Una explosión de gas en una mina de carbón ubicada en la provincia de Shanxi, al norte de China, dejó un saldo de 82 personas fallecidas y dos desaparecidas, convirtiéndose en el accidente minero más grave que ha enfrentado el país en los últimos 17 años. El incidente ocurrió el viernes por la noche en el yacimiento de Liushenyu, donde 247 trabajadores se encontraban laborando al momento de la detonación.

Chen Xiangyang, alcalde de la ciudad de Changzhi, confirmó que 128 personas resultaron heridas y fueron trasladadas a hospitales de la región. De ellas, 123 requirieron hospitalización, con cuatro en condición crítica o grave. Cerca de 350 efectivos de emergencia participaron en las labores de rescate, logrando evacuar a la mayoría de los mineros atrapados.

Testigos del siniestro describieron escenas de caos. Wang Yong, uno de los trabajadores heridos, relató que repentinamente apareció una nube de humo con olor a azufre. Varias personas a su alrededor se asfixiaron antes de que él perdiera el conocimiento. Tras despertar aproximadamente una hora después, logró salir junto con otros compañeros.

Las autoridades reportaron niveles de monóxido de carbono que superaban los límites permitidos en la mina. Una persona identificada como responsable de la empresa operadora fue detenida conforme a la ley. El presidente Xi Jinping ordenó movilizar todos los recursos disponibles para atender a los heridos y exigió investigaciones exhaustivas sobre las causas del accidente.

El gobierno chino prometió castigos severos contra actividades mineras ilegales y ordenó a todas las regiones intensificar la vigilancia en materia de seguridad laboral. La provincia de Shanxi, situada a 500 kilómetros al suroeste de Pekín, es uno de los centros neurálgicos de extracción de carbón en China, aunque también figura entre las más pobres del país.

Aunque la seguridad en las minas chinas ha mejorado en las últimas décadas, los accidentes continúan siendo frecuentes debido a protocolos de seguridad laxos. El último desastre de magnitud similar ocurrió en 2009, cuando 108 trabajadores murieron en la provincia de Heilongjiang. En 2023, un derrumbe en Mongolia Interior cobró 53 vidas.

China es el mayor consumidor mundial de carbón y el principal emisor de CO2 del planeta. A pesar del crecimiento de las energías renovables, el gigante asiático considera al carbón como una fuente confiable de energía. El sector minero carbonífero emplea a más de 1.5 millones de personas en el país.