Erling Haaland, la figura emergente y una de las estrellas del Mundial 2026, ha revelado detalles de su peculiar dieta, destacando un ingrediente que añade a su café matutino y que ha generado preocupación entre expertos en salud: la leche cruda.
El atacante noruego considera este lácteo como un "superalimento", convencido de que conserva mejor sus propiedades nutricionales al evitar el proceso de pasteurización. Sin embargo, esta creencia choca frontalmente con las advertencias de las autoridades sanitarias, quienes señalan que el consumo de leche no pasteurizada representa un riesgo significativo para la salud debido a la posible presencia de bacterias patógenas.
El Peligro Latente de la Leche Cruda
La leche cruda, aquella que se obtiene directamente del animal y se envasa sin someterse a ningún tratamiento térmico, puede ser un vehículo para una variedad de microorganismos perjudiciales. A diferencia de la leche pasteurizada, que pasa por un proceso de calentamiento diseñado para eliminar la mayoría de las bacterias dañinas, la leche cruda conserva su composición original, incluyendo potenciales patógenos.
La Agencia de Normas Alimentarias del Reino Unido (FSA, por sus siglas en inglés) ha emitido advertencias claras sobre los peligros asociados a su consumo. Según la entidad, esta leche puede albergar bacterias capaces de provocar intoxicaciones alimentarias graves, incluso en personas sanas.
Grupos de Riesgo y Advertencias Sanitarias
Si bien los productores de leche cruda deben cumplir con estrictos controles sanitarios y normativas de higiene, la FSA enfatiza que ciertos grupos de población son particularmente vulnerables a las complicaciones derivadas de la ingesta de leche no pasteurizada. Estos grupos incluyen a los adultos mayores de 65 años, mujeres embarazadas, niños pequeños y personas con sistemas inmunológicos comprometidos.
La especialista Natasha Smith, subdirectora de políticas de la FSA, ha recalcado la importancia de que los consumidores estén informados sobre los riesgos. Aunque los productores deben trabajar con animales libres de enfermedades y someterse a inspecciones, el riesgo inherente de contaminación bacteriana no puede ser completamente eliminado sin la pasteurización.
Enfermedades Transmitidas por Leche Cruda
Las bacterias que pueden encontrarse en la leche cruda son diversas y peligrosas. Entre las más comunes se incluyen Salmonella, Escherichia coli (E. coli), Campylobacter, Listeria, Brucella, Yersinia, estafilococo dorado y Coxiella. La infección por estos patógenos puede manifestarse con una serie de síntomas gastrointestinales.
Los síntomas más frecuentes de una intoxicación alimentaria por leche cruda incluyen vómito, diarrea (que en ocasiones puede ser sanguinolenta), dolor abdominal intenso, fiebre y dolores de cabeza y musculares. Sin embargo, en los casos más severos, las consecuencias pueden ser mucho más graves.
Las complicaciones potenciales de estas infecciones pueden abarcar desde neumonía e infecciones del torrente sanguíneo hasta insuficiencia renal, meningitis y daños hepáticos o cardíacos. Estas condiciones requieren atención médica inmediata y pueden poner en riesgo la vida del paciente, especialmente en los grupos de mayor vulnerabilidad.
Perspectiva de los Especialistas y Recomendaciones
Expertos en nutrición deportiva han comentado sobre el hábito de Haaland. Dan Richardson, exnutricionista de la academia del Manchester City, sugirió que es probable que el futbolista tenga acceso a leche cruda de alta calidad, proveniente de productores con rigurosos controles sanitarios. Esto podría mitigar, aunque no eliminar, los riesgos.
Sin embargo, Richardson advierte que el verdadero peligro reside en que personas sin el mismo acceso o conocimiento intenten replicar este hábito. La adquisición de productos de leche cruda de fuentes no verificadas o de menor calidad aumenta exponencialmente el riesgo de contraer enfermedades transmitidas por alimentos.
Ante esta situación, la recomendación general de los especialistas es clara: optar por la leche pasteurizada. Este proceso, si bien altera mínimamente la composición nutricional, es fundamental para garantizar la seguridad del consumidor al eliminar la gran mayoría de los microorganismos peligrosos.
En caso de que se decida consumir leche cruda, se deben seguir estrictas pautas de seguridad. Esto incluye asegurarse de que provenga de establecimientos autorizados y debidamente regulados, mantenerla siempre refrigerada y consumirla en un plazo muy corto, idealmente no más de tres días después de su adquisición, para minimizar el crecimiento bacteriano.