El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) ha anunciado formalmente la disolución de su gobierno en la Franja de Gaza, marcando el fin de casi dos décadas de administración del enclave. Esta decisión, comunicada el pasado lunes 6 de julio, cede el control a un comité de tecnócratas palestinos independientes, cuya misión será la administración y la gestión de los servicios públicos en Gaza, conforme a los términos de un acuerdo de alto el fuego mediado por Estados Unidos.
Este pacto, alcanzado en octubre de 2025 tras un prolongado conflicto, puso fin a una guerra iniciada por un ataque sin precedentes de Hamás contra Israel en octubre de 2023. Dicho ataque resultó en la muerte de 1.200 personas en Israel y el secuestro de 251.
El acuerdo estipuló la transferencia del gobierno de la Franja de Hamás al Comité Nacional para la Administración de Gaza (NCAG), una entidad dependiente de la Junta de Paz de Donald Trump. Este comité, compuesto por figuras palestinas sin afiliación política partidista, asumirá la responsabilidad de la gobernanza durante un periodo de transición.
Sin embargo, la disolución de la administración de Hamás ha generado escepticismo, particularmente en Israel y dentro de la propia Junta de Paz. Las autoridades israelíes han interpretado la medida como un gesto simbólico, carente de una relevancia práctica inmediata en el complejo escenario geopolítico de la región.
El Ascenso de Hamás al Poder
El Movimiento de Resistencia Islámica, fundado por el jeque Ahmed Yassin en diciembre de 1987, surgió en el contexto de la Primera Intifada, el levantamiento popular palestino contra la ocupación israelí. Inicialmente concebido como una organización de carácter religioso y asistencial, Hamás evolucionó para incorporar una rama política y una militar, las Brigadas Al Qasam, consolidándose como un actor clave en el conflicto palestino-israelí.
Un punto de inflexión significativo ocurrió en 2006. Tras un periodo de tregua con Israel y la suspensión temporal de sus operaciones armadas, Hamás incursionó en la arena política. Su participación en las elecciones legislativas en Gaza resultó en una victoria contundente, obteniendo 74 de los 132 escaños en disputa y desplazando a Fatah, que había dominado previamente el panorama político palestino.
Esta victoria electoral alteró drásticamente el equilibrio de poder interno y provocó un aumento de las tensiones con la Autoridad Nacional Palestina (ANP) y su líder, Mahmud Abás. Tras meses de negociaciones fallidas y un intento de gobierno de unidad, la situación escaló a un enfrentamiento armado.
En junio de 2007, Hamás tomó el control de la Franja de Gaza por la fuerza, expulsando a las facciones leales a Fatah. Desde entonces, Gaza ha permanecido bajo el control de Hamás, mientras que Cisjordania ha seguido bajo la administración de la ANP, liderada por Fatah, estableciendo una división territorial y política que ha perdurado hasta la fecha.
Diecinueve Años de Gobierno y Confrontación
Durante sus 19 años al frente de la Franja de Gaza, Hamás ha mantenido una política de confrontación constante con Israel. Tras la toma de poder por parte del movimiento islamista, Israel impuso un bloqueo sobre el enclave, restringiendo severamente la entrada y salida de personas y mercancías. Este bloqueo, con fluctuaciones en su intensidad, ha persistido a lo largo de los años, a pesar de los llamados de organismos internacionales y humanitarios para su levantamiento o flexibilización, debido a las severas repercusiones en la población civil.
La economía de Gaza, altamente dependiente de la ayuda exterior y sujeta a las tensiones regionales con gobiernos árabes, ha encontrado en Irán su principal fuente de apoyo externo. A pesar de los intentos de reconciliación, como el acuerdo de abril de 2014 y un pacto posterior en 2022 entre Hamás y Fatah, que contemplaban la formación de un gobierno de unidad y la celebración de elecciones, estos esfuerzos no lograron materializarse, y el control de Hamás sobre Gaza se mantuvo inalterado.
El periodo de gobierno de Hamás ha estado marcado por recurrentes enfrentamientos militares con Israel. Varios de estos conflictos escalaron a operaciones militares de gran envergadura. Entre las más devastadoras se encuentran la Operación Plomo Fundido (diciembre de 2008), que resultó en más de 1.100 palestinos y 13 israelíes fallecidos; la Operación Margen Protector (verano de 2014), con un saldo de 2.200 palestinos y 73 israelíes muertos; y la Operación Guardián de los Muros (junio de 2021), que dejó 250 palestinos y 13 israelíes muertos. Estos eventos subrayan la persistente tensión y el ciclo de violencia que ha caracterizado la relación entre Hamás e Israel durante casi dos décadas.