El titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, ha salido al paso de especulaciones y ha descartado categóricamente la posibilidad de que Estados Unidos lleve a cabo ataques contra embarcaciones en aguas mexicanas, un escenario que recordó se ha presentado en otras latitudes como Venezuela.
En una conferencia de prensa celebrada tras su comparecencia ante la Junta de Coordinación Política del Senado, García Harfuch fue enfático al señalar que "no ha habido, ni se ha puesto ni siquiera sobre la mesa, el hecho de que Estados Unidos haga un ataque en mares mexicanos. No. Es más bien el intercambio de información".
Estas declaraciones surgen en un contexto de estrecha colaboración entre México y Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico, ejemplificada recientemente por el aseguramiento de más de 1.2 toneladas de cocaína frente a las costas de Oaxaca. El secretario destacó que esta operación fue un esfuerzo conjunto entre la Secretaría de Marina (Semar) y la Guardia Costera estadounidense, subrayando la importancia de la cooperación bilateral.
Cooperación Antinarcóticos y Extradiciones
El decomiso en Oaxaca, que incluyó 46 bultos con un peso superior a los 1,268 kilogramos de presunta cocaína, fue realizado por unidades de superficie y aéreas de la Armada de México en aguas del Pacífico, a 366 millas náuticas al sur de Huatulco. La operación resultó en la detención de seis personas, cinco de ellas de nacionalidad extranjera, aunque no se proporcionaron detalles adicionales sobre su identidad.
Los estupefacientes asegurados fueron trasladados a Puerto Chiapas, Chiapas, para ser puestos a disposición de la Fiscalía General de la República (FGR), en coordinación con la SSPC. La dependencia federal determinará el peso ministerial exacto de la sustancia, que se suma a las más de 90 toneladas incautadas en el mar durante la actual administración de la presidenta Claudia Sheinbaum.
García Harfuch también aprovechó para referirse al tema de las extradiciones, confirmando que México mantiene un flujo constante de entrega de personas a Estados Unidos, y viceversa. "No pasa ni un mes sin que se hagan extradiciones", afirmó, detallando que existen procesos pendientes en ambos sentidos, aunque reconoció que algunos de estos trámites legales pueden ser prolongados.
La colaboración en materia de seguridad entre ambas naciones abarca también el intercambio de inteligencia y la coordinación operativa para desmantelar redes criminales transnacionales. La efectividad de esta cooperación se refleja, según el secretario, en la disminución de delitos de alto impacto.
Contexto de Seguridad en México
Históricamente, la relación entre México y Estados Unidos en materia de seguridad ha estado marcada por la complejidad y la interdependencia. La lucha contra el crimen organizado, particularmente los cárteles de la droga, ha sido un eje central de esta relación bilateral, generando tanto acuerdos de cooperación como tensiones ocasionales.
La mención de un posible bombardeo estadounidense en aguas mexicanas evoca escenarios de intervenciones unilaterales que México, como nación soberana, ha rechazado consistentemente. La postura del gobierno mexicano, reiterada por García Harfuch, se centra en el respeto a la soberanía y en la priorización de la colaboración basada en el intercambio de información y operaciones conjuntas.
En el ámbito interno, el secretario de Seguridad destacó los avances en la reducción de homicidios, delitos de alto impacto y robo de vehículos con violencia, atribuyendo estos resultados a la coordinación efectiva entre las autoridades federales y estatales. Este enfoque coordinado es fundamental para abordar la multifacética problemática de la seguridad en el país.
La administración de Claudia Sheinbaum ha puesto un énfasis particular en fortalecer las capacidades de las fuerzas de seguridad y en mejorar la inteligencia para combatir al crimen organizado. La colaboración con agencias estadounidenses, como la Guardia Costera, es vista como un componente esencial de esta estrategia, permitiendo compartir recursos y experiencia en operaciones complejas como la realizada en Oaxaca.
La política exterior mexicana en materia de seguridad ha sido tradicionalmente cautelosa respecto a cualquier forma de intervención extranjera directa. La declaración de García Harfuch reafirma esta postura, buscando mantener un equilibrio entre la cooperación necesaria para enfrentar amenazas comunes y la defensa irrestricta de la soberanía nacional.
Analistas señalan que, si bien la cooperación en la lucha contra el narcotráfico es vital, es crucial que se mantenga dentro de marcos legales y de respeto mutuo. La posibilidad de escenarios de confrontación directa, como los que se han visto en otros países, es un tema sensible que requiere una comunicación clara y constante entre los gobiernos.
La SSPC, bajo la dirección de García Harfuch, ha sido un actor clave en la implementación de la estrategia de seguridad del gobierno federal, buscando no solo la disuasión y el combate al delito, sino también la prevención y la reconstrucción del tejido social. La coordinación con las entidades federativas es un pilar fundamental de esta estrategia, asegurando una respuesta integral a los desafíos de seguridad.
En resumen, la postura del gobierno mexicano, a través de su secretario de Seguridad, es clara: la cooperación sí, pero la intervención unilateral o acciones militares directas por parte de Estados Unidos en mares mexicanos, no son una opción ni están sobre la mesa.