La revitalización del transporte ferroviario de pasajeros en México, impulsada por la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum, está reconfigurando el panorama de la industria. Si bien el plan contempla la construcción de vías exclusivas para trenes de pasajeros, buscando evitar la saturación de las rutas de carga, el sector privado anticipa una serie de desafíos operativos, regulatorios y posibles afectaciones durante la fase de construcción.
El gobierno federal ha fijado la meta de desarrollar más de 3,000 kilómetros de nuevas vías férreas destinadas al transporte de pasajeros, con proyectos emblemáticos como el Tren México-Querétaro, cuya inauguración está prevista para septiembre del próximo año. Para las empresas dedicadas al transporte de mercancías, el principal reto no reside únicamente en la futura coexistencia con los trenes de pasajeros, sino en el impacto que las obras de infraestructura podrían generar sobre una red que, durante décadas, se ha especializado casi en su totalidad en el movimiento de carga.
Retos durante la construcción
Francisco Fabila, presidente de la Asociación Mexicana Ferroviaria (AMF), calificó como positiva la decisión gubernamental de optar por infraestructura dedicada para pasajeros, argumentando que esta estrategia permitirá preservar la eficiencia de ambos segmentos. Sin embargo, Fabila hizo hincapié en la necesidad de una coordinación exhaustiva durante el proceso constructivo para minimizar las interrupciones en el flujo de mercancías.
"Habrá un proceso constructivo de estos servicios que tendrá que convivir mucho con la carga que pasa muy pegada y como asociación estamos presionando mucho a que se pueda privilegiar la fluidez de la carga y que no se vea impactada al momento de la construcción", declaró Fabila durante su participación en el 26 Foro Nacional de Transporte de Mercancías.
Según estimaciones de la AMF, solo un 0.5% de los proyectos ferroviarios gubernamentales implicarán el uso compartido de vías con la infraestructura de carga existente. No obstante, Fabila prevé ajustes operativos una vez que los trenes de pasajeros entren en funcionamiento, particularmente en lo referente a las restricciones de velocidad, esenciales para garantizar la seguridad de ambos tipos de servicio.
"Sabemos que es natural que habrá restricciones de velocidad cuando esto suceda, pero ojalá que sea lo menos. Afortunadamente, una extraordinaria noticia que no será operación mixta y que será una operación dedicada para cada tipo de servicio. Si no hubiese sido así terminarías con dos servicios eficientes y restando la eficiencia, contrario al objetivo de que se logre tener dos servicios de forma eficiente", añadió el también gerente general del Ferrocarril y Terminal del Valle de México (Ferrovalle).
La urgencia de un marco regulatorio robusto
Más allá de los desafíos de infraestructura física, la industria ferroviaria identifica el marco regulatorio como el principal obstáculo. Luis Hernández, presidente de la Asociación Mexicana del Transporte Intermodal (AMTI), señaló que el sistema ferroviario mexicano aún carece de una autoridad con la capacidad y las facultades necesarias para supervisar eficazmente la coexistencia entre trenes de carga y pasajeros, un aspecto crucial para prevenir incidentes.
Como punto de referencia, Hernández mencionó el sistema Positive Train Control (PTC) utilizado en Estados Unidos, el cual permite monitorear en tiempo real la velocidad y ubicación de los trenes. Este sistema, según el directivo, podría servir como base para fortalecer los estándares de seguridad en México.
"Para nosotros como industria sí es un golpe porque ya se cedieron algunos derechos de vía en el México-Querétaro. Ya están trabajando en la conexión de Saltillo a Monterrey para hacer el Nuevo Laredo y la verdad es que no estamos preparados y ya lo vimos con la operación del Interoceánico y lo que está pasando con el Tren Maya. Tiene que entrar un tema regulatorio muy fuerte", advirtió Hernández, quien también ocupa el cargo de vicepresidente ejecutivo intermodal de Grupo México Transportes.
La viabilidad de la convivencia
Desde la perspectiva de Canadian Pacific Kansas City (CPKC), la coexistencia entre trenes de pasajeros y de carga es factible, siempre y cuando exista una coordinación constante y efectiva entre las autoridades gubernamentales y los operadores privados.
Linda Hernández, gerente de negocios y desarrollo industrial de CPKC, destacó la experiencia de la compañía con Amtrak en Estados Unidos como un ejemplo de que ambos servicios pueden compartir corredores ferroviarios exitosamente, siempre que exista una planeación adecuada y reglas de operación bien definidas.
"Siempre hemos mostrado total colaboración con el gobierno para poder hacerlo y creo que el gran secreto de que podamos coexistir, porque en Norteamérica, parte de CPKC, nosotros coexistimos sobre todo lo que es", señaló la ejecutiva, subrayando la importancia de la colaboración y la planificación para la integración exitosa de ambos modos de transporte.
La industria ferroviaria, en su conjunto, reconoce el potencial de los nuevos proyectos de pasajeros para modernizar el sistema de transporte nacional. Sin embargo, insiste en la necesidad de abordar proactivamente los desafíos inherentes a la construcción y operación, asegurando que la regulación y la coordinación sean pilares fundamentales para garantizar la seguridad, eficiencia y rentabilidad de todos los actores involucrados en la red ferroviaria mexicana.