La inversión productiva en México ha dado un respiro, rompiendo una prolongada racha de 19 meses consecutivos de contracción. En abril, la Formación Bruta de Capital Fijo (IMFBCF) experimentó un crecimiento anual del 5.1%, según cifras desestacionalizadas del Inegi, marcando su primer repunte desde septiembre de 2024. Este avance, aunque positivo, es visto por los analistas como un posible efecto rebote y una señal temprana que aún requiere confirmación a través de varios meses de crecimiento sostenido.

El dinamismo en el sector de la construcción fue el principal motor de esta recuperación. El gasto en construcción se disparó un 8.8% anual, desglosado en un impresionante 16.7% en la construcción residencial y un modesto 1.1% en la no residencial. Este segmento ha demostrado ser el pilar del gasto productivo en los últimos tiempos, absorbiendo parte de la debilidad generalizada.

Sin embargo, no todo el panorama es de bonanza. El rubro de maquinaria y equipo mostró señales de debilidad, con un avance apenas marginal del 0.9% anual. Dentro de este segmento, la inversión de origen nacional experimentó una contracción del 10.6% anual, con caídas significativas en equipo de transporte (-8.5%) y maquinaria y equipo (-12.4%). Curiosamente, la maquinaria y equipo de origen importado sí mostró un repunte del 8.8%, lo que sugiere una dependencia de bienes de capital extranjeros para ciertas áreas de la industria.

Analistas como Janneth Quiroz, directora de análisis económico de Monex, califican el dato como una señal positiva, pero advierten que es prematuro hablar de un cambio de tendencia consolidado. La base de comparación baja de meses anteriores y el efecto rebote son factores clave a considerar. Para confirmar un nuevo ciclo de expansión en la inversión, será necesario observar la consistencia de estos números en los próximos meses.

Rodolfo Ostolaza, subdirector de Estudios Económicos de Banamex, coincide en que el avance compensa parcialmente la debilidad previa, pero no la revierte por completo. Señala que, en el acumulado de enero a abril, la inversión se mantiene en terreno negativo, a pesar del impulso de la construcción, especialmente en el segmento residencial.

Gerónimo Ugarte, economista en jefe de Valmex Casa de Bolsa, también destaca la solidez del dato mensual, pero reitera la cautela. La concentración de la recuperación en la construcción es un punto a vigilar, y la consolidación de una tendencia positiva aún está por verse.

Inversión Privada Bajo Presión

Al analizar el acumulado de enero a abril, la formación bruta de capital fijo registró una caída anual del 1%. La inversión privada, en particular, disminuyó un 2.2%, mientras que la inversión pública experimentó un crecimiento del 7%. Esta divergencia subraya el papel crucial que el sector público ha jugado como soporte de la inversión agregada, mientras que el sector privado mantiene una postura de cautela.

Dentro de la construcción, la inversión pública avanzó un 7.7% y la privada un 1.6%. En maquinaria y equipo, la pública creció un 5.7%, contrastando con la caída del 6.0% en la inversión privada. Esta disparidad refuerza la idea de que el gasto público está amortiguando la desaceleración, pero una recuperación sostenible dependerá de la reactivación de la inversión privada.

Arturo Vieyra, economista en jefe de Grupo Coppel, proyecta una recuperación de la inversión durante el segundo trimestre, impulsada por la construcción, programas de vivienda y proyectos de infraestructura. La mejora gradual en las importaciones de bienes de capital y la inversión en maquinaria y equipo, junto con la estabilidad de la inflación y menores tasas de interés, podrían seguir favoreciendo el panorama.

Vieyra estima un crecimiento económico del 1.3% para el año en curso. A pesar de la incertidumbre generada por la revisión del T-MEC, considera que las cadenas de suministro norteamericanas continuarán respaldando las oportunidades de inversión en México.

Perspectivas a Futuro y Retos Pendientes

Para la segunda mitad del año, las proyecciones apuntan a una recuperación gradual y heterogénea. Factores como menores tasas de interés y una mejora parcial de la confianza empresarial podrían ser favorables, aunque la evolución de la demanda externa y la incertidumbre internacional seguirán siendo condicionantes clave.

La recuperación, según los expertos, continuará siendo gradual y desigual. La incertidumbre asociada a las revisiones anuales del T-MEC podría posponer decisiones de inversión privada a largo plazo. Para que la inversión productiva experimente una recuperación más sólida, será fundamental contar con mayor certidumbre regulatoria, mejores condiciones de financiamiento y un repunte más amplio y generalizado de la inversión privada, más allá del impulso actual de la construcción.

En el contexto económico actual, la inversión fija bruta en México ha mostrado un primer indicio de recuperación tras una racha negativa considerable. El crecimiento del 5.1% en abril, impulsado principalmente por el sector de la construcción, rompe una tendencia de 19 meses de contracción. Sin embargo, la debilidad persistente en maquinaria y equipo, así como la cautela del sector privado, sugieren que el camino hacia una recuperación robusta y sostenida aún presenta desafíos importantes. La dependencia del gasto público y la necesidad de mayor certidumbre regulatoria son factores clave que definirán la trayectoria futura de la inversión en el país.