El ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, un prominente miembro de la ultraderecha israelí, ha dado un golpe contundente a las aspiraciones palestinas al anunciar la revocación de los Acuerdos de Hebrón, firmados en 1997.

Esta decisión, que entra en vigor de manera inmediata, despoja a las autoridades palestinas de competencias fundamentales en Cisjordania, una región bajo ocupación israelí desde 1967.

Los Acuerdos de Hebrón, parte integral de los Acuerdos de Oslo, establecían un marco de cooperación y división de responsabilidades entre Israel y la Autoridad Palestina en la ciudad de Hebrón y sus alrededores.

La cancelación de estos acuerdos implica la pérdida de control palestino sobre áreas críticas, incluyendo la planificación y construcción, lo que agrava la situación de los palestinos en la zona.

Esta medida se produce en un contexto de creciente expansión de asentamientos israelíes en Cisjordania, una política ampliamente condenada por la comunidad internacional por considerarla ilegal y un obstáculo para la solución de dos Estados.

Fuentes palestinas han denunciado que la decisión de Smotrich busca activamente impedir la creación de un Estado palestino viable, consolidando el control israelí sobre el territorio.

La comunidad internacional ha reaccionado con preocupación ante la medida, que podría exacerbar las tensiones en una región ya de por sí volátil.

Organismos de derechos humanos han advertido que la revocación de competencias palestinas podría llevar a un aumento de los desplazamientos forzados y a una mayor precariedad para la población civil.

El ministro Smotrich, conocido por sus posturas nacionalistas y anti-palestinas, ha justificado la medida argumentando la necesidad de fortalecer la seguridad israelí y la soberanía en Cisjordania.

Sin embargo, críticos señalan que esta acción es parte de una estrategia más amplia para anexionar de facto Cisjordania y eliminar cualquier posibilidad de un Estado palestino independiente.

Los Acuerdos de Oslo, firmados en la década de 1990, representaron un hito en el proceso de paz israelí-palestino, aunque su implementación ha sido plagada de dificultades y retrocesos.

La cancelación de los Acuerdos de Hebrón representa un duro revés para los esfuerzos diplomáticos y para la esperanza de una resolución pacífica del conflicto.

Se espera que la Autoridad Palestina y otros actores internacionales condenen enérgicamente esta decisión y busquen vías para revertir sus efectos, aunque el panorama luce sombrío ante la determinación del gobierno israelí.