La industria en México ha registrado un notable repunte en agosto, alcanzando su ritmo de crecimiento más acelerado desde octubre de 2023. Este impulso, que suma cinco meses consecutivos de avances, se debe en gran medida a la reactivación de las manufacturas y a un mayor dinamismo en el sector de la construcción.

El Indicador Mensual de la Actividad Industrial (IMAI) experimentó un crecimiento anual del 3.6 por ciento en agosto, marcando su mejor desempeño en 34 meses. Este dato supera las expectativas y sugiere una ganancia de tracción para el sector, aunque el balance acumulado del año, con un avance del 0.8 por ciento, sigue siendo modesto.

En la comparación mensual, las manufacturas fueron el motor principal, con un incremento del 1.2 por ciento. La construcción, por su parte, mostró un estancamiento, mientras que el total de la industria creció un 0.6 por ciento, consolidando su tercer mes al alza.

Sin embargo, las cifras acumuladas en el año revelan un panorama más matizado. La construcción avanzó un 3.5 por ciento, pero las manufacturas retrocedieron un 0.3 por ciento. Gerónimo Ugarte, economista en jefe de Valmex Casa de Bolsa, señaló que, si bien la recuperación en el margen es un buen punto de partida para el tercer trimestre, es crucial consolidar esta mejora.

Rodolfo Ostolaza, subdirector de Estudios Económicos en Banamex, atribuyó el desempeño de agosto a la refinación, el aumento en equipo de transporte y la proveeduría para centros de datos de inteligencia artificial en Estados Unidos. México, según Ostolaza, está aprovechando una cadena de valor consolidada que importa componentes, los ensambla y los exporta a su vecino del norte.

No obstante, persisten focos de incertidumbre. La industria de vehículos ligeros, pesados y autopartes enfrenta desafíos debido a los aranceles impuestos por Donald Trump al acero y al aluminio, lo que ha mermado la demanda en Estados Unidos. La falta de certidumbre sobre el T-MEC también impacta la producción de autopartes, cuyos datos de septiembre mostraron una tendencia negativa, rompiendo la inercia positiva de agosto.

Construcción: Un Pilar de Crecimiento

El sector de la construcción ha sido un protagonista destacado, ligando tres meses de resultados positivos con un crecimiento anual del 7.9 por ciento en agosto. Las obras de ingeniería civil lideraron este avance con un incremento del 18 por ciento, seguidas por la edificación con un 7.2 por ciento. Los trabajos especializados de construcción, sin embargo, experimentaron un ligero retroceso del 0.26 por ciento.

Enrique Covarrubias, economista en jefe de Actinver, destacó la importante participación pública en las obras de ingeniería civil, impulsadas por grandes proyectos. Se infiere que la inversión privada está comenzando a sumarse a estas iniciativas, lo que podría fortalecer aún más el sector.

Manufacturas: Señales de Recuperación

La manufactura, tras 12 meses consecutivos a la baja, mostró señales de dinamismo al avanzar un 3.2 por ciento en agosto, su mayor incremento desde enero de 2023. Este sector, clave por su integración con proveedores, transporte y servicios empresariales, es fundamental para extender la mejora a otras áreas de la economía, según Ugarte.

Dentro de las manufacturas, nueve de sus 21 componentes registraron crecimiento anual. Destacan la fabricación de productos derivados del petróleo (21.2 por ciento), la fabricación de equipo de computación (10.9 por ciento) y la fabricación de maquinaria y equipo (6.6 por ciento).

Perspectivas y Desafíos

Alberto Ramos, economista en jefe para América Latina de Goldman Sachs, advierte que las perspectivas para la actividad industrial siguen siendo moderadas. Las presiones de costos, la incertidumbre política y comercial, y la débil confianza empresarial podrían seguir afectando al sector.

Sin embargo, un repunte en la inversión podría ofrecer un soporte a corto plazo. La recuperación de las manufacturas, especialmente en áreas como la electrónica y la proveeduría para la creciente demanda de centros de datos en EE.UU., es un factor positivo. No obstante, la dependencia de cadenas de suministro globales y las tensiones comerciales internacionales presentan riesgos.

La industria mexicana se encuentra en un punto de inflexión. Si bien los datos de agosto son alentadores, la consolidación de esta tendencia positiva dependerá de la superación de los desafíos estructurales y de la incertidumbre geopolítica y comercial que aún prevalecen en el entorno global y en las relaciones bilaterales.