Un tribunal de la Corte Nacional de Justicia de Ecuador ha declarado culpable al expresidente Lenín Moreno en un juicio por cohecho, relacionado con presuntos sobornos recibidos de la empresa china Sinohydro para favorecerla en la construcción de una central hidroeléctrica.
La sentencia, cuya lectura se extendió por varias horas, marca un hito en la lucha contra la corrupción en el país sudamericano. Moreno, quien gobernó Ecuador entre 2017 y 2021, acudió personalmente a la audiencia, reafirmando su intención de enfrentar las consecuencias legales y desestimando cualquier rumor de fuga. "Yo no soy un prófugo", declaró al llegar a la sala judicial, subrayando su compromiso de permanecer en el país para cumplir con cualquier decisión que la justicia dictara.
Red de Corrupción y Beneficios Familiares
Junto al exmandatario, también fueron acusados su esposa, su hija, dos de sus hermanos y un cuñado. La Fiscalía argumentó que estos familiares habrían recibido beneficios económicos y habrían participado en el encubrimiento de los pagos ilícitos. La acusación sostiene que, entre 2008 y 2018, operó una red de corrupción que canalizó sobornos equivalentes al 4% del valor total de la construcción de la hidroeléctrica.
La Fiscalía solicitó una pena de seis años y seis meses de prisión para Moreno, de 73 años. Dada su condición de discapacidad física que le impide caminar, la ley ecuatoriana estipula que, de ser condenado, cumpliría la pena bajo arresto domiciliario.
Moreno, en declaraciones previas, había mencionado la posibilidad de haberse exiliado en Paraguay, país con el que mantiene una relación de amistad con su presidente, quien le habría ofrecido protección. Sin embargo, decidió regresar a Ecuador para enfrentar el proceso judicial, insistiendo en su inocencia.
El Caso Sinohydro y la Central Coca Codo Sinclair
La empresa china Sinohydro inició la construcción de la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair en 2010, con un presupuesto inicial de aproximadamente 2 mil millones de dólares. La obra fue entregada en 2016, pero desde entonces ha sido objeto de críticas y cuestionamientos debido a fallas estructurales que han afectado su operatividad y seguridad.
La investigación fiscal apunta a que los sobornos se habrían canalizado a través de complejas transacciones nacionales e internacionales, beneficiando a funcionarios públicos y a sus allegados. El esquema de corrupción, según la acusación, se mantuvo activo durante una década, coincidiendo con periodos de alta inversión pública en infraestructura.
Trayectoria Política y Ruptura con Correa
Lenín Moreno, un empresario turístico de profesión, emergió en la escena política nacional como vicepresidente de Rafael Correa (2007-2017). Durante su gestión como segundo al mando, acompañó a Correa hasta 2013, cuando Jorge Glas asumió la vicepresidencia.
En 2017, Moreno ganó las elecciones presidenciales representando al movimiento Alianza PAIS, liderado por Correa, en una fórmula con Jorge Glas. Sin embargo, poco después de asumir el cargo, Moreno se distanció drásticamente de su mentor político, denunciando presuntas irregularidades y convirtiéndose en uno de sus críticos más acérrimos. Esta ruptura generó una profunda división dentro del correísmo, con muchos de sus antiguos correligionarios calificándolo de "desleal".
Moreno ha señalado a Jorge Glas, su exvicepresidente y actual reo por corrupción, como uno de los principales responsables de la supuesta red de corrupción, argumentando que Glas controlaba los sectores estratégicos durante el gobierno de Correa. Esta dinámica de señalamientos mutuos entre exaliados subraya la complejidad de las redes de poder y corrupción que presuntamente operaron en Ecuador.
Regreso a Ecuador y Enfrentamiento Judicial
Tras concluir su mandato presidencial, Lenín Moreno se radicó en Paraguay durante cinco años. Sin embargo, en mayo pasado, decidió regresar a Ecuador para hacer frente a las acusaciones y someterse al proceso judicial. Su retorno fue interpretado como un intento de limpiar su nombre y demostrar su inocencia ante la justicia ecuatoriana, a pesar de las graves imputaciones en su contra.
El caso Sinohydro no solo pone en el banquillo de los acusados a Lenín Moreno, sino que también arroja luz sobre las prácticas de corrupción que habrían permeado la adjudicación de grandes proyectos de infraestructura en Ecuador. Las implicaciones de esta sentencia podrían tener un alcance significativo para la confianza pública en las instituciones y la transparencia en la gestión de recursos estatales.
El contexto de este juicio se enmarca en una serie de investigaciones y condenas por corrupción que han afectado a altos funcionarios y expresidentes en Ecuador, evidenciando un patrón de irregularidades en la administración pública. La sentencia contra Moreno se suma a la de otros exfuncionarios, como Jorge Glas, quien también cumple condena por delitos relacionados con la corrupción.
La defensa de Moreno ha sostenido consistentemente su inocencia, argumentando que las acusaciones carecen de pruebas contundentes y que se trata de una persecución política. No obstante, el fallo del tribunal representa un revés significativo para el expresidente y un paso importante en la rendición de cuentas por actos de corrupción presuntamente cometidos durante su gestión y periodos anteriores.
El caso de Lenín Moreno y la central Coca Codo Sinclair es un recordatorio de los desafíos que enfrentan los países en la lucha contra la corrupción, especialmente en la adjudicación de contratos millonarios con empresas extranjeras. La transparencia y la aplicación rigurosa de la ley son fundamentales para prevenir y sancionar estos ilícitos, garantizando que los recursos públicos se utilicen en beneficio de la ciudadanía y no para el enriquecimiento personal de unos pocos.