La creciente ola de inseguridad que azota a los principales estados manufactureros de México ha disparado los costos operativos de la industria electrónica hasta en un 25 por ciento, una situación que pone en jaque la llegada de nuevas inversiones y la consolidación de la proveeduría de semiconductores en el país.
La Cámara Nacional de la Industria Electrónica, de Telecomunicaciones y Tecnologías de la Información (Canieti) ha lanzado una seria advertencia: las empresas del sector se ven obligadas a desviar recursos significativos para blindar sus operaciones y el traslado de sus productos ante la amenaza constante del crimen organizado.
El Costo de la Violencia en la Cadena de Suministro
Enrique Yamuni, expresidente de Canieti, detalló que la protección de equipos de alto valor durante su traslado hacia las fronteras se ha convertido en una prioridad onerosa. Las compañías deben invertir fuertemente en sistemas de seguridad para evitar robos, lo que se traduce en incrementos que oscilan entre el 15 y el 25 por ciento en sus gastos operativos.
Esta inversión forzada incluye la implementación de sistemas de rastreo satelital y GPS, así como el acompañamiento de patrullas de seguridad privada. En muchos casos, los transportes deben movilizarse en caravana para maximizar la protección, añadiendo complejidad y costo a la logística.
“Las industrias de semiconductores y de electrónica, cuando mandan trailers a la frontera, tienen que tener sistemas de seguridad para evitar los robos (...) tienen que invertir mucho dinero para resguardar sus mercancías; estamos hablando de que ya han reportado aumentos de entre 15 y 25 por ciento”, alertó el ejecutivo.
Un Freno a la Inversión Extranjera
La inseguridad no solo encarece la producción, sino que también actúa como un disuasivo directo para la inversión extranjera. Yamuni fue enfático al señalar que la llegada de nuevos capitales se ve frenada por la falta de condiciones de seguridad adecuadas.
“Podrían llegar más inversiones si se resolviera y se mejorara este tema de inseguridad. Ya lo dijeron, hay inversiones detenidas por este tema y eso debe preocuparnos. El gobierno lo tiene que resolver”, sostuvo Yamuni, haciendo un llamado directo a las autoridades para atender esta problemática crítica.
La falta de seguridad se suma a otros factores que los inversionistas consideran al evaluar sus opciones, como la disponibilidad de talento especializado y la existencia de incentivos fiscales competitivos. La incertidumbre generada por la violencia obliga a los potenciales inversores a sopesar cuidadosamente sus decisiones, comparando a México con otros destinos que ofrecen un entorno más seguro y estable.
Impacto en el Sector Electrónico y Semiconductores
Carlos Rebellón, vicepresidente nacional de Semiconductores en Canieti, matizó que si bien el ensamble de servidores y computadoras es el subsector más expuesto a los riesgos físicos, la industria de semiconductores tampoco escapa a las repercusiones.
“La industria de electrónica se está viendo más impactada que la industria de los semiconductores en la materia de la seguridad, pero, en cualquier caso, sea menor o mayor el impacto, es un tema que se debe resolver para que lleguen al país nuevas inversiones, para ser más atractivos”, explicó.
Rebellón reconoció que la inseguridad se suma a otras variables decisivas para la atracción de inversiones, como la disponibilidad de talento especializado y los incentivos fiscales. La percepción de riesgo en México puede inclinar la balanza a favor de otros países.
Oportunidades y Desafíos Futuros
A pesar de las adversidades, el sector electrónico mexicano muestra resiliencia y optimismo, impulsado por la demanda global de procesadores para inteligencia artificial y centros de datos. Alfredo Pacheco, director general de Canieti, destacó que la electrónica se ha consolidado como el principal sector exportador del país.
“La electrónica se convirtió en el sector exportador número uno del país desde mayo. Mucho derivado de la demanda de servidores por Inteligencia Artificial. Entonces, por ahí estamos confiados en que nos va a ir bien”, aseveró.
El directivo proyectó un crecimiento sostenido a doble dígito, apalancado por la adopción tecnológica y la ciberseguridad. Sin embargo, advirtió que el gran desafío para el futuro será convertir esta demanda histórica en inversiones y proveeduría local, lo cual dependerá crucialmente de la capacidad del país para mejorar las condiciones de seguridad y no condicionar la expansión del sector.
La industria electrónica mexicana se encuentra en un momento crucial, con un potencial de crecimiento significativo, pero lastrada por un problema endémico que requiere atención urgente por parte de las autoridades para asegurar su desarrollo y competitividad a largo plazo.