La cúpula de la FIFA ha vuelto a sacudirse con la destitución de Kevin Lamour, director de operaciones del organismo, quien se había pronunciado abiertamente en contra de la controvertida propuesta del presidente Gianni Infantino para vender acciones de las competiciones, incluido el Mundial.

La salida de Lamour, un francés de 45 años con experiencia previa en la UEFA como mano derecha de Michel Platini, se oficializó el pasado 17 de agosto de 2026, según confirmaron fuentes del máximo ente del fútbol mundial al diario L’Équipe. "La FIFA agradece a Kevin sus dos años de servicio y le desea mucho éxito para el futuro", se limitó a declarar un portavoz, en un comunicado que apenas disimula la tensión interna.

La Oposición Frontal de Lamour

Lamour no había escatimado críticas hacia el plan de Infantino, al que calificó como un proyecto "de una sola persona" y que, a su juicio, servía a "intereses personales". En declaraciones realizadas a finales de julio, el directivo francés expresó su firme convicción de que la iniciativa no debía prosperar, argumentando que un líder debe "acercar a las personas, unirlas e inspirarlas", algo que, según su visión, Infantino estaba logrando de forma opuesta.

El director de operaciones, quien se incorporó a la FIFA hace menos de dos años, era consciente de las posibles repercusiones de su postura. "Aunque perdiese mi trabajo en la FIFA, podría al menos dormir tranquilo", admitió en su momento, evidenciando la profunda disconformidad que generaba la estrategia de privatización entre algunos de los cuadros directivos.

El Proyecto Frustrado y la Crisis de Infantino

El plan de Infantino, conocido como FIFA Forward Enterprise (FFE), contemplaba la venta de aproximadamente el 20% de los derechos comerciales de las competiciones de la FIFA por un valor estimado de 4,200 millones de dólares. La propuesta buscaba atraer inversión privada a las lucrativas operaciones del organismo, pero se topó con una resistencia generalizada.

Federaciones de distintas confederaciones, incluyendo la UEFA, la AFC y la CONCACAF, alzaron la voz para pedir una revisión de la presidencia de Infantino. La oposición se intensificó con el paso de las semanas, llevando a la retirada del proyecto ante la avalancha de críticas internacionales.

El Voto de Castigo y la Reelección en Peligro

La crisis para Infantino se agudizó con el posicionamiento de federaciones clave. Inglaterra, Gales e Irlanda declararon públicamente su retirada de apoyo al actual presidente de la FIFA. A esta lista se sumó la federación escocesa de fútbol, cuyo presidente, Ian Maxwell, sentenció que no votarán por Infantino en el proceso de reelección previsto para principios de 2027.

"La posición de la federación escocesa ha sido muy clara desde que las federaciones de la UEFA se reunieron. Estamos alineados con la posición de la UEFA. La UEFA ha hablado de una pérdida de confianza en la FIFA y estamos completamente de acuerdo con ello", afirmó Maxwell, dejando en claro el sentir de una parte importante del fútbol europeo.

El Futuro Incierto de la FIFA

La fecha límite para la presentación de candidaturas a la presidencia de la FIFA se acerca, fijada para el 18 de noviembre. Hasta el momento, ningún aspirante ha oficializado su intención de competir contra Infantino, quien busca asegurar un nuevo mandato. Sin embargo, la creciente oposición y las críticas a su gestión, especialmente tras el intento fallido de privatización, plantean un panorama incierto para su reelección.

La destitución de Lamour, un movimiento que podría interpretarse como un intento de Infantino por reafirmar su control y silenciar voces disidentes, podría generar aún más fricciones internas y externas. El futuro de la FIFA, bajo el liderazgo de Infantino, parece cada vez más marcado por la controversia y la división, lejos de la unidad que un organismo de su magnitud debería proyectar.

En el contexto de la próxima Copa del Mundo de 2026, que se celebrará en Estados Unidos, Canadá y México, y que contó con el respaldo del presidente estadounidense Donald Trump para el plan de inversión, la FIFA enfrenta el desafío de recuperar la confianza y la estabilidad, mientras las críticas a su gestión continúan resonando en el ámbito deportivo internacional.