La reciente política arancelaria implementada por México ha comenzado a reconfigurar las estrategias de producción e importación de las armadoras automotrices. En este nuevo escenario, donde los costos comerciales adquieren un peso significativo, Hyundai se perfila como uno de los pioneros en adaptar sus operaciones para mantener la competitividad en el mercado nacional.

Juan Carlos Ortega, el recién nombrado CEO de Hyundai México, detalló en una entrevista exclusiva cómo la compañía está ajustando su portafolio y cadenas de suministro para sortear el arancel del 50% que el gobierno mexicano aplica a los vehículos importados de naciones sin tratados comerciales. La medida ha obligado a los fabricantes a una revisión profunda de sus redes globales para evitar que los mayores costos se trasladen directamente a los consumidores.

Hyundai, presente en México desde 2014, se ha consolidado como la décima marca más vendida, con 26,434 unidades comercializadas en el primer semestre de 2026, representando una cuota de mercado del 3.3%. En este contexto, la empresa busca proteger su posición frente a un entorno comercial cada vez más restrictivo.

“El grupo está preparado para sortear los cambios regulatorios que puedan presentarse, como por ejemplo, los aranceles que cambiaron del año pasado a este. A partir de un análisis de capacidades globales y de este nuevo entorno, Hyundai determinó cambiar el origen de producción de algunos modelos”, explicó Ortega.

Creta: Un Cambio Estratégico de Origen

El primer ajuste significativo ha sido con la SUV subcompacta Creta, uno de los modelos de mayor volumen para Hyundai en México, del cual se vendieron 8,541 unidades en la primera mitad de 2026. Históricamente, este vehículo se importaba desde Indonesia, país que no cuenta con un tratado de libre comercio con México, lo que lo hacía susceptible al arancel del 50% que entró en vigor a principios de año.

Para eludir este impacto económico, Hyundai tomó la decisión de trasladar la producción de la Creta a Vietnam. Este país asiático es miembro del Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPTPP), un tratado del cual México también forma parte, permitiendo así la importación libre de aranceles.

La transición de la planta de producción de Indonesia a Vietnam se completó en un lapso sorprendentemente corto de seis meses. “A partir de agosto, la Creta seguirá siendo la misma Creta para el público, pero ahora la traemos de Vietnam precisamente para no tener este tipo de impactos por las regulaciones locales”, afirmó el directivo.

Gracias a esta ágil reubicación, la compañía logró evitar tanto la absorción del arancel como el traslado del costo adicional al precio final del vehículo. “En el caso de Creta técnicamente no se ha encarecido porque teníamos inventario y antes de tener un costo adicional por arancel movimos la producción de Indonesia a Vietnam”, detalló Ortega.

Este rápido cambio subraya una transformación notable en la industria automotriz, tradicionalmente caracterizada por largos periodos de planificación. Si bien antes se consideraba que modificar cadenas de suministro o reubicar producción requería años, las actuales tensiones comerciales están acelerando drásticamente estos procesos. “La flexibilidad y agilidad para ir sorteando los cambios está todo el tiempo presente”, enfatizó el CEO de Hyundai México.

Grand i10: La Opción de un Motor Reducido

El segundo modelo bajo revisión es el Grand i10, el vehículo de mayor volumen en ventas para Hyundai en México, con 13,393 unidades comercializadas anualmente. Actualmente, este modelo se importa desde India, otro país sujeto al arancel del 50%.

En este caso, la estrategia no contempla un cambio de país de fabricación, sino una modificación en la motorización. Hyundai está analizando la posibilidad de introducir una versión con un motor de menor cilindrada para aprovechar una exención fiscal contemplada en la regulación mexicana. Dicha exención aplica a vehículos equipados con motores inferiores a un litro.

Actualmente, el Grand i10 está equipado con un motor de gasolina de 1.2 litros y cuatro cilindros, que genera 83 caballos de fuerza y 84 libras-pie de torque. La alternativa de un motor más pequeño se presenta como una vía para optimizar costos y mantener la competitividad del modelo en el segmento de entrada.

“Estamos haciendo análisis para ver a través de qué forma vamos a hacer una mejor optimización de costos para este modelo”, señaló Ortega. “Hay una especificación que establece que si tienes motores por debajo de un litro están exentos del arancel. Entonces por ahí puede ser una alternativa que estamos analizando”.

El objetivo primordial sigue siendo el mismo: preservar un precio competitivo sin comprometer la posición del Grand i10 en el mercado de vehículos de entrada.

El Precio, Factor Clave en la Decisión de Compra

Ortega reconoció que, si bien los consumidores mexicanos valoran cada vez más aspectos como la calidad, el servicio posventa y la disponibilidad de refacciones, el precio sigue siendo uno de los factores decisivos en la compra de un automóvil.

“No es el único diferenciador, pero sigue siendo muy importante”, afirmó el directivo. Su experiencia previa liderando áreas de Mercadotecnia, Relaciones Públicas y Producto le ha permitido fortalecer el posicionamiento de la marca mediante una integración efectiva entre portafolio, precios, comunicación y experiencia del cliente.

Para fabricantes como Hyundai, cuyos modelos más vendidos provienen de países sin acuerdos comerciales preferenciales con México, el nuevo esquema arancelario representa un desafío constante. Mantener el equilibrio entre precio, equipamiento, calidad del producto y rentabilidad es una tarea compleja.

“El análisis de competitividad está todo el tiempo latente”, concluyó Ortega, subrayando la necesidad de una adaptación continua ante las dinámicas cambiantes del mercado y las políticas comerciales.