La inflación en México ha experimentado una notable desaceleración, alcanzando un nivel anual del 3.37 por ciento en junio. Este registro representa el punto más bajo desde diciembre de 2020, marcando una tendencia a la baja por tercer mes consecutivo y superando las expectativas del mercado.
El descenso generalizado se atribuye principalmente a la moderación en los precios de los productos agropecuarios, que experimentaron una contracción significativa. A nivel mensual, los precios al consumidor disminuyeron un 0.27 por ciento, la mayor caída registrada para un mes de junio desde que se tienen datos históricos.
Inflación Subyacente y No Subyacente
La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles como alimentos y energía, también mostró una tendencia a la baja, ubicándose en 4.03 por ciento anual. Esta cifra es inferior al 4.19 por ciento registrado en mayo y acumula cinco meses consecutivos de descensos, alcanzando su nivel más bajo desde abril de 2025. La moderación en este rubro se debió tanto a un menor incremento en las mercancías (que bajaron de 3.78 a 3.55 por ciento anual) como en los servicios (que descendieron de 4.57 a 4.49 por ciento anual).
Por su parte, el índice no subyacente se ubicó en 1.11 por ciento anual, su menor lectura desde octubre de 2023. Dentro de este componente, la inflación de los agropecuarios cayó un 1.72 por ciento, la primera contracción desde diciembre de 2019. Sin embargo, la inflación de energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno mostró una aceleración, alcanzando el 3.46 por ciento anual.
Análisis y Perspectivas
Analistas económicos han señalado que la desaceleración observada se debe en gran medida al componente no subyacente, el cual es inherentemente volátil. La caída en los precios de productos agrícolas, como el jitomate, ha sido un factor determinante. Sin embargo, se advierte que la inflación subyacente, especialmente en el sector de servicios, sigue mostrando resistencia a disminuir debido a factores estructurales como los costos laborales y los contratos vigentes.
Gabriela Siller, directora de Análisis Económico de Grupo Financiero Base, destacó que, si bien la caída de los precios agropecuarios es positiva, persisten riesgos en la inflación subyacente. La incertidumbre geopolítica, particularmente el conflicto en Medio Oriente, mantiene latente el riesgo de presiones al alza sobre los precios de los energéticos. Ante este panorama, se anticipa que el Banco de México mantenga sin cambios su tasa de interés de referencia durante el resto del año.
Gerónimo Ugarte, economista en jefe de Valmex Casa de Bolsa, coincidió en que la baja en los precios agropecuarios, impulsada por una caída cercana al 40 por ciento en el costo del jitomate, no necesariamente representa una tendencia sostenible. La inflación subyacente, que se mantiene por encima del rango objetivo del Banco de México, y la persistente inflación en servicios, son factores que generan cautela.
Riesgos y Ajustes en Pronósticos
Los riesgos para la inflación en la segunda mitad del año incluyen fenómenos climáticos adversos, como El Niño, que podrían impactar nuevamente los precios de los productos agrícolas. Asimismo, la incertidumbre geopolítica y posibles afectaciones al suministro de petróleo continúan siendo factores de preocupación.
Tras estos resultados, diversas instituciones financieras han ajustado a la baja sus pronósticos de inflación para el cierre de 2026. Banorte redujo su expectativa a 4.0 por ciento, 40 puntos base menos que su estimación previa, atribuyendo la revisión a la disminución en precios de frutas y verduras, menores presiones asociadas al Mundial 2026 y un bajo traspaso de aranceles. Oxford Economics podría revisar su pronóstico de 4.0 por ciento a un rango de entre 3.8 y 3.9 por ciento, aunque advierte sobre los riesgos climáticos y geopolíticos.
El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) ajustó su pronóstico a 4.2 por ciento, mientras que Valmex mantiene su expectativa entre 4.0 y 4.15 por ciento. Banamex, por su parte, conservó sus estimaciones en 4.3 por ciento para la inflación general y subyacente al cierre del año.
En contexto, la política monetaria del Banco de México ha buscado mantener ancladas las expectativas de inflación. La reciente moderación en el índice general es una señal positiva, pero la persistencia de presiones en la inflación subyacente y los riesgos externos requerirán una vigilancia constante por parte de las autoridades económicas para asegurar la estabilidad de precios a mediano y largo plazo.
La fortaleza del peso mexicano, aunque no mencionada explícitamente en la fuente, suele ser un factor que contribuye a moderar la inflación de bienes importados. Sin embargo, la dinámica de los precios internos, especialmente en servicios, sigue siendo un desafío clave para alcanzar la meta inflacionaria del Banco de México.
La política económica implementada por el gobierno actual, enfocada en la estabilidad macroeconómica y en acuerdos para contener precios en ciertos sectores, podría estar influyendo en la desaceleración observada. No obstante, la sostenibilidad de estas medidas frente a presiones externas e internas será crucial para el futuro comportamiento de la inflación.
El análisis de los componentes de la inflación, tanto subyacente como no subyacente, permite tener una visión más clara de las fuerzas que actúan sobre los precios. La tendencia decreciente en los agropecuarios es alentadora, pero la resiliencia de la inflación en servicios y los riesgos globales demandan una estrategia económica prudente y adaptativa.