La Organización Mundial del Comercio (OMC) ha revisado drásticamente al alza su pronóstico para el crecimiento del comercio de mercancías en 2026, proyectando ahora un avance del 3.9%, un salto significativo desde el 1.9% estimado previamente. Este optimismo, impulsado en gran medida por el auge de la inteligencia artificial (IA), contrasta con un panorama menos halagüeño para el sector de servicios, que enfrenta vientos en contra debido a las disrupciones en el transporte y los viajes internacionales.
La IA como Motor del Intercambio Global
El comercio mundial de bienes experimentó un crecimiento del 3.5% en el primer semestre de 2026 en comparación con el mismo periodo del año anterior. Este desempeño superó las expectativas iniciales, en gran parte gracias al robusto crecimiento de la infraestructura necesaria para la IA. La demanda de semiconductores y servidores, componentes esenciales para el desarrollo y operación de sistemas de IA, se disparó, registrando un aumento del 67% en valor durante los primeros seis meses del año. Sorprendentemente, estos productos, que representan menos del 15% del comercio total de mercancías, explicaron el 47% del incremento total en el valor del comercio mundial.
La diferencia entre el valor y el volumen del comercio es notable. Mientras el volumen creció un 3.5%, el valor del comercio mundial en dólares aumentó un considerable 15%. Este fenómeno se atribuye al encarecimiento de combustibles y componentes electrónicos para centros de datos, factores que inflan el valor de las transacciones. Según Johanna Hill, directora general adjunta de la OMC, aproximadamente el 70% de la inversión relacionada con productos de IA se destina a importaciones. Por lo tanto, la construcción de infraestructura digital genera una demanda internacional de equipos e insumos que amplifica su efecto en el comercio global.
La OMC anticipa que la inversión en IA continuará siendo un pilar fundamental hasta 2027. Sin embargo, una desaceleración o una disminución en el gasto en este sector podría alterar significativamente las perspectivas, dada la alta dependencia de bienes importados. La capacidad de la economía global para adaptarse y encontrar proveedores y rutas alternativas ha sido clave para sortear las disrupciones, aunque persisten diferencias notables entre regiones y sectores.
Adaptación de Cadenas de Suministro y el Impacto del Conflicto en Medio Oriente
El conflicto en Medio Oriente ha generado disrupciones significativas, particularmente en el suministro de energía. Las exportaciones de petróleo crudo de la región cayeron aproximadamente un 24% y las de gas natural licuado un 47% en el primer semestre de 2026. A pesar de estas caídas, otros proveedores, como Brasil, aumentaron sus exportaciones de combustibles, ayudando a mitigar el impacto global. Se observaron ajustes en el mercado de fertilizantes y el uso de corredores y puertos alternativos para mantener el flujo de mercancías, evitando un deterioro mayor.
No obstante, estos ajustes no han eliminado los costos asociados al conflicto. Los elevados precios de la energía y los insumos podrían afectar a las empresas y reducir el poder adquisitivo de los hogares si la situación persiste. La incertidumbre generada por el conflicto es un factor que, según Hill, impacta negativamente a los sectores productivos, pudiendo frenar inversiones y, consecuentemente, los flujos comerciales que dependen de ellas.
Servicios Bajo Presión y Perspectivas Regionales
En contraste con el dinamismo del comercio de mercancías, el sector de servicios enfrenta un panorama más sombrío. La OMC ha recortado su previsión de crecimiento en volumen para los servicios comerciales en 2026, pasándola del 4.8% al 3.3%. Las dificultades en el transporte y los viajes, especialmente en regiones que actúan como centros logísticos y aéreos internacionales, son factores clave. Las alteraciones en las rutas marítimas, el aumento de los costos de combustible y las restricciones a los vuelos impactan tanto el traslado de mercancías como el turismo.
El gasto de viajeros en el extranjero mostró un crecimiento moderado, aumentando solo un 5% en valor en el segundo trimestre, tras un repunte del 15% en el primero. Sin embargo, otros segmentos de servicios han mantenido un dinamismo considerable. Las exportaciones de servicios informáticos crecieron un 18% en valor en el primer trimestre y alrededor del 12% en el segundo. Los servicios financieros también mostraron fortaleza, con un aumento del 14% en el segundo trimestre, lo que ayudó a compensar la debilidad en los sectores de viajes y transporte.
Para 2027, la OMC espera un repunte del 6.4% en el volumen del comercio de servicios. No obstante, esta previsión podría ser demasiado optimista si el conflicto en Medio Oriente se prolonga o intensifica. La resiliencia de las cadenas de suministro y la continua inversión en IA serán cruciales para determinar la trayectoria del comercio global en los próximos años.
En cuanto a las regiones, Asia se perfila para liderar el crecimiento de las exportaciones de mercancías en 2026, con un esperado 9.9%. Le siguen América del Norte con un 5.7% y África con un 5.6%. Para Sudamérica, Centroamérica y el Caribe, la previsión es de un crecimiento del 3.4% en exportaciones y un 4.6% en importaciones. México, como parte de la región, se beneficiará de estas dinámicas, aunque la incertidumbre global y la volatilidad en los precios de la energía seguirán siendo factores a monitorear de cerca.