El Banco Mundial ha lanzado una advertencia y, a la vez, una esperanza para las economías emergentes, incluyendo a México y el resto de América Latina: la inteligencia artificial (IA) no representa una amenaza inminente de desempleo masivo, sino una ventana de oportunidad sin precedentes para acelerar el desarrollo y acortar brechas con las naciones más avanzadas.

Indermit Gill, economista en jefe de la institución financiera internacional, ha enfatizado que estos países no necesitan desarrollar sus propias inteligencias artificiales de vanguardia para cosechar sus beneficios. La clave, según Gill, reside en la adaptación y aplicación de herramientas de IA más accesibles y económicas a las necesidades específicas de cada localidad.

Un Futuro Menos Sombrío para el Empleo

Contrario a los temores generalizados sobre la automatización, un informe del Banco Mundial revela que el impacto laboral de la IA en países de ingresos bajos y medios sería significativamente menor que en las economías desarrolladas. Se estima que solo el 4.5% de los empleos en estas regiones están en riesgo de ser reemplazados por IA generativa, en comparación con el 14.2% en países de altos ingresos.

Este hallazgo resuena con las ideas planteadas por Andrés Oppenheimer en su libro "¡Sálvese quién pueda!", donde se argumenta que la automatización no eliminará todos los trabajos, sino que transformará la naturaleza del empleo, desplazando tareas rutinarias y exigiendo el desarrollo de habilidades como la creatividad, el pensamiento crítico y la adaptabilidad.

La Brecha Digital, el Verdadero Obstáculo

El Banco Mundial advierte que el mayor riesgo para las economías emergentes no es que la IA reemplace a las personas, sino que carezcan de la infraestructura necesaria para aprovechar sus ventajas. La IA tiene el potencial de aumentar la productividad en un 16.2% en las economías en desarrollo, una cifra cercana al 18.7% proyectado para los países ricos.

Sin embargo, para capitalizar este potencial, es crucial abordar desafíos fundamentales. El organismo subraya la necesidad imperante de ampliar el acceso a electricidad confiable, mejorar la conectividad a internet, fortalecer las habilidades digitales de la población y facilitar el acceso a dispositivos como teléfonos inteligentes y computadoras.

Una Lección Histórica y una Llamada a la Acción

La institución financiera recuerda la dura lección de la primera revolución industrial, donde las economías en desarrollo se quedaron rezagadas, pagando las consecuencias durante dos siglos. "No pueden permitirse perder esta", sentencia el informe, haciendo un llamado urgente a la acción para no repetir la historia.

La IA ofrece una oportunidad única para mejorar servicios esenciales como la salud, la educación, la agricultura y la justicia. Los diagnósticos médicos podrían acelerarse, los materiales educativos personalizarse y los agricultores tomar decisiones más informadas sobre sus cultivos.

Riesgos Latentes y la Necesidad de Inversión

No obstante, el Banco Mundial no ignora los riesgos inherentes a la IA. La posibilidad de exacerbar la desigualdad económica y la proliferación de campañas de desinformación son preocupaciones válidas que deben ser gestionadas activamente.

La inversión en infraestructura básica, la capacitación digital y la creación de marcos regulatorios adecuados son pasos indispensables para que las economías emergentes puedan navegar con éxito la era de la inteligencia artificial y asegurar un futuro de desarrollo sostenible y equitativo.

En este contexto, México y otras naciones latinoamericanas se encuentran en una encrucijada. La adopción estratégica y la inversión focalizada en las áreas correctas podrían catapultar a estas economías hacia un crecimiento sin precedentes, aprovechando la IA como un catalizador de progreso y bienestar social.

La inteligencia artificial, lejos de ser una amenaza, se presenta como una herramienta poderosa para la transformación. La pregunta clave es si las economías emergentes estarán preparadas para invertir y adaptarse, o si dejarán pasar otra oportunidad histórica, repitiendo los errores del pasado.

El camino hacia la prosperidad en la era de la IA dependerá, en gran medida, de las decisiones y acciones que se tomen hoy. La colaboración entre gobiernos, sector privado y sociedad civil será fundamental para construir un futuro donde la tecnología sirva como motor de inclusión y desarrollo para todos.