El Instituto Nacional Electoral salió al paso de cuestionamientos sobre su próximo periodo de trabajo remoto, programado del 1 de junio al 12 de julio, y garantizó que la medida no representa una pausa en sus funciones.

En un comunicado, la autoridad electoral subrayó que el esquema de home office de 42 días no implica "detener ni un solo día las actividades ni mucho menos disminuir el compromiso institucional" del organismo.

La decisión de implementar trabajo a distancia durante ese lapso ha generado debate en el contexto de las responsabilidades del INE en materia de organización electoral y fiscalización de partidos políticos.

El instituto enfatizó que cuenta con los mecanismos necesarios para mantener la continuidad operativa desde modalidades remotas, asegurando que todas las áreas críticas seguirán funcionando sin interrupciones.

La medida abarca un periodo de seis semanas en pleno verano, cuando tradicionalmente disminuye la actividad electoral en el país, aunque el INE mantiene tareas permanentes de supervisión y preparación de procesos futuros.

Hasta el momento, el organismo no ha detallado qué porcentaje de su plantilla laboral adoptará el esquema remoto ni si habrá personal de guardia presencial en sus instalaciones centrales y distritales durante ese periodo.