A casi cuatro décadas de su primer Mundial vivido con conciencia, Edgar Carranza, CEO de Hyundai México, encuentra en la Copa del Mundo no solo la pasión de un aficionado, sino una poderosa metáfora para el liderazgo empresarial. El directivo de la automotriz, cuya marca es patrocinador oficial de la FIFA desde 1999, se prepara para capitalizar uno de los mayores escaparates comerciales del planeta, viviendo su primer Mundial en casa desde que Hyundai opera formalmente en México.

Carranza recuerda vívidamente el Mundial de 1986, celebrado en México. Con apenas ocho años, fue sacado de clases por su padre para presenciar un partido de la Selección Mexicana. Aquel gesto, inesperado y cargado de significado, marcó su primer acercamiento consciente a la magnitud de un Mundial. Más allá del resultado, fue la experiencia, la emoción compartida y la sensación de un evento trascendental lo que quedó grabado en su memoria infantil. El álbum de estampitas, la mascota Pique, los partidos improvisados en la calle; todos esos rituales de infancia se reviven ahora desde una perspectiva profesional.

“Me gusta mucho el futbol, en general, casi todos los deportes, pero el futbol fue el primer deporte que me gustó ver”, afirma Carranza. Sin embargo, su relación actual con la Copa del Mundo trasciende la mera afición. Como líder de Hyundai México, Carranza ve en el torneo una oportunidad estratégica para conectar con audiencias diversas, diseñando una narrativa multigeneracional que resuene con diferentes etapas de vida de los aficionados. La pasión personal se fusiona con la visión de negocio.

La estrategia de Hyundai para el Mundial se apoya en una alianza con cuatro leyendas del futbol mexicano: Luis Hernández 'el Matador', Osvaldo Sánchez, Guillermo Ochoa y el 'Chino' Huerta. Cada uno representa una generación distinta, permitiendo a la marca contar historias diferenciadas y conectar de manera más profunda con el público. Esta aproximación busca capitalizar la nostalgia, la admiración y la identificación que estas figuras generan en distintas demografías.

Pero la visión de Carranza va más allá de la mercadotecnia. El Mundial se convierte en un espejo del mundo empresarial. El CEO observa cómo selecciones históricas como Brasil, Alemania o Italia logran mantenerse en la cima generación tras generación, mientras otras, con gran talento, se quedan a un paso de la gloria. La diferencia, según su análisis, rara vez reside en la técnica, sino en la mentalidad.

Este enfoque en la mentalidad es clave para Carranza. Cita el ejemplo de España en 2010, un equipo con talento pero que arrastraba dudas hasta que su mentalidad ganadora les permitió alcanzar la cima. Esta lección la traslada directamente al liderazgo empresarial: muchas organizaciones poseen equipos capaces y productos sólidos, pero fallan al competir contra líderes establecidos por una falta de mentalidad ganadora bajo presión.

“Hay mucha competencia, pero tenemos con qué competir”, asegura Carranza, convencido de que el crecimiento de Hyundai México responde a este cambio de enfoque. La marca ha incrementado su participación de mercado, y para 2026, el objetivo es consolidar su posición en un mercado previsiblemente estable o en ligera contracción, apuntando a un volumen de ventas específico.

La metáfora futbolera se extiende al trabajo en equipo. Carranza compara las ventas con el delantero que anota goles, pero enfatiza la importancia vital de la defensa: el servicio y la atención al cliente. Un buen trabajo en estas áreas asegura la lealtad del cliente, fomenta la repetición de compras y atrae nuevos consumidores, demostrando que cada rol es crucial para el éxito colectivo.

En lo personal, Carranza planea vivir el Mundial con la misma intensidad de aquel niño de 1986, pero ahora desde una posición privilegiada. Su plan incluye llevar a sus mejores distribuidores a la final, una experiencia que considera irrepetible, recordando la satisfacción de ver a Messi coronarse en Qatar 2022. Su apuesta personal es por España, y confía en que México alcance al menos el quinto partido.

Casi cuatro décadas después de aquel día que salió de la escuela para ver un partido, Edgar Carranza vuelve a mirar el Mundial con emoción. La diferencia es que ahora, además del recuerdo y la pasión, el torneo representa un campo de juego estratégico donde la mentalidad, el trabajo en equipo y la visión de liderazgo son tan importantes como el gol.

La alianza de Hyundai con la FIFA, que se remonta a 1999, subraya el compromiso a largo plazo de la marca con el deporte más popular del mundo. Esta colaboración no solo proporciona una plataforma de marketing global, sino que también permite a la empresa conectar con valores universales como la pasión, la competencia y la superación.

El CEO de Hyundai México ve en la organización del Mundial 2026, que se celebrará en México, Estados Unidos y Canadá, una oportunidad única para el desarrollo económico y social de la región. Si bien la nota se centra en su perspectiva personal y empresarial, el contexto de un Mundial organizado en casa añade una capa adicional de significado y expectativa.

La estrategia de Carranza de utilizar figuras del futbol para conectar con diferentes generaciones es un reflejo de la evolución del marketing deportivo. Ya no se trata solo de colocar logotipos, sino de contar historias, evocar emociones y construir relaciones duraderas con los consumidores a través de narrativas compartidas.

La comparación entre el éxito deportivo y el éxito empresarial es un tema recurrente en el mundo de los negocios. Carranza lo aborda con una perspectiva fresca, enfocándose en la mentalidad como el factor diferenciador clave. Esta idea resuena con la filosofía de muchas empresas exitosas que priorizan la cultura organizacional y la mentalidad de crecimiento.

Finalmente, la aspiración de Carranza de que México alcance el quinto partido del Mundial es un deseo compartido por muchos aficionados. En el ámbito empresarial, esta meta se traduce en la ambición de superar obstáculos, alcanzar nuevos niveles de rendimiento y consolidar una presencia fuerte y duradera en el mercado.