El Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, ha reiterado el compromiso de México para cooperar con sus socios internacionales en la lucha contra el crimen transfronterizo. Sin embargo, el funcionario enfatizó la necesidad de que esta colaboración se base en principios de responsabilidad compartida, reciprocidad, confianza mutua y un respeto irrestricto a la soberanía de cada nación.
Estas declaraciones se produjeron durante su participación en la Conferencia Internacional para el Control de Drogas, organizada por la Administración para el Control de Drogas (DEA) en Buenos Aires, Argentina. García Harfuch aprovechó la plataforma para destacar los logros de la Estrategia Nacional de Seguridad implementada bajo el gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum.
En un mensaje difundido en redes sociales, el titular de seguridad compartió detalles sobre cómo la estrategia mexicana ha fortalecido las capacidades de inteligencia e investigación del Estado. Estas acciones, según Harfuch, han sido cruciales para enfrentar a las organizaciones criminales que operan a través de las fronteras, demostrando la determinación del gobierno para combatir la delincuencia organizada.
La cooperación internacional, subrayó García Harfuch, ha sido fundamental para la localización y detención de objetivos de alta prioridad buscados por autoridades de diversos países. Además, esta colaboración ha permitido la extradición de criminales de alto impacto a Estados Unidos, el desmantelamiento de laboratorios clandestinos de drogas sintéticas y el debilitamiento de las redes financieras y operativas de los cárteles transnacionales.
El funcionario agradeció explícitamente a la DEA y a su administrador, Terrance Cole, por la colaboración y el intercambio de información, así como por la invitación al foro. Este reconocimiento subraya la importancia de las alianzas estratégicas en la lucha contra flagelos que trascienden fronteras.
Bajo el liderazgo de la Presidenta Sheinbaum, México continuará fortaleciendo sus instituciones y actuando con firmeza, inteligencia y coordinación. El objetivo es claro: enfrentar a quienes generan violencia y perjudican a las sociedades, tanto a nivel nacional como internacional. García Harfuch se mostró confiado en que, actuando de manera coordinada y con determinación, ningún grupo criminal podrá superar la fortaleza de los Estados.
La postura de México, enfatizada por García Harfuch, busca un equilibrio entre la cooperación necesaria para abordar problemas globales como el narcotráfico y la defensa de su soberanía. La exigencia de reciprocidad y respeto mutuo es un mensaje claro a los socios internacionales sobre las condiciones bajo las cuales el país está dispuesto a colaborar.
Este enfoque busca asegurar que los esfuerzos conjuntos sean equitativos y beneficien a todas las partes involucradas, evitando que la cooperación se traduzca en una imposición de políticas o en una intervención indebida en los asuntos internos de México.
La participación de México en foros internacionales como este es vital para mantener una agenda proactiva en materia de seguridad. Permite no solo compartir experiencias y resultados, sino también influir en la dirección de las políticas globales contra el crimen organizado, promoviendo un modelo de cooperación que respete la autonomía de las naciones.
En el contexto de la lucha contra el crimen transfronterizo, la declaración de García Harfuch pone de manifiesto la complejidad del desafío. Requiere no solo acciones policiales y de inteligencia, sino también un marco de entendimiento diplomático que garantice la efectividad y la legitimidad de los esfuerzos conjuntos.
La insistencia en la responsabilidad compartida es un llamado a que los países de origen y destino de las drogas, así como los países de tránsito, asuman su parte en la solución. Esto implica abordar tanto la oferta como la demanda, así como las causas subyacentes que alimentan el crimen organizado.
La estrategia de seguridad nacional de México, según lo expuesto por el Secretario, se centra en fortalecer las capacidades internas y, al mismo tiempo, buscar alianzas sólidas y respetuosas en el ámbito internacional. Este doble enfoque es esencial para enfrentar un fenómeno tan complejo y dinámico como el crimen transfronterizo.
La conferencia en Buenos Aires sirvió como un escenario importante para reafirmar la posición de México y para fortalecer los lazos de cooperación con países de América Latina y otras regiones, en la búsqueda de un frente común contra las organizaciones criminales que amenazan la estabilidad y el bienestar de las sociedades.
Finalmente, la intervención de García Harfuch subraya la visión del gobierno mexicano de que la seguridad es un asunto de Estado que requiere una respuesta integral, coordinada y respetuosa de los principios fundamentales del derecho internacional y la soberanía nacional.