La irrupción de la inteligencia artificial (IA) generativa proyecta una sombra de incertidumbre sobre el futuro laboral de México, amenazando con erosionar las oportunidades de empleo formal, especialmente para los jóvenes. Un análisis reciente revela que cerca de 3 millones de trabajadores mexicanos se encuentran en ocupaciones con alta exposición a esta tecnología, un panorama desalentador si se considera que la mayoría de estos puestos son tradicionalmente la puerta de entrada al mercado laboral formal.
El estudio, realizado por México, ¿cómo vamos? utilizando microdatos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) y el índice OIT-NASK de exposición a la IA, señala que 2.93 millones de trabajadores, equivalentes al 4.9% del total del país, están en roles susceptibles de ser automatizados o significativamente asistidos por la IA. De este universo, 1.87 millones son mujeres y 1.06 millones son hombres, evidenciando un impacto transversal en el género.
Lo más preocupante es que la IA no está atacando primero a los empleos más precarios o informales. Por el contrario, se concentra en puestos de oficina, administrativos y de atención al cliente, áreas que históricamente han ofrecido a los jóvenes su primera oportunidad de un empleo con seguridad social, prestaciones y un camino hacia la estabilidad.
La Brecha de la Informalidad Juvenil
La situación es particularmente crítica para los jóvenes mexicanos. Según datos del Inegi, de los más de 8 millones de jóvenes de entre 15 y 24 años que trabajan, solo 2.6 millones (31%) cuentan con un empleo formal. La informalidad laboral entre este grupo de edad alcanza el 68.7%, una cifra considerablemente mayor que la observada en grupos de mayor edad.
Esta vulnerabilidad se agudiza al contrastar los niveles de exposición a la IA con la formalidad. Mientras que en trabajos con baja exposición a la IA la informalidad ronda el 66%, en aquellos con la mayor exposición (donde la IA puede realizar la mayoría de las tareas) la informalidad desciende drásticamente al 16.5%. Esto sugiere que la automatización podría estar desplazando precisamente los empleos que ofrecen mayor seguridad y beneficios.
Los puestos de secretariado, recepción, apoyo administrativo, captura de datos, contabilidad, centros de llamadas y ventas telefónicas, que suman millones de empleos, se encuentran entre los más expuestos. Estas son, precisamente, las ocupaciones donde muchos jóvenes dan sus primeros pasos en el mundo laboral formal, accediendo a beneficios como el IMSS, ahorro para el retiro y comprobantes de ingresos.
Menos Vacantes, No Necesariamente Despidos Masivos
Es crucial entender que la exposición a la IA no se traduce automáticamente en despidos masivos. El índice de México, ¿cómo vamos? analiza las tareas dentro de cada ocupación y estima la capacidad de la IA para realizarlas o facilitarlas. El impacto real dependerá de factores como la velocidad de adopción tecnológica por parte de las empresas, los costos asociados, la infraestructura disponible y las decisiones estratégicas de cada negocio.
Sin embargo, el riesgo latente es que las empresas opten por contratar a menos personal nuevo. Investigaciones en Estados Unidos, como la de Erik Brynjolfsson y colaboradores, han documentado una caída del 13% en el empleo de jóvenes (22-25 años) en ocupaciones expuestas a la IA, sin afectar de manera similar a trabajadores con más experiencia.
El Banco Mundial, en su Informe sobre el Desarrollo Mundial 2026, corrobora esta tendencia en economías emergentes. Se ha observado una disminución en las vacantes para puestos de oficina automatizables en países como China e India, afectando desproporcionadamente a quienes buscaban su primera oportunidad laboral.
La IA y el Futuro de la Movilidad Social
El organismo multilateral advierte que la IA podría cerrar una de las vías tradicionales hacia empleos de clase media en países en desarrollo, impactando sectores como centros de llamadas, software, finanzas y servicios empresariales. Si bien la IA también puede generar nuevas oportunidades y complementar muchas ocupaciones, el riesgo de sustitución en puestos de entrada es significativo.
Este escenario se presenta en un contexto donde la informalidad laboral en México ha dejado de disminuir. En el primer trimestre de 2026, la tasa de informalidad se ubicó en 54.8%, superando la meta del Plan Nacional de Desarrollo de reducirla a 48.9% para 2030. A pesar de una ligera reducción porcentual desde 2005, el número absoluto de trabajadores informales ha crecido a 32.6 millones.
La diferencia económica entre un empleo formal e informal sigue siendo abismal. En el primer trimestre de 2026, un trabajador formal percibía en promedio 15,204 pesos mensuales, casi el doble que los 8,364 pesos de un empleo informal. La amenaza de la IA sobre los empleos formales de entrada podría, por tanto, perpetuar o incluso agravar esta brecha salarial y de oportunidades.
El desafío para México es doble: por un lado, fomentar la adopción tecnológica para mantener la competitividad; por otro, diseñar políticas públicas que protejan a los trabajadores más vulnerables y aseguren que la transición hacia una economía impulsada por la IA no deje atrás a las nuevas generaciones, garantizando que la puerta al empleo formal permanezca abierta.