México se ha posicionado estratégicamente en el mapa mundial de la inversión extranjera directa (IED), capitalizando el reacomodo global impulsado por la inteligencia artificial (IA). El capital internacional, cada vez más selectivo, se concentra en industrias clave donde la competencia tecnológica, los incentivos gubernamentales y la seguridad económica dictan el rumbo.

La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) señala que un abrumador 75% de la IED destinada a economías en desarrollo se concentra en apenas 10 naciones, entre las que se encuentran México, China, India, Brasil, Vietnam e Indonesia. Esta concentración subraya la capacidad de ciertos países para integrarse en las nuevas cadenas de valor ligadas a la tecnología avanzada y la infraestructura estratégica. Sin embargo, la UNCTAD advierte que esta tendencia podría exacerbar la brecha entre economías si el capital sigue fluyendo únicamente hacia aquellas con capacidades industriales, tecnológicas y logísticas más robustas.

En este escenario, México emerge con una ventaja competitiva significativa, derivada de su profunda integración manufacturera con Estados Unidos y su peso dentro del bloque de América del Norte. Esta fortaleza se está traduciendo en anuncios concretos de inversión en el país. Aunque la IA no figura como una categoría de inversión independiente en las estadísticas, el capital asociado a esta tecnología se canaliza principalmente hacia centros de datos, infraestructura digital, servicios en la nube, semiconductores y software especializado.

Gigantes tecnológicos han respondido a este panorama con compromisos sustanciales. Amazon Web Services (AWS) anunció una inversión superior a los 5,000 millones de dólares para expandir su infraestructura de nube en México. Google Cloud ha inaugurado una nueva región tecnológica en Querétaro para satisfacer la creciente demanda de procesamiento y almacenamiento de datos. CloudHQ, por su parte, destinará 4,800 millones de dólares a la construcción de seis centros de datos en la misma entidad.

Otras empresas también están apostando fuerte. Flex destinará 1,000 millones de dólares adicionales para ampliar la manufactura de equipos destinados a centros de datos y IA. Salesforce ha comprometido una inversión similar, mientras que Microsoft mantiene una inversión activa de 1,300 millones de dólares en infraestructura de nube e IA.

La carrera por los semiconductores, vital para el desarrollo de la IA, también está encontrando un nicho en México. La empresa estadounidense USAT anunció una inversión de 2,430 millones de pesos para una planta en Yucatán, y proyectos nacionales como QSM Semiconductores buscan fortalecer las capacidades locales en diseño y manufactura avanzada de chips.

La Asociación Mexicana de Data Centers (MEXDC) estima que México tiene el potencial de atraer inversiones por 18,000 millones de dólares para 2030, consolidándose como un actor clave en la infraestructura que soporta el auge de la IA. Un análisis de Mordor Intelligence proyecta que el mercado mexicano de centros de datos especializados en IA, valorado en 70 millones de dólares en 2025, podría alcanzar los 261.5 millones de dólares para 2031, con una tasa de crecimiento anual promedio del 24.5%.

Este crecimiento se atribuye a tres factores principales: las inversiones de las grandes tecnológicas en servicios de nube e IA, la relocalización de cargas de trabajo desde Estados Unidos hacia proveedores en México, y la posición estratégica del país como puente digital entre América del Norte y América Latina, una ventaja que cobra relevancia ante la creciente demanda de capacidad de procesamiento para aplicaciones de IA.

La UNCTAD confirma esta tendencia global, señalando que los centros de datos captaron más de una quinta parte de la inversión greenfield mundial en 2025, y que los proyectos de semiconductores experimentaron un aumento del 35%. El McKinsey Global Institute observa que cerca del 75% de los anuncios globales de IED desde 2022 se concentran en centros de datos, infraestructura digital, energía, semiconductores y manufactura avanzada, un perfil en el que México encaja perfectamente.

La transformación no solo se refleja en los anuncios de inversión, sino también en el comercio bilateral. Un análisis de Prosperous America revela que México se ha convertido en uno de los principales beneficiarios del auge de la IA en Estados Unidos, al abastecer una porción creciente de los equipos e insumos necesarios para los centros de datos y la infraestructura tecnológica asociada. Entre 2020 y 2025, las exportaciones mexicanas de productos vinculados al procesamiento avanzado de datos hacia EE. UU. se dispararon de 26,400 a 89,900 millones de dólares.

Como resultado directo, la participación de México en las importaciones estadounidenses de estos bienes críticos aumentó del 25% al 36%, la cuota más alta entre todos los proveedores. México también lidera segmentos clave para la construcción de centros de datos, como los equipos de distribución y control eléctrico (switchgear), donde concentra el 40% de las importaciones estadounidenses.

Esta dinámica subraya la creciente importancia de México en la cadena de suministro global de tecnología, posicionándolo como un destino atractivo para la inversión y un actor fundamental en la infraestructura que impulsa la revolución de la inteligencia artificial.