La actividad industrial en México ha mostrado signos de revitalización en junio, registrando un crecimiento anual del 0.8 por ciento. Este avance, aunque modesto, marca una racha positiva de tres meses consecutivos, algo no visto desde principios de 2024, y se debe principalmente al dinamismo de los sectores de la construcción y la minería.

Sin embargo, la otra cara de la moneda es la persistente debilidad de las industrias manufactureras, que han encadenado 12 meses consecutivos de contracciones anuales, retrocediendo un 1.2 por ciento en el mismo periodo. Este contraste subraya una recuperación industrial desigual, donde algunos pilares muestran fortaleza mientras otros se hunden.

El Motor de la Construcción y la Minería

El sector minero se erigió como el principal impulsor, con un impresionante avance del 7.0 por ciento. Le siguió de cerca el sector de la construcción, que aportó un sólido 4.2 por ciento al crecimiento general. La generación, transmisión y distribución de energía eléctrica, así como el suministro de agua y gas, también contribuyeron positivamente con un 0.7 por ciento.

Analistas como Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico de Monex, atribuyen el repunte de la construcción a una confluencia de factores. Entre ellos destacan el aumento de la inversión en infraestructura, la continuidad de proyectos en curso y un impulso renovado de la inversión privada, en parte impulsado por la tendencia de relocalización de cadenas productivas (nearshoring). Además, se suman las obras vinculadas a la organización de partidos del Mundial 2026.

En cuanto a la minería, Quiroz señala que las mejoras operativas, una base de comparación favorable y los precios internacionales de los metales, que se mantienen atractivos, han sido determinantes para su desempeño positivo.

No obstante, ambos sectores, construcción y minería, presentan una volatilidad inherente. Los expertos advierten que es crucial analizar estos avances con cautela, ya que no se puede asumir automáticamente que el impulso se mantendrá al mismo ritmo. Si bien se espera que la construcción pueda sostener parte de su dinamismo gracias a la cartera de proyectos públicos y privados y al nearshoring, se subraya la necesidad de una mayor participación del capital privado para asegurar su sostenibilidad a largo plazo.

Sergio Luna, economista en jefe de Banco Mifel, añade una capa de análisis al señalar que el impulso de la construcción parece provenir casi exclusivamente de la obra civil. Esto genera interrogantes sobre su sostenibilidad, ya que este tipo de proyectos a menudo dependen de iniciativas de gran envergadura que podrían no tener continuidad.

La Sombra de las Manufacturas

En marcado contraste, las industrias manufactureras continúan su declive. Entre las ramas más afectadas se encuentran la fabricación de muebles, colchones y persianas (-5.7%), la de accesorios y aparatos eléctricos y equipo de energía eléctrica (-5.4%), y la fabricación de equipo de transporte (-3.0%).

Luna explica que el relevo de sectores exportadores líderes no se ha traducido aún en un mayor dinamismo en la producción manufacturera. Un factor clave es la baja integración local de insumos, como se observa en el caso de los servidores informáticos, donde la dependencia de componentes importados limita el impacto positivo de la producción nacional.

Quiroz coincide en que la debilidad manufacturera obedece a problemas más profundos. Menciona el menor dinamismo de la economía estadounidense, la incertidumbre comercial y la cautela ante la posible revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), además de una inversión privada que aún se muestra moderada.

Perspectivas y Contexto Económico

Los analistas de Actinver, liderados por Enrique Covarrubias, proyectan que la actividad industrial habría avanzado un 1.5 por ciento a tasa trimestral durante el segundo trimestre, lo que representaría su mejor desempeño desde marzo de 2022. Estiman que la construcción y la minería aportaron conjuntamente 1.5 puntos porcentuales al crecimiento anual, mientras que las manufacturas restaron 0.8 puntos. Anticipan que la industria mantendrá un avance moderado, con la construcción como principal soporte y una esperada recuperación de la inversión pública.

Goldman Sachs, por su parte, destacó la recuperación de la producción industrial en el segundo trimestre, con un crecimiento trimestral desestacionalizado del 1.5 por ciento, revirtiendo la contracción del 0.5 por ciento del primer trimestre. Sin embargo, advierten que el panorama sigue siendo desafiante debido a presiones de costos, incertidumbre en política económica y comercial, y una debilidad persistente en la confianza empresarial.

Los analistas de Banorte, a pesar de la incertidumbre, señalan que la recuperación industrial, aunque heterogénea, ofrece un respiro. La inversión en infraestructura y el potencial del nearshoring son factores clave que podrían apuntalar el crecimiento futuro, siempre y cuando se logre mitigar la volatilidad de los mercados internacionales y se fomente un entorno de mayor certidumbre para la inversión privada.

En el contexto general, la economía mexicana se encuentra en una fase de ajuste. Mientras sectores como la construcción y la minería demuestran resiliencia y potencial de crecimiento, la industria manufacturera enfrenta retos estructurales y coyunturales que requieren atención prioritaria. La capacidad del país para capitalizar las oportunidades del nearshoring y mantener la estabilidad macroeconómica será crucial para consolidar una recuperación industrial más robusta y generalizada en los próximos trimestres.