Desde las alturas de una de las torres corporativas más exclusivas de la Ciudad de México, con una vista privilegiada al Bosque de Chapultepec, BlackRock Inc. ha puesto sus ojos en el futuro del desarrollo mexicano. La administración de la Presidenta Claudia Sheinbaum ha desatado una feroz competencia entre algunas de las gestoras de activos más importantes del mundo, todas ávidas por capitalizar los ambiciosos planes de infraestructura del país.

BlackRock, a través de su división Global Infrastructure Partners (GIP), busca consolidar su posición frente a rivales de la talla de Apollo Global Management Inc., que ya ha manifestado su intención de invertir hasta 20 mil millones de dólares en diversos proyectos mexicanos, incluyendo obras de infraestructura de gran envergadura.

En este escenario, Larry Fink, el influyente director ejecutivo de BlackRock, ha intensificado sus esfuerzos por estrechar lazos con el gobierno mexicano. Su encuentro con la Presidenta Sheinbaum en Palacio Nacional, acompañado por el responsable de GIP, tuvo como objetivo principal analizar el ambicioso plan de infraestructura, que proyecta inversiones por un colosal monto de 5.6 billones de pesos hasta el año 2030. Esta reunión marcó la segunda ocasión en que Fink se reúne con la mandataria desde que asumió la presidencia a finales de 2024, evidenciando la importancia estratégica que la firma otorga a México.

Sergio Méndez, director de BlackRock en México, también ha estado activamente involucrado, sosteniendo reuniones con altos funcionarios del gobierno federal y representantes de otras gestoras de activos. El propósito de estos encuentros ha sido el análisis detallado del diseño de vehículos de inversión específicos para infraestructura, según fuentes cercanas a las conversaciones que, por confidencialidad, prefirieron mantenerse en el anonimato.

La lista de gigantes financieros interesados en el mercado mexicano se extiende. Firmas como KKR & Co., Blackstone Inc., Macquarie Asset Management, Copenhagen Infrastructure Partners, Mexico Infrastructure Partners y Alom Infra también han mantenido diálogos con representantes del gobierno mexicano, demostrando un interés generalizado en las oportunidades que el país ofrece.

La estrategia de la Presidenta Sheinbaum se ha enfocado primordialmente en proyectos energéticos, con el objetivo de fortalecer la red eléctrica nacional. En los últimos meses, se ha observado un notable incremento en los compromisos de inversión por parte de desarrolladores europeos, estadounidenses y mexicanos en el sector energético, superando ya las cifras registradas durante todo el sexenio anterior.

Sin embargo, a pesar del entusiasmo y las promesas, los ejecutivos del sector y banqueros señalan que las autoridades aún no han logrado materializar los megaproyectos multimillonarios que las principales gestoras de activos anhelan. A pesar de este desafío, BlackRock ha logrado avanzar en la concreción de algunos proyectos de menor escala.

Un ejemplo de ello es la selección de Atlas Renewable Energy, una empresa propiedad de GIP, para ejecutar un contrato público clave en la construcción de la planta solar Concepción Mendizábal, un proyecto ubicado en el norte del país. Aunque los términos finales del acuerdo aún están en proceso de negociación, este avance subraya el interés de BlackRock en el mercado.

Previamente, el conglomerado Grupo México, un actor clave en los sectores minero y ferroviario, acordó fusionar sus operaciones de generación eléctrica con Saavi Energía, una filial de BlackRock. Esta alianza estratégica refuerza la presencia de la firma en el sector energético mexicano.

BlackRock también explora activamente nuevas adquisiciones dentro del sector eléctrico mexicano, un mercado que atraviesa un proceso de consolidación. No obstante, estos planes no están exentos de riesgos y desafíos significativos.

Obstáculos Regulatorios y Políticos

Las gestoras de activos alternativos continúan enfrentando las complejidades de la política energética nacionalista de México. La legislación vigente estipula que el gobierno debe mantener el control mayoritario de los activos energéticos, con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) poseyendo al menos el 54 por ciento de las centrales eléctricas del país. Este requisito ha sido un freno para la inversión y ha complicado las negociaciones comerciales, particularmente con Estados Unidos.

Otra fuente de inquietud para un sector de los inversionistas es la reciente reforma constitucional que introduce la elección popular de jueces, magistrados y ministros. Existe el temor de que jueces electos puedan verse influenciados por el partido gobernante, cuya coalición ostenta amplias mayorías en el Congreso, generando incertidumbre sobre la imparcialidad del sistema judicial.

Un portavoz de BlackRock declinó hacer comentarios sobre las negociaciones y estrategias en curso.

Un Momento Oportuno para Invertir

Pese a los obstáculos mencionados, algunos analistas consideran que el actual panorama para invertir en México presenta mejores condiciones que en años anteriores. Larry Fink, en mayo pasado, expresó optimismo sobre Latinoamérica, señalando que la región estaba superando un prolongado período de "tiempo perdido" marcado por la inestabilidad política.

BlackRock ha mantenido una presencia sólida en la región durante años, consolidando su negocio tradicional de gestión de activos. En 2018, adquirió el negocio de administración de activos de Citibanamex en México, y la figura de Marco Antonio Slim Domit, hijo del magnate Carlos Slim, formó parte de su consejo de administración por más de una década, demostrando la profundidad de sus vínculos.

El renovado impulso del gobierno mexicano para fomentar la inversión en infraestructura se alinea perfectamente con otra de las líneas de negocio clave de BlackRock, abriendo nuevas avenidas para su crecimiento y consolidación en el país.

La apertura del sector energético a la inversión privada en 2013 generó expectativas de una afluencia masiva de capital. Sin embargo, estas expectativas no se materializaron completamente, y el sector aún enfrenta desafíos para atraer la totalidad del capital deseado, a pesar de los esfuerzos actuales.