La dinámica del mercado de tarjetas de crédito en México está experimentando una transformación significativa. La entrada y consolidación de bancos digitales, junto con un panorama económico que presenta un dinamismo moderado, están llevando a las instituciones bancarias tradicionales a adoptar una postura más conservadora en cuanto a la colocación de nuevas tarjetas. Este cambio estratégico se manifiesta en una reducción en el otorgamiento de crédito, a pesar de que el apalancamiento de los hogares ha mostrado un ligero incremento.

Hasta mayo pasado, el saldo total de la cartera de crédito en tarjetas de crédito se situaba en 727,672 millones de pesos. Si bien el crédito total otorgado por la banca en general exhibe un crecimiento del 12%, esta cifra oculta tendencias divergentes entre las distintas instituciones. Bancos como Banregio, Banco Azteca, HSBC, Santander e Inbursa han optado por contraer su cartera de crédito en este segmento, señalando una reevaluación de sus estrategias de negocio.

Mayor Competencia y Riesgos Elevados

Expertos en el sector financiero señalan que la intensificación de la competencia, impulsada en gran medida por la incursión de nuevos actores, especialmente las fintechs, presenta tanto desafíos como oportunidades. Por un lado, aumenta el riesgo para las instituciones financieras al diversificarse los perfiles de los solicitantes y las condiciones del mercado. Por otro lado, esta competencia puede fomentar la innovación y la creación de productos más adaptados a las necesidades de un consumidor cada vez más exigente.

Pablo Ordóñez Peniche, VP director de GBM Research, ha observado un ligero incremento en el apalancamiento de los hogares, según datos del Banco de México. Si bien el porcentaje del ingreso mensual destinado al pago de intereses se ha mantenido relativamente estable, se ha detectado un leve aumento para los acreditados de menores ingresos. Este fenómeno subraya la importancia de una gestión prudente del crédito por parte de las instituciones.

Banorte y la Estrategia con Jóvenes

En contraste con la tendencia de contracción, Banorte, el segundo banco más grande del país por monto prestado, ha reportado un crecimiento del 23% en su cartera de crédito en tarjetas hasta mayo. Durante una conferencia con inversionistas, la institución reveló que han detectado que los jóvenes tienden a acumular entre cuatro y cinco tarjetas de crédito. Esta situación, si bien representa una oportunidad de negocio, también implica una carga financiera considerable para los jóvenes debido a las elevadas tasas de interés asociadas a estos productos.

Ante este escenario, Banorte está implementando una estrategia para atraer y retener a los clientes jóvenes, especialmente aquellos que buscan establecer relaciones financieras más duraderas. La propuesta de valor del banco incluye tarjetas de crédito tradicionales y, en algunos casos, tarjetas de crédito garantizadas, con el objetivo de mitigar sustancialmente las tasas de incumplimiento. La visión, según declaraciones de Marcos Ramírez, es ofrecer herramientas financieras integrales que conecten tanto el ahorro como el crédito, promoviendo un crecimiento financiero ordenado entre la juventud.

Inbursa y la Focalización en Segmentos de Menor Riesgo

La estrategia de Inbursa difiere notablemente. Durante mayo, el banco experimentó una contracción del 2.7% en la colocación de tarjetas de crédito. Ante sus inversionistas, la institución dejó claro que su enfoque no reside en captar clientes de la base de la pirámide, segmentos que suelen implicar tasas de interés muy elevadas. Aunque este tipo de operaciones pueden ser rentables, Inbursa ha decidido priorizar el segmento de la población con menor riesgo crediticio y tasas de interés más bajas, buscando una cartera más estable y predecible.

Scotiabank y el Consumidor Sofisticado

Scotiabank comparte la observación de Banorte respecto a la tendencia de los mexicanos de poseer múltiples tarjetas de crédito. El banco ha confirmado a Expansión que este comportamiento es común entre sus clientes y que esta información se puede corroborar a través del Buró de Crédito. Para Scotiabank, la posesión de varias tarjetas no es intrínsecamente positiva ni negativa; más bien, la considera un indicativo de un consumidor mexicano cada vez más sofisticado y activo en el manejo de sus finanzas.

El banco analiza la relevancia de su propia tarjeta dentro de la relación general con el cliente, buscando entender cómo se integra en el ecosistema financiero individual de cada usuario. Esta perspectiva permite a Scotiabank adaptar sus ofertas y servicios para maximizar el valor para el cliente y fortalecer la lealtad.

El Rol de las Fintechs y el Apetito por el Riesgo

Las empresas de tecnología financiera (fintechs) han jugado un papel crucial en la evolución del mercado. GBM Research destaca que las fintechs han adoptado un enfoque más flexible hacia el riesgo, utilizando mensajes comerciales como "no revisamos el Buró de Crédito" para atraer a usuarios que tradicionalmente han tenido acceso limitado al sistema financiero formal. Esta estrategia ha sido fundamental para ampliar la inclusión financiera.

La llegada de las fintechs ha reconfigurado el ecosistema, llevando a los bancos tradicionales a mostrar un mayor apetito por el riesgo en el sector de préstamos al consumo. Esta adaptación es necesaria para competir en un mercado cada vez más dinámico y para no perder cuota de mercado frente a los nuevos jugadores.

Incremento en la Morosidad y Contexto Macroeconómico

En cuanto a la morosidad, el experto Pablo Ordóñez señala que en los últimos seis meses se ha registrado un ligero incremento, aunque todavía de magnitud limitada. Este fenómeno se explica, en parte, por el dinamismo de la economía y el proceso de inclusión financiera. El índice de morosidad general de la banca ha mostrado un aumento a 3.35% desde el 3%, según cifras de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) a mayo.

Sin embargo, una parte importante de la banca no considera que este aumento represente un riesgo estructural. La atribuyen principalmente al entorno macroeconómico actual de México, caracterizado por una debilidad generalizada del consumo en 2026 y al propio proceso de expansión del acceso al crédito. La expectativa es que, con una mejora en las condiciones económicas, la morosidad pueda estabilizarse o incluso disminuir.