La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) ha abierto un nuevo frente de batalla, esta vez centrado en las etiquetas de los quesos. Productores de leche de Estados Unidos han elevado la presión sobre México para resolver disputas relacionadas con el uso de nombres de quesos como feta, asiago, gruyere o gorgonzola, argumentando que se han convertido en nombres comunes y no deben ser restringidos por indicaciones geográficas.
Representantes de la National Milk Producers Federation (NMPF), como Jaime Castaneda y Shawna Morris, han participado activamente en las conversaciones bilaterales, incluyendo la tercera ronda celebrada en Ciudad de México. La organización ha confirmado su intención de continuar involucrada en las negociaciones de septiembre, con el objetivo de abordar "asuntos críticos para la renovación" del acuerdo. Sus demandas van desde preservar el acceso al mercado mexicano hasta asegurar el cumplimiento de los compromisos del T-MEC sobre nombres de alimentos y resolver restricciones impuestas por Canadá en el sector lácteo.
Un Mercado Clave para la Industria Estadounidense
La industria láctea de Estados Unidos considera a México un mercado "invaluable e irremplazable". El país latinoamericano absorbe más de una cuarta parte de todas las exportaciones lácteas estadounidenses, alcanzando compras por 2,500 millones de dólares en el último año. En el segmento de quesos, la dependencia es aún mayor: México importó 232,000 toneladas métricas en 2025, un aumento del 5% respecto al año anterior, y el 87% de estas compras, equivalentes a unas 202,000 toneladas, provinieron de Estados Unidos.
Otras naciones como Países Bajos, Chile y Nueva Zelanda también participan en el mercado mexicano de quesos, pero su presencia es significativamente menor en comparación con la de Estados Unidos. Las proyecciones del Departamento de Agricultura estadounidense (USDA) para 2026 apuntan a un nuevo récord en las importaciones mexicanas, con 240,000 toneladas, manteniendo a Estados Unidos como el principal proveedor.
La Brecha entre Producción y Consumo
La producción nacional de queso en México no logra cubrir la demanda interna. En 2025, el país consumió 711,000 toneladas de queso, mientras que su producción se situó en 485,000 toneladas. Las importaciones provenientes de Estados Unidos representaron aproximadamente el 28% del volumen total consumido en México. Se espera que esta brecha continúe abierta, con proyecciones del USDA para 2026 que estiman una producción mexicana de 495,000 toneladas frente a un consumo de 726,000 y compras externas de 240,000 toneladas. Entre 2024 y 2026, se prevé un crecimiento de las importaciones superior al 8%, mientras que la producción nacional avanzaría alrededor del 4.4%.
La Disputa por las Denominaciones
Detrás de estas cifras macroeconómicas se esconde una disputa detallada sobre la denominación de los quesos. Estados Unidos sostiene que términos como "feta", "asiago" o "gruyere" se han generalizado con el tiempo y deberían ser accesibles para productores de cualquier país. Por el contrario, la Unión Europea defiende que muchas de estas denominaciones están ligadas a regiones específicas y merecen protección bajo el esquema de indicaciones geográficas.
La NMPF y el U.S. Dairy Export Council (USDEC) argumentan que la limitación en el uso de estas denominaciones podría mermar los derechos de acceso al mercado mexicano que se construyeron desde el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN). Señalan que México aún no aplica completamente ciertas disposiciones del capítulo de propiedad intelectual del T-MEC y cuestionan la falta de un reglamento para la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial, así como decisiones del Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) que, a su juicio, favorecen el modelo europeo.
La Influencia Europea y las Regulaciones
La urgencia de este tema se intensificó tras la modernización del acuerdo comercial entre México y la Unión Europea, que amplió la protección a más de 340 indicaciones geográficas europeas. Esta decisión generó preocupación entre los productores estadounidenses, quienes solicitan que estas denominaciones no obtengan protección automática, sino que pasen por los procedimientos de registro, oposición y cancelación establecidos en el T-MEC. Un ejemplo citado es el rechazo del IMPI a una marca que incluía el término "feta", a pesar de que, según las organizaciones, aún no cuenta con protección formal en México.
Adicionalmente, los productores estadounidenses han manifestado inquietud por cambios regulatorios propuestos en 2025, como la reducción del plazo para oponerse al reconocimiento de una indicación geográfica de 60 a 30 días, lo cual consideran insuficiente para que las empresas extranjeras puedan preparar y presentar sus argumentos.
El Conflicto con Canadá
La presión de Estados Unidos no se limita a México; también existen reclamos significativos hacia Canadá. En este caso, las acusaciones se centran en la administración de cupos por parte de Ottawa, lo que, según la NMPF y el USDEC, ha limitado el acceso al mercado canadiense que Estados Unidos obtuvo bajo el T-MEC. En algunas categorías, la utilización de estos cupos por parte de empresas estadounidenses ha disminuido drásticamente, llegando a caer hasta un 3% en el caso de la leche descremada, lo que evidencia un conflicto más agudo y con implicaciones directas en el comercio bilateral de productos lácteos entre ambos vecinos norteamericanos.