La seguridad energética de México se encuentra bajo escrutinio ante la creciente evidencia de que el suministro de diésel, un combustible vital para el transporte y la industria, está siendo mermado por prácticas ilícitas provenientes de Estados Unidos. Un informe del Observatorio Ciudadano de la Energía (OCE), liderado por Francisco Barnés de Castro, excomisionado de la Comisión Reguladora de Energía (CRE), señala que una porción significativa del diésel que ingresa al país lo hace a través de mecanismos de "huachicol fiscal" y contrabando, poniendo en jaque la autosuficiencia y la estabilidad del mercado.

El consumo diario de diésel en México se estima en alrededor de 400 mil barriles, según promedios recientes. De esta cifra, la producción nacional de Petróleos Mexicanos (Pemex) y las importaciones legales de la misma paraestatal cubren una parte sustancial. Sin embargo, el reporte del OCE arroja luz sobre una realidad paralela: la entrada no declarada de combustible estadounidense.

El Flujo Ilegal de Diésel

Las cifras oficiales indican que durante el segundo trimestre del año en curso, el consumo promedio de diésel fue de 434 mil barriles diarios. De este total, Pemex abasteció el 58.8% con producción nacional, mientras que el 23.7% provino de importaciones de la petrolera y el 17.5% restante fue adquirido por empresas privadas. Estas cifras, sin embargo, no contemplan el volumen que ingresa de manera ilícita.

El estudio del OCE estima que, adicionalmente a los volúmenes registrados, unos 80 mil barriles diarios de diésel habrían entrado al país desde Estados Unidos mediante "huachicol fiscal". Este método consiste en introducir combustibles declarándolos como otros productos para evadir impuestos y aranceles, una práctica que, según las investigaciones, ha llegado incluso a gasolineras y distribuidores.

Al sumar este flujo ilegal, el consumo total de diésel se elevaría a aproximadamente 514 mil barriles diarios, de los cuales cerca del 16% estaría siendo abastecido por estas vías no oficiales. La metodología del OCE se basa en el cruce de datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), el Sistema de Información Energética (SIE) y el Banco de México, lo que le confiere un grado de fiabilidad considerable a sus estimaciones.

Más Allá de la Frontera

El reporte del OCE no se limita al "huachicol fiscal" desde Estados Unidos. También se menciona la posibilidad de contrabando de diésel proveniente de otros países, citando investigaciones del FBI en Estados Unidos que sugieren que parte del combustible ilícito destinado a México podría tener origen en Canadá. Esta diversificación de las fuentes de contrabando amplía la complejidad del problema y dificulta su erradicación.

Si se considera el contrabando total, el consumo aparente de diésel en México habría experimentado un incremento anual del 1.2% en los últimos cuatro años. Este crecimiento, impulsado por flujos no declarados, distorsiona las estadísticas oficiales y oculta la verdadera dependencia del mercado estadounidense.

La Refinería Olmeca y la Dependencia Estadounidense

En medio de estas preocupantes revelaciones, la entrada en operación de la refinería Olmeca en Dos Bocas ha representado un avance significativo para reducir la dependencia de México del diésel importado, especialmente de Estados Unidos. La producción nacional ha aumentado, aliviando parcialmente la presión sobre las importaciones.

Las cifras de Pemex indican que Dos Bocas se ha consolidado como el principal productor local de diésel, aportando el 32.2% del combustible elaborado en el país durante los últimos registros. Le siguen las refinerías de Salina Cruz (14.4%), Cadereyta (13.8%), Tula (13.7%), Minatitlán (9.6%), Madero (8.9%) y Salamanca (7%).

No obstante, a pesar de los esfuerzos por incrementar la producción nacional y diversificar las fuentes de suministro, la dependencia de Estados Unidos se mantiene en niveles elevados. Al contabilizar tanto las importaciones legales como las ilegales estimadas por el OCE, la dependencia del diésel estadounidense pasó de un máximo del 70% en 2021 a un promedio del 44% durante los primeros seis meses de 2026. Esta cifra, aunque menor, sigue siendo considerable y expone la vulnerabilidad del mercado mexicano ante posibles restricciones o fluctuaciones en el mercado estadounidense.

Implicaciones y Futuro

La situación actual plantea serias interrogantes sobre la seguridad del abasto de diésel en México. El "huachicol fiscal" y el contrabando no solo representan una evasión fiscal millonaria, sino que también generan distorsiones en el mercado, afectan la competencia y, lo más grave, ponen en riesgo el suministro de un combustible esencial para la economía.

Las autoridades mexicanas, incluyendo la Fiscalía General de la República (FGR), continúan investigando el origen de grandes cantidades de combustible asegurado, como los 59 millones de litros incautados en Guanajuato. Sin embargo, la magnitud del problema sugiere que se requieren esfuerzos coordinados y medidas más contundentes para combatir estas prácticas ilícitas.

La dependencia del diésel estadounidense, incluso con la creciente producción nacional, sigue siendo un punto débil. Cualquier restricción o interrupción en el suministro desde el vecino país podría tener repercusiones significativas en el transporte, la agricultura y la industria en general, exacerbando los efectos del "huachicol fiscal" y el contrabando.

En este contexto, la consolidación de la producción en refinerías como Dos Bocas y la implementación de políticas efectivas para combatir la evasión fiscal y el contrabando de combustibles se vuelven cruciales para garantizar la estabilidad y la seguridad energética de México a largo plazo.