La imparable carrera por construir la infraestructura de la inteligencia artificial (IA) está teniendo un efecto colateral devastador en el mercado de los smartphones. La creciente necesidad de memorias para alimentar los centros de datos dedicados a la IA ha disparado los costos de producción de los teléfonos inteligentes, obligando a los gigantes tecnológicos como Samsung, Apple, Xiaomi y OPPO a reevaluar sus estrategias y poniendo en jaque la viabilidad de los modelos más económicos.

Las cifras preliminares de Counterpoint Research son contundentes: los envíos mundiales de smartphones sufrieron una caída del 11% interanual durante el segundo trimestre de 2026. Este descenso ha llevado el volumen de ventas a su nivel más bajo para este periodo desde 2013, marcando un hito sombrío para la industria.

El Cuello de Botella de la Memoria

La consultora atribuye este desplome directamente al encarecimiento de las memorias DRAM, esenciales para el procesamiento de datos en tiempo real, y NAND, cruciales para el almacenamiento permanente de información. Los fabricantes de estos componentes vitales han optado por priorizar el suministro para la infraestructura de IA, relegando la electrónica de consumo a un segundo plano.

Shilpi Jain, analista senior de Counterpoint Research, describe la situación como un problema de demanda en toda regla, que va más allá de la escasez de componentes observada previamente. "Los teléfonos de gama baja y media, los más sensibles al incremento en los costos de fabricación, se vuelven estructuralmente inviables a los precios anteriores", advierte Jain. Esto fuerza a las marcas a tomar medidas drásticas: elevar precios, reducir la cantidad de nuevos lanzamientos o extender la vida comercial de modelos ya existentes.

Un Mercado Reconfigurado

Analí Galvan, analista senior de IDC, coincide en que la escasez de memorias no solo incrementará los costos, sino que también modificará la oferta de dispositivos que llegarán al mercado. "Vamos a ver lanzamientos con especificaciones muy similares a los anteriores, pero con un ticket más alto. También vamos a ver portafolios más compactos", anticipa Galvan. La estrategia de los fabricantes se centrará en concentrar la producción en equipos que ofrezcan mayores márgenes de ganancia, dejando de lado modelos menos rentables.

El impacto más severo recaerá sobre los teléfonos de entrada, un segmento que históricamente ha sido el motor del crecimiento en mercados como el mexicano. "La contracción principal que vamos a estar viendo va a ser en los equipos de menos de 4,000 pesos. Va a haber menos disponibilidad de esos equipos", pronostica Galvan. A pesar de no generar el mayor valor individual, estos dispositivos son pilares fundamentales para el volumen de ventas de las compañías.

El Consumidor, el Gran Perjudicado

Según estimaciones de The Competitive Intelligence Unit (The Ciu), la gama media acapara el 67.9% de los smartphones en México, mientras que la gama baja representa un 15% adicional, sumando un 82.9% del mercado. La gama alta, por su parte, constituye el 17.1% restante. Para los consumidores, esto se traduce en una reducción drástica de opciones de compra en los rangos de precio más accesibles, además de un inevitable encarecimiento de los nuevos lanzamientos.

Ante este panorama, IDC prevé que fabricantes y distribuidores intensificarán estrategias como esquemas de financiamiento, programas de intercambio, la promoción de equipos reacondicionados y la comercialización de modelos de generaciones anteriores para intentar sostener la demanda.

Gigantes Tecnológicos en la Mira

Counterpoint Research señala que la industria ya ha comenzado a modificar su estrategia de manera significativa. Algunas empresas han optado por trasladar directamente el aumento de costos al consumidor final. Otras, en un intento por conservar su cuota de mercado, mantienen promociones agresivas. Un número considerable de compañías, sin embargo, está optando por reducir la diversidad de su catálogo y priorizar aquellos dispositivos que generan mayores márgenes de ganancia.

En cuanto al dominio del mercado, Samsung ha recuperado el primer lugar a nivel mundial con una cuota del 24%, impulsada por su serie Galaxy S26 y una mejor integración de su cadena de suministro. Apple, por su parte, logró un incremento del 3% en sus envíos, alcanzando una participación récord del 20%. Sorprendentemente, Apple fue el único gran fabricante que, inicialmente, evitó aumentar los precios de sus smartphones. Sin embargo, esta estrategia no se ha mantenido, y la compañía de Cupertino ya ha incrementado los precios de su nueva línea de iPhone, reflejando los crecientes costos de producción en la industria.

Por otro lado, Xiaomi, OPPO y Vivo han experimentado caídas de dos dígitos en sus envíos. Su mayor exposición a los segmentos de gama baja y media, donde el incremento de costos ha golpeado con mayor fuerza la demanda, es la causa principal. A pesar de ello, estas marcas han estado expandiendo su presencia en el segmento premium en los últimos años. Xiaomi, por ejemplo, promociona dispositivos desarrollados en colaboración con Leica, mientras que OPPO y Vivo refuerzan sus líneas de alto rendimiento con equipos que, en algunos casos, superan los 20,000 pesos. Esta apuesta por el segmento de mayor margen se vuelve cada vez más relevante ante el encarecimiento de los modelos económicos.

Perspectivas Sombrías a Corto Plazo

Las perspectivas de recuperación inmediata no son alentadoras. Counterpoint estima que los envíos mundiales de smartphones caerán alrededor de un 14% durante todo el año 2026. Además, la escasez de memorias, el factor clave detrás de esta crisis, podría extenderse hasta 2027. En este escenario, la industria parece estar dejando de lado la competencia por volumen para concentrarse en la comercialización de dispositivos de mayor valor, incluso si eso implica una reducción en la cantidad total de equipos disponibles para los consumidores.