La reciente edición de la Mexico Investment Week, celebrada en el corazón de Manhattan, ha puesto de manifiesto el renovado apetito de los grandes capitales internacionales por el mercado mexicano. Durante el evento, se destacó que en el primer semestre de 2026, México captó una cifra récord de 34 mil 968 millones de dólares en inversión extranjera directa (IED). Este dato, si bien impresionante, revela una dinámica crucial: el 88.5% de este monto provino de la reinversión de utilidades por parte de empresas ya establecidas en el país, mientras que solo una fracción menor representó capital nuevo llegando a territorio nacional.
Este panorama subraya una tendencia significativa: quienes ya operan en México continúan apostando por su crecimiento, pero el capital que aún observa desde el exterior es el factor determinante para la expansión del ciclo económico. Fue precisamente para dialogar con este segmento de inversionistas, aquellos que observan desde la distancia, que se organizó la séptima edición de la Mexico Investment Week, un encuentro que concentró en pocos días y en unas cuantas cuadras de Nueva York decisiones clave para el futuro de la inversión física en México durante la próxima década.
Organizada por la Bolsa Institucional de Valores (BIVA), bajo la dirección de María Ariza García Migoya y la operación de Santiago Salinas, este foro ha crecido año con año en asistencia, instituciones participantes y profundidad de su agenda. La Secretaría de Relaciones Exteriores coorganiza el evento, con el apoyo de la Bolsa Mexicana de Valores, la Asociación Mexicana de Capital Privado (AMEXCAP), y una veintena de gremios empresariales y financieras, incluyendo la Asociación de Fibras, la de Bancos, la de Afores, la de Intermediarios Bursátiles, el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), CONCAMIN, COPARMEX, COMCE y ANTAD, además de diversos despachos e instituciones financieras patrocinadoras.
La delegación gubernamental mexicana estuvo encabezada por el canciller Roberto Velasco Álvarez, acompañado por el embajador de México en Estados Unidos, Roberto Lazzeri, y Altagracia Gómez Sierra, coordinadora del Consejo Asesor de Desarrollo Económico Regional y Relocalización. Junto a ellos, los responsables de diplomacia económica de la Cancillería se reunieron con más de quinientos inversionistas de talla mundial. Entre los asistentes se encontraban fondos de infraestructura como Macquarie, Copenhagen Infrastructure Partners y Global Infrastructure Partners, gestoras de crédito como Apollo y Allianz Global Investors, la Corporación Financiera Internacional, y gigantes financieros como Goldman Sachs, Vanguard y Merrill Lynch. También participaron Afores mexicanas como XXI Banorte, Sura e Invercap, conformando un ecosistema de capital privado que administra el ahorro de millones de mexicanos.
La estructura de la semana replicó la dinámica del mercado financiero, con jornadas dedicadas a temas específicos. Se llevó a cabo un día de capital privado organizado por AMEXCAP, un día plenario en Rockefeller Plaza, y jornadas dedicadas a infraestructura, banca y estados en Jones Day. Adicionalmente, se celebraron el BIVA Day y el Fibra Day, enfocados en los emisores mexicanos.
El tono general del foro fue de optimismo y confianza en los resultados que México está entregando. El canciller Velasco enfatizó que el país ofrece un mercado interno robusto de más de 130 millones de consumidores, acceso preferencial a más de cincuenta países, estabilidad macroeconómica y una base industrial sofisticada. Destacó, además, la prioridad que la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha dado a la diplomacia económica, utilizando la red de embajadas y consulados como una plataforma de promoción de comercio e inversión.
Por su parte, Altagracia Gómez Sierra, desde el consejo asesor empresarial, señaló que el Plan México avanza en la dirección correcta y que la clave ahora es acelerar su ejecución. El embajador Lazzeri jugó un papel protagónico, destacando en conversaciones con gestoras como Apollo Global Management, que colocó a México entre sus mercados prioritarios. Lazzeri describió el nearshoring como una integración norteamericana que depende de la energía, infraestructura y electricidad, y dejó abierta la posibilidad de que Apollo invierta hasta 20 mil millones de dólares en proyectos mexicanos. Además, desplegó una intensa agenda mediática en Nueva York, defendiendo la revisión del T-MEC con el argumento de que ambos países ya no solo intercambian mercancías, sino que producen conjuntamente.
