La Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) ha confirmado que no pagará impuestos al Servicio de Administración Tributaria (SAT) de México por los ingresos generados durante el Mundial de 2026, que se celebrará en parte en territorio nacional. Esta decisión, amparada en acuerdos de inmunidad fiscal para eventos deportivos internacionales, deja al fisco mexicano sin una tajada significativa de los beneficios económicos que dejará el torneo.

Sin embargo, la noticia no es del todo buena para los futbolistas que participarán en la justa. Según declaraciones de un funcionario que prefirió mantener el anonimato, los jugadores sí estarán obligados a cubrir el Impuesto Sobre la Renta (ISR) si reciben alguna compensación económica adicional por parte de la federación de su país de origen, más allá de lo que la FIFA ya cubre.

Este escenario plantea una clara disparidad en el tratamiento fiscal entre el organismo rector y los atletas. Mientras la FIFA se beneficia de exenciones fiscales, los jugadores, quienes son el corazón del espectáculo deportivo, deberán cumplir con sus obligaciones fiscales en México. La FIFA, como entidad organizadora, se ampara en tratados internacionales que otorgan ciertas exenciones a organizaciones deportivas de carácter mundial para facilitar la realización de sus eventos.

El Mundial de 2026, que tendrá sedes en Estados Unidos, Canadá y México, representa una oportunidad económica monumental. Se espera una derrama económica considerable en los países anfitriones, no solo por la afluencia de turistas y aficionados, sino también por la inversión en infraestructura y la generación de empleos. No obstante, la evasión fiscal por parte de la FIFA deja un sabor amargo y levanta cuestionamientos sobre la equidad en la distribución de los beneficios.

La postura del SAT, aunque aparentemente resignada ante la magnitud de la FIFA, podría enfrentar presiones internas y externas para renegociar o buscar alternativas que permitan una mayor recaudación. La experiencia previa con otros eventos internacionales ha demostrado que los acuerdos fiscales pueden ser complejos y sujetos a interpretación, pero la FIFA ha sido históricamente firme en su postura de no pagar impuestos directos en los países sede.

Los jugadores, por su parte, se encuentran en una posición delicada. Si bien sus salarios base y bonificaciones por parte de sus clubes suelen estar sujetos a impuestos en sus países de residencia, la posibilidad de recibir pagos adicionales de sus federaciones nacionales durante el Mundial los expone al ISR mexicano. Esto podría significar una reducción en sus ganancias netas, dependiendo de las tasas impositivas y los acuerdos específicos con cada federación.

Este asunto pone de relieve la compleja relación entre los grandes organismos deportivos internacionales y las haciendas públicas de los países anfitriones. A menudo, la promesa de prestigio y derrama económica lleva a los gobiernos a otorgar generosas exenciones fiscales, que si bien pueden ser justificadas para atraer eventos de gran envergadura, también pueden ser vistas como una pérdida de ingresos potenciales.

La decisión de la FIFA de no pagar impuestos al SAT no es nueva. En ediciones anteriores del Mundial, el organismo ha logrado acuerdos similares en otros países. Sin embargo, en el contexto actual, con una economía mexicana que busca fortalecer sus finanzas, la exención fiscal para la FIFA resulta particularmente sensible.

Analistas fiscales señalan que, si bien la FIFA opera bajo un marco legal internacional que le otorga ciertas prerrogativas, los gobiernos tienen la facultad de negociar y establecer condiciones más favorables para sus arcas fiscales. La clave reside en el poder de negociación y la voluntad política para defender los intereses nacionales.

La situación de los jugadores, quienes sí deberán pagar ISR bajo ciertas condiciones, contrasta fuertemente con la exención de la FIFA. Esto podría generar un debate interno entre los propios futbolistas y sus representantes sobre la equidad del sistema y la presión fiscal que enfrentan.

El SAT, por su parte, deberá comunicar claramente a los jugadores y a las federaciones los lineamientos para el pago del ISR, asegurando transparencia y evitando confusiones. La correcta aplicación de la ley fiscal será crucial para mantener la confianza en el sistema tributario mexicano.

En última instancia, la exención fiscal de la FIFA para el Mundial 2026 deja una interrogante abierta sobre la justicia fiscal en el deporte de élite y la capacidad de los países para asegurar que los grandes eventos deportivos contribuyan de manera equitativa a sus economías.