La industria fotovoltaica mexicana ha encendido las alarmas ante las deficiencias observadas en la instalación de equipos del programa gubernamental "Techos Solares para el Bienestar". La Asociación Mexicana de la Industria Fotovoltaica (AMIF) ha solicitado una mayor profesionalización y calidad en los trabajos, especialmente ante la expansión de esta estrategia a otras entidades del país.
Marco Antonio Guzmán, presidente de la AMIF, fue enfático al señalar que el despliegue inicial del programa en Mexicali, Baja California, presenta "áreas de oportunidad" significativas. Según Guzmán, la infraestructura implementada hasta el momento "está dejando mucho que desear", lo que ha llevado a la asociación a trabajar de cerca con las autoridades para corregir el rumbo y mejorar las instalaciones.
El programa "Techos Solares para el Bienestar", impulsado por la administración federal, ha instalado hasta ahora paneles solares en poco más de 5 mil 300 domicilios. El objetivo principal es beneficiar a familias de bajos recursos en municipios como Mexicali y San Felipe en Baja California, así como Hermosillo en Sonora. Cada hogar beneficiado recibe dos módulos fotovoltaicos de 600 watts, además de un sistema de enfriamiento, con la promesa de un ahorro de hasta el 60 por ciento en la factura de luz anual, según datos de la Secretaría de Energía (SENER).
Sin embargo, la AMIF considera que, si bien la iniciativa es loable, su ejecución debe elevarse a estándares de calidad y seguridad comparables a los de países con mayor experiencia en el sector, como Alemania. "Si lo vamos a hacer, hagámoslo tratando de impulsar proyectos como en Alemania, creemos que esta segunda oleada de generación distribuida debemos hacerla con más calidad y seguridad en las instalaciones y que el Gobierno ponga orden en este tipo de ejercicios", declaró Guzmán durante el webinar ‘México ante su nueva era energética’.
La preocupación de la industria no se limita a las instalaciones actuales. La AMIF también ha lanzado una advertencia contundente sobre la falta de preparación de México para enfrentar posibles contingencias derivadas del creciente uso de baterías para el almacenamiento de energía. La asociación señala una carencia crítica de personal especializado y de protocolos de seguridad adecuados para manejar estos sistemas.
Guzmán advirtió que el crecimiento acelerado de los sistemas de almacenamiento, esenciales para la transición energética, debe ir de la mano con una mayor profesionalización del sector. La manipulación o instalación inadecuada de las baterías puede desencadenar incendios y otros incidentes graves, dada la alta concentración de energía que almacenan.
"Las baterías concentran grandes cantidades de energía y una falla eléctrica, térmica o cualquiera por un mal control puede generar condiciones de riesgo. Una fuga térmica y posibles propagaciones de incendio pueden causar problemas severos", explicó el representante de la AMIF. Subrayó que la percepción de que estos equipos son "fáciles de instalar" debido a su similitud con el ensamblaje de piezas tipo LEGO, ha llevado a una subestimación de los riesgos asociados.
Por su parte, Yolanda Villegas, presidenta de la Asociación Mexicana de Almacenamiento, Electrificación y Movilidad (AMAE), reconoció la importancia estratégica de las baterías. Estos sistemas son fundamentales para almacenar electricidad en momentos de alta disponibilidad y liberarla cuando el sistema o los usuarios la necesiten, facilitando la integración de fuentes renovables como la solar y la eólica.
Los sistemas de almacenamiento también aportan flexibilidad, respaldo y capacidad de respuesta rápida ante picos de demanda eléctrica. Su necesidad se verá acentuada con la creciente electrificación del transporte, los procesos industriales y la edificación, lo que inevitablemente modificará los perfiles de demanda energética del país.
En contexto, la generación distribuida, que incluye la instalación de paneles solares en techos residenciales y comerciales, es una pieza clave en la estrategia de transición energética de México. Sin embargo, la falta de normativas claras y de personal capacitado ha sido un obstáculo recurrente. El programa "Techos Solares para el Bienestar" representa un esfuerzo por democratizar el acceso a la energía solar, pero las deficiencias en su implementación, como las señaladas por la AMIF, ponen en riesgo no solo la eficiencia del programa sino también la seguridad de los usuarios y la infraestructura.
Históricamente, la industria fotovoltaica en México ha enfrentado retos relacionados con la regulación, la interconexión a la red y la capacitación técnica. La alerta emitida por la AMIF sobre las instalaciones del programa de Sheinbaum y sobre la seguridad en el manejo de baterías subraya la urgencia de abordar estas problemáticas de manera integral. La falta de preparación ante contingencias por baterías, en particular, podría tener consecuencias devastadoras en un país que busca aumentar su capacidad de almacenamiento energético para estabilizar la red y maximizar el uso de energías limpias.
Analistas del sector energético señalan que la profesionalización de la mano de obra y el establecimiento de estándares de seguridad rigurosos son pasos ineludibles. La expansión de la generación distribuida y el almacenamiento de energía son tendencias globales que México no puede darse el lujo de ignorar, pero su adopción debe ser cuidadosa y planificada para evitar replicar o magnificar los problemas observados en programas anteriores.
La administración actual enfrenta el desafío de equilibrar la expansión de programas sociales de energía limpia con la garantía de calidad y seguridad. La crítica de la industria fotovoltaica es un llamado de atención que no debe ser desestimado, pues de ello depende no solo el éxito de iniciativas como "Techos Solares para el Bienestar", sino también la seguridad y resiliencia del sistema energético nacional ante los retos del futuro.