La euforia desatada por los goles de la Selección Mexicana durante el Mundial no solo se vivió en las gradas, sino que también se tradujo en un impulso significativo para las ventas dentro del Estadio Ciudad de México, conocido también como el Coloso de Santa Úrsula. Datos revelados por Fiserv, plataforma líder en procesamiento de pagos, indican que cada vez que el Tri anotaba, las ventas de productos como cerveza, refrescos y alimentos experimentaron un repunte considerable, oscilando entre el 10% y el 15%.

Impulso Económico en Cada Anotación

El impacto económico de los goles fue medible y directo. Durante los partidos del Mundial celebrados en el Estadio Azteca, la plataforma Fiserv, junto a su socio Clover, implementó un centro de monitoreo en tiempo real. Este sistema permitía supervisar de cerca el consumo de diversos productos, desde refrescos y tacos hasta donas y palomitas, así como la aprobación de transacciones. Octavio Gómez, gerente de producto y adquiriencia del Norte de Fiserv, detalló en una entrevista que este monitoreo constante facilitaba la identificación de zonas con alta demanda y la gestión de inventarios, permitiendo enviar personal adicional para reforzar las ventas donde fuera necesario.

Los tres productos más demandados en el estadio fueron, consistentemente, la cerveza, el refresco de cola y la comida. En promedio, cada partido registró hasta 146,000 pagos con tarjeta. Considerando los cinco encuentros disputados en el Estadio Ciudad de México, el total de pagos con tarjeta superó los 730,000. Gómez destacó la correlación directa entre las anotaciones de México y el incremento en las ventas, contrastando con una pausa en la actividad comercial durante el canto del Himno Nacional.

Del total de pagos realizados, se estima que cerca del 50% correspondieron a la compra de cerveza, un 20% a refrescos y el 30% restante a alimentos. Los precios reflejaban el entorno del evento: la cerveza se comercializaba entre 280 y 310 pesos, mientras que la comida variaba desde 150 pesos por una marquesita, 200 pesos por papas fritas, hasta 380 pesos por un hot dog.

Récord de Pagos y Adopción Tecnológica

El Mundial también marcó un hito en cuanto a la adopción de pagos electrónicos. Durante los cinco partidos celebrados en el Estadio Azteca, el 80% de las ventas se realizaron mediante pagos contactless. Este porcentaje contrasta marcadamente con el promedio nacional, donde solo el 30% de las transacciones se efectúan de esta manera. Los pagos contactless, que permiten al consumidor acercar su tarjeta a la terminal sin necesidad de ingresar un PIN, demostraron ser una solución ágil y eficiente, especialmente dada la alta afluencia de asistentes.

Fiserv posicionó al Estadio Ciudad de México entre los tres estadios a nivel global con mayor volumen de ventas, registrando picos de hasta 25 transacciones por segundo. Gómez atribuyó la alta tasa de adopción de pagos sin contacto a la necesidad de agilizar la atención a los clientes en un entorno de gran concurrencia.

Predominio de la Banca Tradicional sobre Fintechs

Un aspecto interesante que emergió durante el Mundial fue la brecha entre los usuarios de la banca tradicional y las fintech. Los grandes bancos y emisores de tarjetas se consolidaron como los líderes en volumen de pagos dentro del estadio. Las tarjetas más utilizadas pertenecían a instituciones como BBVA, Banamex, Banorte, American Express, Santander y Scotiabank. La fintech Nu, de origen brasileño, se ubicó en séptimo lugar.

El directivo de Fiserv sugirió que la menor presencia de neobancos frente a la banca tradicional podría deberse al perfil demográfico de los asistentes al evento. Se estima que la mayoría pertenecía a un segmento de ingresos medio-alto y a rangos de edad que tienden a preferir y utilizar con mayor frecuencia los servicios bancarios tradicionales.

En cuanto a la procedencia de las tarjetas, los plásticos de origen mexicano representaron entre el 80% y 85% de la participación total. El resto correspondió a tarjetas emitidas en el extranjero. Entre los bancos extranjeros con mayor presencia se encontraron JP Morgan, Bank of America, Chase, Capital One y Wells Fargo.

Contexto y Análisis del Evento

Históricamente, los eventos deportivos masivos como el Mundial han demostrado ser catalizadores del consumo. La emoción colectiva y el ambiente festivo inherentes a estos torneos incentivan el gasto en bienes y servicios, desde alimentos y bebidas hasta mercancía oficial. La infraestructura tecnológica implementada en el Estadio Azteca, facilitada por Fiserv y Clover, jugó un papel crucial en la gestión de este aumento de la demanda, permitiendo transacciones fluidas y rápidas.

La preferencia por los pagos contactless no es exclusiva de México; es una tendencia global acelerada por la pandemia y la búsqueda de conveniencia. Sin embargo, la alta penetración observada en el estadio durante el Mundial sugiere que los consumidores mexicanos están cada vez más abiertos a adoptar estas tecnologías, especialmente en entornos de alta concurrencia donde la rapidez es un factor clave.

La dinámica entre la banca tradicional y las fintech en el contexto del Mundial también ofrece una ventana a las preferencias de consumo de diferentes segmentos de la población. Mientras que las fintechs continúan innovando y ganando terreno, los datos del estadio sugieren que, al menos en eventos de esta magnitud y dirigidos a un público específico, la confianza y familiaridad con las instituciones bancarias establecidas aún prevalecen.

Las implicaciones de estos hallazgos van más allá del evento deportivo. Para los organizadores de futuros eventos, la comprensión de los patrones de consumo y las preferencias de pago es fundamental para optimizar la experiencia del asistente y maximizar los ingresos. La capacidad de procesar un gran volumen de transacciones de manera eficiente y segura es un componente crítico del éxito operativo.

En retrospectiva, el Mundial en el Estadio Ciudad de México no solo fue una celebración deportiva, sino también un escaparate de tendencias económicas y tecnológicas, demostrando cómo la pasión por el fútbol puede traducirse en un impulso tangible para la economía local y la adopción de nuevas formas de pago.