El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha reconocido los avances en el crecimiento económico de México, proyectando una mejora en el Producto Interno Bruto (PIB) que pasaría de 1.5 por ciento en 2026 a 1.8 por ciento en 2027, impulsado principalmente por el dinamismo de las exportaciones. Sin embargo, el organismo no ha dejado de lado su preocupación por la salud de las finanzas públicas, haciendo un llamado enérgico a las autoridades mexicanas para que aceleren y hagan más ambiciosa la consolidación fiscal.
La meta principal es colocar la deuda pública en una trayectoria descendente firme y recuperar el margen de maniobra necesario para la política fiscal. El FMI señala que, si bien la consolidación fiscal continuó en 2026, el ritmo se ha desacelerado tras la marcada reducción del déficit observada en 2025. La propuesta de presupuesto para 2027, según el análisis del Fondo, implica una consolidación más gradual de la esperada, e incluso advierte sobre una trayectoria ascendente para la deuda en los próximos años si no se toman medidas correctivas contundentes.
El Camino Hacia la Estabilidad Fiscal
Para revertir esta tendencia y asegurar una trayectoria descendente de la deuda, el FMI enfatiza la necesidad imperante de incrementar la recaudación fiscal. Esto debe ir de la mano con una priorización más eficiente del gasto público y, crucialmente, con la facilitación de una mayor participación del sector privado en la economía.
En su evaluación detallada de la economía mexicana bajo el Artículo IV, el personal técnico del FMI destacó que la credibilidad del programa fiscal del país se vería significativamente fortalecida si se identificaran tempranamente medidas equilibradas y creíbles. Estas medidas no solo deben proteger los objetivos fiscales de mediano plazo, sino también generar el espacio presupuestario necesario para inversiones clave en infraestructura y el fortalecimiento del sector salud.
En cuanto a la política de gasto, el organismo sugiere una focalización más precisa de los programas sociales, la eliminación progresiva de los subsidios a los combustibles, que representan una carga considerable para las finanzas públicas, y un esfuerzo sostenido para fortalecer de manera duradera las finanzas de Petróleos Mexicanos (Pemex), una empresa estatal clave para la economía.
Propuestas para Impulsar los Ingresos
Por el lado de los ingresos, el FMI va más allá de las medidas ya incluidas en el presupuesto para 2027. Propone una serie de reformas fiscales que podrían tener un impacto significativo. Entre ellas se encuentran el incremento de los impuestos subnacionales dirigidos a la propiedad y a los vehículos, así como la eliminación gradual de los incentivos fiscales actualmente vigentes en las zonas fronterizas. Adicionalmente, sugiere aumentar y ampliar el alcance del impuesto al carbono, una medida alineada con las tendencias globales de fiscalidad ambiental, y llevar a cabo una reforma integral del impuesto sobre la renta (ISR) para personas físicas, además de fomentar activamente la formalización de la economía.
El FMI también se pronunció sobre los planes para impulsar la inversión en infraestructura, calificándolos como positivos. No obstante, advirtió que dichos planes deben ser cuidadosamente evaluados para asegurar su compatibilidad con la capacidad de absorción del país, la sostenibilidad fiscal a mediano plazo y los límites presupuestarios establecidos. Se recomendó, además, limitar cualquier diferimiento adicional en el reconocimiento del gasto y la acumulación de pasivos contingentes que pudieran derivarse de proyectos de inversión mixtos.
Históricamente, el marco fiscal mexicano ha sido un pilar para mantener la disciplina financiera, pero el FMI señala que, a pesar de ello, no ha sido suficiente para evitar el aumento sostenido de la deuda pública a lo largo del tiempo, lo que subraya la urgencia de las reformas propuestas.
Perspectivas Económicas y Política Monetaria
Tras un 2025 que se anticipa débil, el FMI proyecta que la actividad económica en México ganará impulso. Para 2026, identifica como factores clave de apoyo unas políticas fiscales y monetarias que se tornarán menos restrictivas, así como una aceleración en las exportaciones dirigidas a Estados Unidos. El impacto limitado del shock económico mundial en los precios de la energía, la escasa dependencia de México de combustibles importados, la estabilidad de los precios regionales del gas natural y las medidas fiscales implementadas para proteger los precios internos de la gasolina son otros elementos que contribuyen a esta perspectiva positiva.
En el frente de la inflación, el FMI observa una disminución en los últimos meses, acercándose a la meta establecida. Este descenso se atribuye a la holgura económica, una postura de política monetaria restrictiva, la reducción de los precios agrícolas, el fortalecimiento del peso mexicano y la estabilidad de los precios de la gasolina. Sin embargo, el organismo advierte que las persistentes presiones en los precios subyacentes y las expectativas de inflación, que se mantienen en un nivel algo elevado, podrían posponer el retorno a la meta de 3 por ciento del Banco de México hasta principios de 2028.
Por esta razón, el FMI recomienda mantener una postura de política monetaria moderadamente restrictiva hasta que existan señales claras y sostenidas de que la inflación está convergiendo de manera firme hacia el objetivo. El Fondo también advirtió que podría ser necesario un mayor endurecimiento monetario si el proceso de desinflación se estanca, lo que requeriría una vigilancia constante por parte de las autoridades monetarias.
Pablo López, académico de la Universidad Autónoma de Chapingo, interpretó el reporte del FMI como una señal de la preocupación del organismo por los riesgos estructurales que podrían limitar el crecimiento económico de México a mediano y largo plazos. Señaló que el FMI considera que el país necesita reformas más profundas para asegurar un desarrollo económico sostenible y robusto en el futuro.