El titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch, compareció ante la Junta de Coordinación Política (Jucopo) de la Cámara de Diputados para presentar un informe sobre los avances de la Estrategia Nacional de Seguridad. Durante su exposición, Harfuch destacó un dato que, a primera vista, podría parecer alentador: el 50% de las personas reportadas como desaparecidas son localizadas dentro de las primeras 24 horas.
Sin embargo, esta cifra, presentada con aparente optimismo por el funcionario, abre más interrogantes que respuestas en un contexto de creciente preocupación por la inseguridad y la desaparición de personas en el país. La falta de detalles sobre la metodología de esta localización y la naturaleza de los hallazgos genera un manto de opacidad que no contribuye a disipar las dudas sobre la efectividad real de las políticas implementadas.
La Cifra Oficial y sus Implicaciones
La presentación de Harfuch se centró en este porcentaje como un indicador de éxito, sugiriendo que los mecanismos de búsqueda y alerta temprana están funcionando de manera eficiente. La Estrategia Nacional de Seguridad, impulsada desde el inicio de la administración, busca coordinar esfuerzos entre distintas dependencias y niveles de gobierno para enfrentar el complejo fenómeno de la inseguridad. La localización de personas es, sin duda, un componente crucial de esta estrategia, pues atiende directamente a la angustia de miles de familias que buscan a sus seres queridos.
No obstante, el discurso oficialista tiende a simplificar realidades complejas. Presentar el 50% de localización en 24 horas como un logro rotundo sin ofrecer un desglose detallado sobre qué significa "localizar" –si se trata de personas encontradas sin vida, víctimas de secuestro, o simplemente localizadas geográficamente–, deja un vacío informativo considerable. En un país donde la violencia y la desaparición forzada han alcanzado niveles alarmantes, cada dato debe ser escrutado con rigor y transparencia.
Contexto de Inseguridad y Desapariciones
Históricamente, México ha enfrentado un desafío monumental en materia de seguridad. Las cifras de personas desaparecidas y no localizadas se cuentan por decenas de miles, un legado doloroso de administraciones pasadas y, lamentablemente, una problemática que no ha sido erradicada. La Estrategia Nacional de Seguridad, en sus diversas iteraciones, ha prometido resultados tangibles, pero la percepción ciudadana y los reportes independientes a menudo pintan un panorama distinto, marcado por la impunidad y la persistencia de la violencia.
La "Alerta de Búsqueda", mencionada implícitamente en el informe de Harfuch, es una herramienta vital. Sin embargo, su efectividad depende de una implementación ágil, una difusión amplia y una coordinación interinstitucional impecable. Que el 50% de los casos se resuelvan en las primeras 24 horas podría indicar que, en efecto, estos protocolos están operando. Pero, ¿qué sucede con el otro 50%? ¿Y cuáles son las condiciones en las que se encuentran las personas localizadas?
Preguntas sin Respuesta y la Opacidad Gubernamental
La comparecencia ante la Jucopo, un foro legislativo clave, debería ser un espacio para la rendición de cuentas transparente. Sin embargo, la presentación de cifras aisladas, sin el contexto analítico necesario, puede ser interpretada como un intento de maquillar la realidad. La falta de información sobre las causas de las desapariciones, los perfiles de las víctimas, los modus operandi de los perpetradores y las tasas de éxito en la resolución de casos, impide una evaluación objetiva del desempeño de la SSPC.
Analistas en seguridad suelen señalar que la opacidad en las cifras de desaparición y localización es un terreno fértil para la desconfianza ciudadana. Cuando el gobierno presenta datos que no pueden ser verificados de forma independiente o que carecen de la profundidad necesaria, se alimenta la percepción de que se ocultan verdades incómodas o que las cifras se manipulan para proyectar una imagen de control que no se corresponde con la realidad vivida por la población.
El Camino por Delante: Transparencia y Resultados Reales
La labor de la SSPC y de todas las instituciones encargadas de la seguridad es titánica. Enfrentar al crimen organizado, desmantelar redes de delincuencia y, sobre todo, garantizar la vida y la integridad de los ciudadanos, son tareas que exigen un compromiso inquebrantable con la verdad y la justicia. La cifra del 50% de localización en 24 horas, si bien puede ser un dato técnico válido, debe ser complementada con información que permita a la sociedad comprender la magnitud del problema y la efectividad de las soluciones.
Es imperativo que las autoridades, incluido el titular de la SSPC, ofrezcan informes más detallados y transparentes. Esto incluye la publicación de estadísticas desglosadas, la explicación clara de las metodologías de búsqueda y localización, y un análisis honesto de los desafíos persistentes. Solo así se podrá construir la confianza necesaria para que la ciudadanía colabore y apoye las estrategias de seguridad, y para que los avances, si los hay, sean reconocidos como tales, sin la sombra de la duda y la opacidad.
La seguridad pública es un derecho fundamental, y su garantía debe ser la prioridad absoluta. Las cifras, por sí solas, no salvan vidas ni restauran la paz. Son las acciones concretas, la transparencia en la gestión y los resultados medibles y verificables los que verdaderamente marcan la diferencia en la lucha contra la inseguridad y la desaparición de personas en México.