La propuesta de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, de "privatizar" la Copa del Mundo ha generado un intenso debate en el mundo del deporte. La idea, que busca captar hasta 4,200 millones de dólares para fines de desarrollo, ha sido recibida con escepticismo y críticas, especialmente por involucrar a figuras cercanas al expresidente estadounidense Donald Trump, como Joshua Kushner, y al banco JP Morgan.
La UEFA ha sido una de las voces más críticas, subrayando la necesidad de consultar a todas las partes interesadas, incluyendo ligas, clubes, jugadores, aficionados y gobiernos, antes de implementar un modelo de negocio tan radical.
Un Modelo Exitoso en la Fórmula 1
Mientras la FIFA navega por aguas turbulentas con su propuesta, el mundo del automovilismo ofrece un ejemplo palpable de cómo un campeonato de alcance global puede prosperar bajo un esquema de inversión privada. La Fórmula 1 (F1), la máxima categoría del deporte motor, ha demostrado durante años la viabilidad y el éxito de este modelo.
Desde sus inicios, la F1 ha sido un ente privado, consolidándose a lo largo de las décadas de los 70 y 80. Sin embargo, su estructura financiera y operativa se fortaleció significativamente a partir de 2017, cuando el conglomerado estadounidense Liberty Media adquirió los derechos del Formula One Group.
Bernie Ecclestone fue una figura clave en la consolidación de la F1 como un negocio multimillonario a finales del siglo XX. Bajo su liderazgo, se sentaron las bases para el modelo comercial que rodea al automovilismo. No obstante, el nuevo milenio presentó desafíos, y la categoría experimentó una disminución en su audiencia, pasando de un promedio de 600 millones de espectadores en 2008 a 350 millones antes de la venta a Liberty Media.
La Era Liberty Media
La adquisición por parte de Liberty Media en 2017 marcó el comienzo de una nueva era para la F1. Este conglomerado, fundado por John Malone y especializado en entretenimiento, comunicación y deportes, vio en la F1 su primera gran apuesta en el ámbito deportivo, expandiéndose posteriormente a MotoGP.
La operación de compra se valoró en 4,400 millones de dólares, pagados a CVC Capital Partners, el propietario anterior. El valor total de la empresa se fijó en 8,000 millones de dólares.
Los resultados financieros bajo la gestión de Liberty Media han sido notables. Según datos de 2025, los ingresos totales de la F1 aumentaron un 14%, alcanzando los 3,900 millones de dólares. La ganancia operativa creció un 28%, situándose en 632 millones de dólares.
La asistencia del público también experimentó un crecimiento, con 6.75 millones de espectadores en 2025, un 4% más que el año anterior. La audiencia en vivo de los eventos aumentó un 21% en comparación con 2024, demostrando un renovado interés en la categoría.
Colaboración entre FIA y Liberty Media
Es crucial entender que, si bien Liberty Media se encarga de la gestión comercial, financiera y operativa, la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) mantiene un rol fundamental en la regulación deportiva y técnica. La FIA es responsable de establecer los reglamentos técnicos y deportivos, homologar los circuitos para garantizar la seguridad y supervisar la dirección de carrera.
Ambas entidades, junto con los 11 equipos que conforman la parrilla, operan bajo el marco del "Pacto de la Concordia". Este acuerdo, que debe ser aprobado unánimemente por las escuderías, regula la distribución de ingresos y establece las bases para la colaboración a largo plazo, con una renovación prevista hasta 2030.
El Pacto de la Concordia es esencial para el funcionamiento armónico de la F1, asegurando que los intereses del regulador, el promotor y los competidores estén alineados. La distribución de las ganancias generadas anualmente es un componente clave de este acuerdo, permitiendo la continuidad operativa y el desarrollo de la categoría.
Implicaciones para el Mundial
El éxito de la Fórmula 1 como un modelo de negocio impulsado por inversión privada ofrece un punto de referencia para la propuesta de Gianni Infantino. La F1 demuestra que es posible generar ingresos sustanciales y mantener un alto nivel de competitividad y espectáculo a través de la participación del sector privado.
Sin embargo, las diferencias entre el automovilismo y el fútbol son significativas. El fútbol, con su alcance global y su arraigo cultural en prácticamente todos los países, presenta una complejidad mayor en términos de gobernanza y distribución de beneficios. La estructura de la FIFA, con 211 federaciones miembro, difiere sustancialmente de la organización de la F1.
La resistencia de organismos como la UEFA a la propuesta de Infantino subraya la importancia de un consenso amplio y la consideración de los diversos actores involucrados en el deporte. La "privatización" del Mundial podría tener implicaciones profundas en la equidad, la accesibilidad y la naturaleza misma del torneo más importante del fútbol mundial.
El plazo fijado por Infantino para que las federaciones acepten ofertas únicas de 20 millones de dólares como parte del proyecto de venta de participaciones del Mundial, con fecha límite el 19 de septiembre de 2026, añade urgencia a la discusión. El resultado de estas negociaciones definirá el futuro financiero y operativo de la Copa del Mundo.