Robert Lighthizer, quien fuera el principal negociador comercial de Estados Unidos durante la administración de Donald Trump y pieza clave en la gestación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), ha lanzado una advertencia sobre las implicaciones de un posible deterioro económico en México.
En una reciente intervención en un podcast de la revista Foreign Affairs, Lighthizer subrayó la importancia de mantener la estabilidad económica de México, argumentando que una paralización de su economía sería contraproducente para los propios intereses de Estados Unidos. Esta declaración surge en un contexto de revisiones y posibles ajustes al acuerdo comercial que rige las relaciones económicas de América del Norte.
La Necesidad de Ajustes y la Prudencia Estratégica
Lighthizer reconoció que el T-MEC, si bien es un pilar fundamental, requiere modificaciones. Entre las áreas que, a su juicio, necesitan atención se encuentran la reducción del considerable déficit comercial que Estados Unidos mantiene con México, el fortalecimiento del contenido regional en las manufacturas y la disminución de la dependencia de insumos provenientes de China.
Sin embargo, el exfuncionario fue enfático al señalar que la cancelación del tratado o la adopción de medidas drásticas que afecten severamente la economía mexicana representarían un error estratégico de gran magnitud. "Creo que deshacerse de todo el acuerdo sería un error y, probablemente, políticamente tendría un costo demasiado alto frente a los beneficios", afirmó, dejando entrever que los beneficios de la cooperación superan los potenciales réditos de un enfrentamiento comercial.
Optimismo en la Negociación y Reconocimiento a Líderes
A pesar de las diferencias y los desafíos inherentes a cualquier proceso de revisión de un acuerdo comercial de esta envergadura, Lighthizer se mostró optimista respecto a la capacidad de los negociadores actuales para alcanzar un entendimiento. Destacó la competencia de figuras como Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, y Marcelo Ebrard, secretario de Economía de México, a quienes describió como negociadores con la capacidad política necesaria para sortear las complejidades.
"Me cuesta trabajo creer que no puedan resolverlo. Tiene que haber cambios, pero creo que las partes llegarán a un acuerdo", sentenció. En un gesto de reconocimiento a la actual administración mexicana, Lighthizer elogió a la presidenta Claudia Sheinbaum, calificándola como "una de las líderes mundiales más inteligentes en el escenario actual". Este comentario subraya la percepción de que la mandataria posee la visión y la capacidad para navegar las complejas relaciones comerciales y políticas.
El Déficit Comercial y la Integración Norteamericana
El déficit comercial de Estados Unidos con México es un tema recurrente en las discusiones sobre el T-MEC. Lighthizer reconoció que esta brecha es "bastante grande" y que debe ser corregida. No obstante, insistió en que esta corrección no debe realizarse a expensas de la integración económica de la región.
"Con respecto a México, tenemos que encontrar distintas maneras y los aranceles serán parte de ello para reducir ese déficit comercial sin paralizar su economía, porque paralizar la economía mexicana también sería muy malo para Estados Unidos", explicó. Esta declaración resalta la interdependencia económica entre ambas naciones, donde la prosperidad de una está intrínsecamente ligada a la de la otra.
Lighthizer recordó que Estados Unidos tiene un interés directo en la prosperidad de México, un vínculo que trasciende lo meramente comercial y abarca aspectos geográficos, culturales y migratorios. "Nosotros, a diferencia de la mayoría de los países del mundo, tenemos un interés directo en la prosperidad de México. Y México tiene un interés en nuestra prosperidad. Hay un vínculo por la frontera, la cultura, la migración y muchas otras razones", detalló.
Fortalecimiento del Contenido Regional y la Lucha contra la Dependencia Externa
En cuanto a las negociaciones para la revisión del T-MEC, Lighthizer sugirió que un enfoque clave debe ser el incremento del contenido regional y del contenido estadounidense dentro de las manufacturas producidas en Norteamérica. Señaló que una parte significativa del déficit comercial se debe a la incorporación de componentes de origen chino y asiático en productos exportados desde México.
"Necesitamos que México compre más productos de Estados Unidos. También necesitamos más contenido mexicano en los bienes que llegan desde México, porque en muchos casos no tienen suficiente contenido mexicano", indicó. La propuesta busca reconfigurar las cadenas de valor para favorecer a los socios del tratado.
Fortalecer las reglas de origen y revisar el concepto de "transformación sustancial" son, según Lighthizer, medidas que permitirían reducir la dependencia de insumos chinos sin desarticular las cadenas regionales de suministro. Esta estrategia busca equilibrar la necesidad de proteger las industrias locales con la eficiencia de las cadenas de producción establecidas.
El Fenómeno del Nearshoring y sus Implicaciones
Lighthizer también abordó el fenómeno del nearshoring, es decir, el traslado de inversiones desde China hacia México. Reconoció que este movimiento, si bien aumenta el déficit comercial de Estados Unidos con México, sí contribuye a disminuir el déficit con China, lo cual es visto como un resultado positivo desde la perspectiva estadounidense.
"Si una planta sale de China y se instala en México, el déficit con México aumenta y el déficit con China disminuye. Eso sí está en el interés de Estados Unidos", explicó. Este fenómeno subraya la compleja dinámica del comercio global y cómo las decisiones de reubicación de la producción pueden tener efectos multifacéticos en las balanzas comerciales de las naciones.
Daniel Becker, CEO de Grupo Financiero Mifel, ha señalado recientemente que el avance en las negociaciones del T-MEC sugiere que Washington no busca desmantelar el acuerdo, sino más bien optimizarlo y adaptarlo a las nuevas realidades económicas y geopolíticas. La postura de Lighthizer, un actor clave en la creación del tratado, refuerza la idea de que el T-MEC continuará siendo un marco fundamental para la relación económica de América del Norte, aunque sujeto a ajustes y negociaciones continuas.