La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha lanzado una severa advertencia sobre la efectividad de los filtros sanitarios implementados en los aeropuertos del país. Según un análisis de la institución, estas medidas, diseñadas para detectar y prevenir la propagación de enfermedades infecciosas, resultan ser en gran medida inútiles debido a la naturaleza misma de los periodos de incubación de diversos patógenos.

El principal argumento de la UNAM radica en que un individuo infectado puede cruzar fronteras sin presentar síntoma alguno durante la fase de incubación. Esto significa que, a pesar de pasar por controles de temperatura o cuestionarios de salud, una persona asintomática pero portadora de un virus podría ingresar a un país y comenzar a diseminar la enfermedad sin ser detectada.

Esta situación es particularmente preocupante en contextos de eventos masivos, como competencias deportivas o festivales, donde la movilidad internacional se incrementa exponencialmente. La UNAM señala que la ilusión de seguridad que generan estos filtros es contraproducente, ya que podría llevar a una falsa sensación de protección y a la relajación de otras medidas preventivas más efectivas.

Los expertos de la UNAM explican que el periodo de incubación varía considerablemente dependiendo del agente infeccioso. Mientras algunos virus se manifiestan rápidamente, otros pueden tardar días o incluso semanas en desarrollar síntomas. Durante este lapso, el individuo es contagioso, pero los métodos de detección actuales, basados principalmente en la temperatura corporal y la autodeclaración de síntomas, son insuficientes para identificarlo.

La alerta de la UNAM pone en tela de juicio la inversión y el esfuerzo dedicados a estos protocolos, sugiriendo que los recursos podrían ser mejor dirigidos hacia estrategias de rastreo de contactos más robustas, pruebas diagnósticas accesibles y campañas de concientización sobre la importancia del autoaislamiento y la responsabilidad individual.

La comunidad científica ha expresado su preocupación ante la posibilidad de que la relajación de medidas de salud pública, aunada a la ineficacia de los filtros aeroportuarios, pueda desencadenar nuevos brotes o la importación de variantes más peligrosas de enfermedades ya conocidas.

Se recuerda que la pandemia de COVID-19 demostró la rapidez con la que los virus pueden propagarse a nivel global, y la importancia de contar con sistemas de vigilancia epidemiológica ágiles y efectivos. Los filtros físicos en aeropuertos, tal como están diseñados actualmente, parecen no estar a la altura de los desafíos que plantean las enfermedades infecciosas emergentes.

La UNAM insta a las autoridades sanitarias a reconsiderar y fortalecer los protocolos de control en puntos de entrada, enfatizando la necesidad de métodos de detección más sofisticados y una mayor dependencia de la responsabilidad ciudadana y las pruebas diagnósticas.

La institución académica subraya que la salud pública es una responsabilidad compartida, y que la efectividad de cualquier medida depende de su diseño científico y su correcta implementación, así como de la cooperación de la población.

En resumen, la advertencia de la UNAM es un llamado de atención urgente para revisar y mejorar las estrategias de contención de enfermedades en los aeropuertos, reconociendo que los métodos actuales son insuficientes para garantizar la seguridad sanitaria ante la amenaza de contagios asintomáticos.