Jesús Parets, director jurídico de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem), ha lanzado una advertencia contundente sobre el creciente uso de la inteligencia artificial (IA) en la creación de contenidos. Según Parets, el principal riesgo radica en la pretensión de que los productos generados por estas tecnologías sean considerados obras legítimas, buscando vincularlos a créditos inexistentes y, por ende, a derechos de autor que no les corresponden.
El Peligro de la Falsa Autoría
La postura de la Sogem es clara: la inteligencia artificial, en su estado actual, no posee la capacidad de crear obras en el sentido legal y artístico que otorga la ley de derechos de autor. Parets enfatiza que el peligro para los creadores humanos —escritores, guionistas, cineastas, escultores y dramaturgos— reside en la confusión que podría generarse al equiparar los resultados de la IA con creaciones originales. "El peligro de la inteligencia artificial (IA) para los escritores y los generadores de contenidos audiovisuales, cinematográficos, escultóricos, dramáticos, está en que el producto de la IA quiera ostentarse como una obra cuando no lo es, y se quiera vincular con un crédito que no existe", declaró el directivo jurídico.
Esta declaración subraya una preocupación fundamental en el ámbito de la propiedad intelectual: la distinción entre la herramienta y el creador. Si bien la IA puede ser una herramienta poderosa para asistir en el proceso creativo, generando textos, imágenes o incluso música, la ausencia de una conciencia, intención o experiencia vital propia impide que se le reconozca como autor. La ley de derechos de autor, en la mayoría de las jurisdicciones, está intrínsecamente ligada a la creatividad humana y a la expresión personal.
Implicaciones para la Industria Creativa
Las implicaciones de esta postura son significativas para diversas industrias creativas. En el sector editorial, por ejemplo, la posibilidad de que textos generados por IA compitan con obras de autores humanos podría devaluar el trabajo de los escritores y complicar la gestión de derechos. De manera similar, en la industria cinematográfica y audiovisual, la generación de guiones o efectos visuales mediante IA plantea interrogantes sobre quién ostentaría la autoría y cómo se distribuirían los beneficios.
La Sogem, como representante de los intereses de los escritores, busca proteger el valor del trabajo intelectual humano y asegurar que las leyes de derechos de autor se apliquen de manera coherente. La advertencia de Parets es un llamado a la reflexión sobre los límites éticos y legales de la IA en la creación artística y literaria. La entidad busca evitar que se establezca un precedente donde las máquinas sean reconocidas como creadoras, lo que podría erosionar el concepto mismo de autoría y propiedad intelectual.
El Marco Legal de los Derechos de Autor
Históricamente, los derechos de autor han sido concebidos para proteger las creaciones de la mente humana, otorgando a los autores el control sobre la reproducción, distribución y adaptación de sus obras. Este sistema se basa en la idea de que la creatividad es una facultad intrínsecamente humana, ligada a la originalidad, la expresión y la personalidad del creador. La irrupción de la IA desafía estas concepciones, obligando a juristas y legisladores a debatir sobre la naturaleza de la autoría en la era digital.
Expertos en derecho de propiedad intelectual señalan que, si bien la IA puede ser una herramienta valiosa para la generación de contenido, la autoría recae en la persona o entidad que utiliza la IA de manera creativa y que dirige el proceso. En este sentido, el usuario humano que emplea la IA para producir una obra podría ser considerado el autor, siempre y cuando demuestre la originalidad y el esfuerzo creativo en la concepción y dirección del proyecto. Sin embargo, la IA en sí misma no puede ser titular de derechos.
El Debate Global sobre la IA y la Creatividad
La discusión planteada por la Sogem no es exclusiva de México. A nivel internacional, diversas organizaciones y gobiernos están abordando el complejo entramado legal y ético que rodea a la IA y la propiedad intelectual. Oficinas de derechos de autor en Estados Unidos, Europa y otras regiones han emitido directrices preliminares, a menudo reiterando que la protección de derechos de autor requiere una autoría humana.
Por ejemplo, la Oficina de Derechos de Autor de Estados Unidos ha indicado que las obras creadas únicamente por IA no son registrables. Sin embargo, si un humano utiliza la IA como una herramienta y aporta suficiente creatividad original, la obra resultante podría ser elegible para la protección de derechos de autor. La clave reside en el grado de intervención y control humano en el proceso creativo.
Hacia un Futuro de Colaboración Humano-IA
La advertencia de Jesús Parets no busca demonizar la inteligencia artificial, sino establecer límites claros y proteger los derechos de los creadores humanos. La IA tiene el potencial de ser un colaborador invaluable, aumentando la eficiencia y abriendo nuevas posibilidades creativas. No obstante, es crucial mantener la distinción entre la herramienta y el autor, y asegurar que el marco legal se adapte a las nuevas realidades tecnológicas sin sacrificar los principios fundamentales de la propiedad intelectual.
El futuro de la creación de contenidos probablemente implicará una colaboración cada vez mayor entre humanos y máquinas. La clave estará en definir cómo se atribuyen los derechos y responsabilidades en estos escenarios híbridos. La postura de la Sogem es un paso importante para asegurar que la creatividad humana siga siendo el eje central en la definición de autoría y derechos de propiedad intelectual, evitando que la tecnología eclipse el valor intrínseco de la obra humana.
Protección de los Creadores
La Sociedad General de Escritores de México continuará abogando por políticas y marcos legales que salvaguarden los derechos de sus miembros y de todos los creadores. La claridad en la definición de autoría es esencial para mantener un ecosistema creativo justo y sostenible, donde el talento y el esfuerzo humano sean debidamente reconocidos y recompensados. La advertencia sobre los contenidos generados por IA es un recordatorio de la necesidad de un diálogo continuo entre la tecnología, la ley y la ética.