MERCADOS IGNORAN URNAS
Wall Street parece haber puesto el futuro de Donald Trump y el equilibrio de poder en Washington en un segundo plano. A horas de las elecciones intermedias en Estados Unidos, que podrían definir el control del Congreso, los inversionistas han enfocado su atención en un motor de crecimiento más potente y predecible: la inteligencia artificial (IA).
Los mercados financieros muestran una reacción moderada ante la posibilidad de que los demócratas recuperen el control de ambas cámaras. Según Garrett Melson, estratega de portafolio de Natixis Investment Managers, los inversionistas ya han asimilado gran parte de los escenarios electorales y su principal interés reside en los rendimientos que prometen las inversiones en IA.
"La política atraerá, sin duda, la mayor parte de la atención en los próximos días y semanas; sin embargo, el motor principal de los mercados es todavía el mismo desde hace algunos años: la inteligencia artificial", afirmó Melson en un análisis reciente.
EL FACTOR IA IMPULSA LAS GANANCIAS
Este comportamiento contrasta con la trascendencia política de la jornada electoral. Los ciudadanos estadounidenses están llamados a renovar los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 asientos del Senado. Una victoria demócrata podría significar un Congreso opositor para los últimos dos años de la administración Trump, complicando su agenda legislativa.
Para las empresas tecnológicas, el resultado electoral también podría sentar las bases para futuras regulaciones sobre inteligencia artificial. No obstante, Natixis considera poco probable que el próximo Congreso logre aprobar cambios legislativos capaces de alterar significativamente las perspectivas de crecimiento del sector.
Durante octubre, se observó una tendencia de los inversionistas a reducir su exposición a ciertas empresas vinculadas con la IA, reubicando capital hacia otros sectores del mercado que habían mostrado un desempeño rezagado. Este fenómeno, conocido como rotación sectorial, no necesariamente indica una pérdida de confianza en la IA, sino más bien una estrategia de redistribución de inversiones tras el notable protagonismo que las compañías tecnológicas ostentaron en los mercados.
VOLATILIDAD BAJA, INTERÉS ALTO
Según Natixis IM, esta rotación sectorial ha contribuido a que los principales índices bursátiles estadounidenses se mantengan dentro de un rango relativamente estrecho durante casi tres meses, evitando fluctuaciones drásticas ante la inminencia de las elecciones.
El índice de volatilidad VIX, un barómetro clave para medir las expectativas de movimientos en el mercado estadounidense, también refleja esta calma. Habitualmente, las elecciones generan un repunte en la incertidumbre que se manifiesta en este indicador. Sin embargo, Natixis señala que la alteración observada este año es mínima, una señal inequívoca de que los mercados no anticipan cambios bruscos derivados del resultado electoral.
Para Melson, las ganancias empresariales tienen un peso considerablemente mayor que las disputas políticas a la hora de determinar el comportamiento de las acciones. En el ámbito de la inteligencia artificial, el interés de los inversionistas se centra en la magnitud de las ganancias potenciales que las empresas podrán generar gracias a esta tecnología, y si los recursos destinados a infraestructura, centros de datos y capacidad de cómputo efectivamente producirán los rendimientos esperados.
REGULACIÓN Y ADAPTACIÓN
Esto no implica que las elecciones carezcan de consecuencias económicas. Más bien, el mercado parece dar por sentado que las empresas tecnológicas tendrán la capacidad de adaptarse a los cambios políticos sin modificar sustancialmente sus perspectivas de crecimiento a largo plazo.
Las elecciones podrían, efectivamente, modificar el entorno regulatorio para las compañías tecnológicas, especialmente dado que la inteligencia artificial se ha convertido en un tema central en el debate político estadounidense.
De acuerdo con el análisis de Natixis, las expectativas del mercado apuntan a una probabilidad superior al 90% de que los demócratas recuperen la Cámara de Representantes, y las posibilidades de que también obtengan el control del Senado superan ligeramente el 70%. Sin embargo, incluso si la oposición logra ambas cámaras, el análisis considera improbable que alcancen una mayoría lo suficientemente amplia como para anular los vetos presidenciales de Trump.
En Estados Unidos, el Congreso requiere una mayoría de dos tercios en ambas cámaras para superar un veto presidencial. Sin este respaldo, cualquier legislación que enfrente la oposición de la Casa Blanca tendría mayores obstáculos para convertirse en ley. Esta situación podría limitar los intentos de aprobar nuevas regulaciones federales sobre inteligencia artificial, incluso si el Partido Demócrata incrementa la presión política sobre las grandes empresas tecnológicas.
"Es posible que el mayor riesgo para el desarrollo de la IA provenga de los gobiernos estatales y locales", advierte Melson. Esta observación es particularmente relevante, ya que las autoridades estatales tienen la potestad de impulsar sus propias disposiciones sobre el desarrollo y uso de sistemas de inteligencia artificial, aunque su alcance efectivo dependerá de las competencias legales de cada jurisdicción.
Para las empresas, la coexistencia de distintas regulaciones puede incrementar los costos de cumplimiento y complicar la expansión de sus servicios. Aun así, Natixis considera que estas restricciones difícilmente representarían un obstáculo insuperable para el crecimiento sostenido de la industria de la IA.
Más allá del ámbito político, una de las principales interrogantes para las empresas tecnológicas reside en su capacidad para demostrar que las cuantiosas inversiones realizadas en inteligencia artificial pueden traducirse en ganancias sostenibles y rentables a largo plazo. La construcción de centros de datos de vanguardia, la adquisición de procesadores especializados y la expansión de la infraestructura informática representan desembolsos significativos que exigen un retorno acorde para justificar la estrategia de negocio.