La reciente aprobación de la Ley General para el Fortalecimiento y Armonización Catastral, junto con la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales, se perfilan como pilares fundamentales para robustecer la recaudación fiscal en México. Estas normativas, implementadas con la mira puesta en el año 2027, buscan sentar las bases para un sistema tributario más eficiente y transparente, aunque especialistas advierten que aún existen desafíos significativos para fomentar la productividad y la formalidad en el sector empresarial, especialmente en las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes).

Mariana Campos, directora general de México Evalúa, destacó la importancia de estas reformas, señalando que la armonización catastral contribuirá a reducir la brecha entre el valor comercial de los inmuebles y su valor fiscal, lo que se traducirá en una mejora en los ingresos públicos. Paralelamente, la digitalización de los pagos electrónicos es vista como una herramienta clave para combatir la evasión del Impuesto al Valor Agregado (IVA), un fenómeno que históricamente se ha visto favorecido por el uso generalizado del efectivo.

En el foro "México en la visión de Las Economistas", se proyectó un crecimiento económico cercano al 2% para 2027, una cifra alentadora tras periodos de crecimiento más moderado. Este repunte, de concretarse, podría tener un impacto positivo en la recaudación, especialmente ante la previsión de menores ingresos provenientes de la exportación de petróleo. Sin embargo, las expertas hicieron hincapié en que el sistema actual presenta obstáculos para la formalización empresarial.

Campos explicó que las contribuciones a la seguridad social, si bien son esenciales para brindar protección a la población, representan una carga financiera considerable para las empresas desde sus etapas iniciales. "Recordemos que las pagamos antes de que una empresa sea rentable. Es decir, antes de que gane un peso de rentabilidad, uno ya está pagando impuestos", afirmó, sugiriendo la necesidad de explorar modelos alternativos como los seguros de desempleo, comunes en otras economías, y cuestionando la efectividad del impuesto a la nómina estatal como un beneficio directo para la seguridad social.

Soraya Pérez Munguía, presidenta de la Unión de Instituciones Financieras Mexicanas (UNIFIMEX), coincidió en que la formalidad resulta excesivamente costosa para las mipymes, sin ofrecer beneficios tangibles que justifiquen el esfuerzo. "En este momento es mucho más caro formalizarse que crecer", sentenció, añadiendo que la inseguridad pública es otro factor que incrementa los costos operativos y desincentiva la formalización.

Señaló la urgencia de una agenda política que priorice el crecimiento de los pequeños negocios, facilitando su integración al sistema financiero y promoviendo la formalidad una vez que alcancen una rentabilidad sostenible. La transición hacia la formalidad, argumentó, debe ser un proceso gradual y apoyado por incentivos claros.

Por su parte, Janneth Quiroz Zamora, directora de Análisis de Grupo Financiero Monex, subrayó la importancia de aumentar el valor agregado de las exportaciones mexicanas, particularmente en sectores como el electrónico. Un incremento en las ventas de productos con mayor valor añadido no solo impulsaría el crecimiento económico, sino que también mejoraría el bienestar general de la población.

Quiroz Zamora mencionó que la resolución de la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) durante la administración del presidente estadounidense Donald Trump será crucial para consolidar este objetivo. La certidumbre en las reglas comerciales internacionales es un factor determinante para la inversión y la expansión de las empresas mexicanas.

Campos, de México Evalúa, aportó datos reveladores de un estudio realizado en ocho estados, donde se identificaron aproximadamente 3,000 barreras regulatorias a nivel municipal y estatal que obstaculizan el desarrollo de negocios. Muchas de estas trabas, explicó, surgen de la necesidad de las administraciones locales por generar ingresos propios, lo que complica la apertura y operación de negocios formales.

"Por eso creo que es indispensable para la formalidad, no solamente el tema fiscal, sino obviamente el tema de regulación económica a nivel estatal y municipal", concluyó Campos, enfatizando la interconexión entre la política fiscal, la regulación económica y el fomento de la formalidad empresarial.

El análisis conjunto de estas expertas dibuja un panorama donde las nuevas leyes fiscales y digitales son pasos positivos, pero la verdadera consolidación de una economía robusta y equitativa dependerá de la capacidad del gobierno para simplificar la burocracia, reducir las cargas fiscales y de seguridad social para las mipymes, y garantizar un entorno de seguridad que permita a las empresas prosperar y formalizarse, contribuyendo así a un crecimiento económico más inclusivo y sostenible.

La discusión sobre la economía mexicana en el contexto de estas reformas subraya la necesidad de un enfoque integral que vaya más allá de la simple recaudación. Se requiere una estrategia coordinada que aborde las barreras estructurales que impiden a las pequeñas y medianas empresas alcanzar su máximo potencial, así como la creación de incentivos que hagan de la formalidad una opción atractiva y viable para todos los actores económicos.

En retrospectiva, la implementación de estas leyes representa un avance en la modernización del sistema tributario mexicano. No obstante, la efectividad a largo plazo de estas medidas estará intrínsecamente ligada a la voluntad política para abordar las complejidades inherentes a la formalización empresarial y al fortalecimiento del ecosistema de las mipymes, pilares esenciales para el desarrollo económico y social del país.

El camino hacia una mayor productividad y formalidad exige un compromiso continuo con la simplificación regulatoria y la creación de un entorno empresarial más competitivo y seguro, donde los beneficios de la formalidad superen claramente los costos asociados, impulsando así un crecimiento económico sostenido y un mayor bienestar para la sociedad mexicana.