DEL CARRO AL ÉXITO INTERNACIONAL: LA IMPARABLE ASCENSIÓN DE EL MORO
La legendaria Churrería El Moro, un pilar gastronómico de la Ciudad de México, ha recorrido un camino fascinante desde sus humildes inicios hasta convertirse en un referente culinario con ambiciones globales. Fundada hace más de nueve décadas por Francisco Iriarte, un inmigrante español originario del Valle del Baztán, la historia de El Moro es un testimonio del espíritu emprendedor y la capacidad de adaptación.
Iriarte llegó a México en un momento en que los churros no eran un postre callejero común. Vio una oportunidad única en este dulce tradicional y, en 1933, instaló un modesto carrito en el corazón del Zócalo capitalino. Su oferta: churros espolvoreados con azúcar y canela, acompañados de un reconfortante chocolate caliente. El nombre "El Moro" fue un emotivo homenaje a un vendedor de churros de su pueblo natal, un guiño a sus raíces que se convertiría en sinónimo de calidad y tradición.
UNA TRADICIÓN FAMILIAR QUE SE CONSOLIDA
El éxito del carrito no tardó en materializarse. En 1935, Francisco Iriarte dio el salto a un local formal, adquiriendo un establecimiento en la entonces Avenida San Juan de Letrán, hoy Eje Central Lázaro Cárdenas. La Churrería El Moro abrió sus puertas oficialmente, convirtiéndose rápidamente en un punto de encuentro neurálgico en el Centro Histórico y sentando las bases de una historia que perduraría a través de generaciones.
Tras el fallecimiento de Francisco en 1940, sus hermanos José, Santiago e Ignacio viajaron desde España para tomar las riendas del negocio. Su compromiso aseguró la continuidad de la empresa familiar, manteniendo intacta la receta original y el espíritu que la caracterizaba. El Moro se integró profundamente en el tejido social y nocturno de la ciudad, atrayendo a figuras icónicas de la cultura mexicana como Cantinflas, Tin Tan, y escritores de la talla de Carlos Fuentes y Octavio Paz, además de incontables estudiantes, trabajadores y familias.
La sucursal original, fiel a su legado, conserva la característica de operar las 24 horas, un rasgo distintivo que contribuyó a su fama. Además, mantiene elementos de su decoración tradicional y gran parte del proceso artesanal en la preparación de sus churros, preservando la autenticidad que la ha definido.
EXPANSIÓN NACIONAL E INTERNACIONAL: EL NUEVO CAPÍTULO DE EL MORO
Actualmente, la dirección de El Moro recae en la familia Iriarte, con Santiago Iriarte liderando la empresa hacia una nueva era de expansión. La churrería ha trascendido su rol de establecimiento tradicional para consolidarse como una marca reconocida, con múltiples sucursales en la Ciudad de México y planes ambiciosos de crecimiento fuera del país.
La incursión en el mercado estadounidense comenzó en 2023 con la apertura de su primera sucursal en California, dentro de Mercado González en Costa Mesa. Este año, la marca dio un paso más al inaugurar su segunda ubicación en Los Ángeles, Echo Park, consolidando su presencia en el mercado de Estados Unidos.
Esta expansión internacional se ha visto impulsada por alianzas estratégicas, como la establecida con Northgate Market, una cadena de supermercados enfocada en la comunidad mexicana y latina. La estrategia ha sido replicar el concepto de El Moro con mínima modificación, ofreciendo sus icónicos churros, chocolates, malteadas y otros productos.
LA RECETA DEL ÉXITO: TRADICIÓN, INNOVACIÓN Y EL FACTOR HARRY STYLES
El producto estrella, el churro, sigue siendo el principal atractivo, elaborado con la receta original de 1935. La marca ha evolucionado, ofreciendo hoy churros 100% veganos y un chocolate preparado con cacao de Tabasco. La diversificación del menú incluye "Moritos" (churros rellenos), dips de chocolate, cajeta, avellana, y diversas variedades de chocolate caliente y frío, así como malteadas.
En algunas sucursales, El Moro ha incorporado opciones saladas como tortas, demostrando su capacidad para adaptarse a diferentes momentos de consumo sin perder su esencia. Esta adaptabilidad ha sido clave para mantener su relevancia en un mercado competitivo.
Los precios han reflejado la evolución del mercado. Mientras que en 2004 un churro individual costaba 2.50 pesos y un combo de chocolate especial con cuatro churros rondaba los 36 pesos, en 2022 los precios se habían ajustado significativamente. Actualmente, una orden de cuatro churros se sitúa alrededor de los 65 pesos en plataformas de entrega, y un paquete de chocolate con doce churros puede alcanzar los 190 pesos, reflejando la inflación y el valor percibido de la marca.
EL FENÓMENO HARRY STYLES: UN IMPULSO MEDIÁTICO INESPERADO
Recientemente, la icónica sucursal de El Moro en la Condesa se convirtió en un punto de encuentro inesperado para los seguidores del fenómeno musical global, Harry Styles. Como parte de su despedida de la Ciudad de México tras sus conciertos, el cantante británico tomó la iniciativa de cubrir los consumos de los clientes que acudieron a la churrería durante el fin de semana del 9 y 10 de agosto.
Este gesto altruista, que se materializó en tickets personalizados con el nombre del artista y su gira "Together, Together", generó un revuelo inmediato en redes sociales. Las filas se multiplicaron y las fotografías de los tickets se viralizaron, catapultando el nombre de El Moro a la atención de millones de personas a nivel mundial y demostrando, una vez más, el poder de la marca y su conexión con la cultura popular.
Este evento, más allá de ser un simple acto de generosidad, representa un impulso mediático invaluable para El Moro, reforzando su imagen como un lugar emblemático y deseado, capaz de atraer la atención de las mayores estrellas del entretenimiento global y, al mismo tiempo, manteniendo su arraigo en la tradición y el servicio a la comunidad.