La AMEXCAP aportó un dato revelador: los fondos de capital privado invirtieron 6 mil 35 millones de dólares en México durante el primer semestre de 2026, superando la cifra de todo el año 2025. De esta suma, apenas 50 millones se destinaron a infraestructura y energía, lo que sugiere un potencial de crecimiento en estos sectores. Durante los paneles, se abordaron con franqueza temas como la reforma judicial, la certeza física y fiscal para inversiones a largo plazo, el crédito privado y las Fibras, poniendo sobre la mesa tanto las dudas como los números que las sustentan.
El significado de la Mexico Investment Week se entiende mejor a la luz de los meses previos. El ambicioso plan de infraestructura de la Presidenta Sheinbaum, con un horizonte a 2030 y una inversión de 5.6 billones de pesos, ha generado una competencia entre las principales gestoras de fondos a nivel mundial por participar en él. Esta tendencia se alinea con un movimiento global observado durante todo el año: después de quince años de premiar lo intangible, el capital está regresando a los activos físicos escasos y de larga vida, como puertos, redes, plantas, ferrocarriles y astilleros, activos que no se replican fácilmente con software y cuya construcción toma una década.
México, con su potencial y su agenda de desarrollo, se presenta como un destino idóneo para este tipo de capital. La Mexico Investment Week sirvió como el escenario perfecto para que ambas partes, inversionistas y el país, encontraran una agenda común y ordenada para explorar oportunidades.
La conclusión fundamental, compartida por los propios organizadores, es que el interés por invertir en México es real y está documentado. El desafío principal ahora reside en convertir este interés en flujos de inversión concretos hacia empresas, infraestructura y proyectos productivos. Los fondos presentes en Nueva York buscan activos estructurados y con garantías, lo que subraya la importancia de mantener y fortalecer la certeza jurídica y la estabilidad económica para atraer y retener capital extranjero.
En el contexto de la política económica actual, la administración de la Presidenta Sheinbaum ha puesto un énfasis particular en la diplomacia económica como pilar para el desarrollo. La estrategia busca capitalizar las ventajas comparativas de México, incluyendo su ubicación geográfica, su mano de obra calificada y su integración en cadenas de valor globales, para atraer inversiones que impulsen el crecimiento y la generación de empleo. La Mexico Investment Week es una pieza clave en esta estrategia, sirviendo como plataforma para presentar las oportunidades de inversión y para dialogar directamente con los actores financieros más importantes del mundo.
El sector empresarial, representado en el evento por organismos como el CCE, CONCAMIN y COPARMEX, ha mostrado un respaldo decidido a estas iniciativas. La colaboración entre el sector público y privado es vista como esencial para maximizar el potencial de México como destino de inversión. Los empresarios reconocen la importancia de la certeza y la estabilidad para atraer capital, y han expresado su compromiso de trabajar conjuntamente con el gobierno para superar los desafíos y aprovechar las oportunidades que presenta el entorno económico global.
La participación de fondos de infraestructura y crédito, así como de las Afores mexicanas, refleja la diversificación de las fuentes de financiamiento y la madurez del mercado financiero mexicano. La capacidad de estructurar instrumentos financieros que generen confianza y ofrezcan rendimientos atractivos es fundamental para canalizar el ahorro interno y la inversión extranjera hacia proyectos productivos que beneficien a la economía nacional.
En resumen, la Mexico Investment Week de 2026 ha reafirmado el atractivo de México como destino de inversión, especialmente en activos físicos y proyectos de infraestructura. Si bien la reinversión de utilidades sigue siendo el principal motor de la IED, el interés de nuevos capitales es palpable. El reto para México será mantener la confianza de los inversionistas a través de políticas económicas estables, certeza jurídica y un entorno propicio para los negocios, asegurando así que el capital que observa desde fuera decida apostar por el futuro del país.