de los menores que experimentan este tipo de crisis tienen antecedentes familiares de convulsiones, lo que sugiere un componente genético.

La actividad cerebral durante una crisis de ausencia muestra un patrón característico: las señales eléctricas se repiten en intervalos de aproximadamente tres segundos, un fenómeno que los neurólogos pueden detectar mediante estudios específicos.

Síntomas y diagnóstico

Uno de los signos más distintivos de una crisis de ausencia es la mirada fija o vacía que presenta la persona afectada. Un episodio típico puede durar alrededor de 10 segundos, aunque en algunos casos puede extenderse hasta los 30 segundos. Los síntomas asociados pueden incluir la interrupción repentina de una actividad, la pausa en el habla seguida de su reanudación, y movimientos involuntarios como chasquidos de labios, movimientos de masticación o frotamiento de dedos.

Es importante destacar que, tras una crisis de ausencia, la persona generalmente no experimenta desorientación, dolor de cabeza o somnolencia, y es común que no recuerde el episodio. Sin embargo, la recurrencia de estas crisis, que pueden ocurrir varias veces al día, puede impactar significativamente las actividades cotidianas del individuo.

El diagnóstico de las crisis de ausencia, según el Centro Médico ABC, se basa en la revisión de los síntomas y el historial clínico del paciente. Los especialistas pueden recurrir a estudios como el electroencefalograma (EEG), resonancia magnética (RM) o tomografía computarizada (TC) para analizar la actividad cerebral y el sistema nervioso.

Tratamiento y antecedentes médicos

Una vez confirmado el diagnóstico, el tratamiento principal para controlar los episodios de crisis de ausencia suele ser la medicación anticonvulsiva. Estos fármacos son generalmente efectivos para mantener la condición bajo control y permitir que los pacientes lleven una vida lo más normal posible.

El último año de Jamal Musiala ha estado marcado por diversos problemas físicos que han mermado su rendimiento con el Bayern Múnich. Uno de los episodios más serios ocurrió el 5 de julio de 2025, durante un partido de cuartos de final del Mundial de Clubes contra el Paris Saint-Germain. En una jugada dentro del área, Musiala sufrió una grave lesión en la pierna izquierda tras un choque con el portero Gianluigi Donnarumma, resultando en una fractura de peroné y una luxación de tobillo.

Tras esta lesión, Musiala estuvo fuera de las canchas durante medio año, regresando a la actividad el 17 de enero de 2026. Sin embargo, los desafíos físicos no han cesado, y ahora se suma esta condición neurológica que pone en pausa su carrera deportiva, al menos temporalmente, mientras se somete al tratamiento adecuado y busca recuperar su mejor forma física y mental.